martes, 28 de abril de 2009

Dosis de recuerdo contra la leyenda urbana

Desde que saltó la noticia de la mutación de la gripe A/H1N1 no he cesado de escuchar barbaridades a mi alrededor. Hasta es posible que la propia noticia se haya dramatizado hasta tocar los mismos límites de la ciencia-ficción. Puede que todo esto sea un disparate más, gigantesco y desproporcionado que nos ha conducido a la histeria colectiva en cuestión de horas.
La gente en la calle no para de comentar la noticia. Un famoso diario gratuíto abría hoy en su primera página con el apocalíptico mensaje: "YA ESTÁ AQUÍ".
El miedo se ha filtrado por nuestros poros y ha invadido nuestras entrañas. Todas las alertas se han encendido provocando rápidamente la estampida de la población acá y allá, donde existe el mounstruo bicéfalo y donde nunca lo han visto. Pero los lanzadores de mensajes, esos que influyen sobre la "opinión pública", los mismos que imponen el ritmo global con sus timbales, ya han dado su veredicto y hay que estar terriblemente asustados. Lo que viene después ya lo conocemos. Nadie se atreve a probar un bocado de carne de cerdo y las farmacias de medio país se han quedado sin existencias de retrovirales y mascarillas. Así de triste, así de fácil resulta manipularnos a todos, aún sin pretenderlo a veces.
Internet vuelve a erigirse, en medio de todo este monumento al cuchicheo, como la brújula de una sociedad desorientada, como el oráculo en el que consultar los temores y dar respuesta a nuestra zozobra. Entonces se encienden las antorchas y titila la luz del entendimiento y la red se convierte en tela de araña donde quedan atrapados muchos hombres llamados juiciosos en otras circunstancias. Esperarán allí paralizados por el veneno de su propio miedo, hasta que salga el arácnido de su madriguera presto a dar la dentellada. La leyenda urbana está servida y el sufrimiento inútil es el sacrificio de esta fe ciega.
Conoceremos en un tiempo la magnitud de los daños causados por la gripe porcina. Dentro de unos meses, probablemente, la comunidad científica habrá resuelto el rompecabezas genético de este virus, dando así con la ansiada vacuna. Atrás quedarán campos cubiertos de cadáveres imaginarios y ciudades deshabitadas por familias que huyeron a trincheras bajo tierra. Atrás quedarán las miles de letras vertidas sobre papel manchado de especulaciones, mentiras, desastres futuribles e hipótesis más o menos contrastables en aquel momento. Atrás, la mancha de petróleo cibernético en el mar de la red con millones de escritos sobre esta gripe nueva que ya será vieja: cuentos, fábulas, leyendas, novelas de aventuras, de ciencia-ficción, relatos de intriga, anecdotarios, reportajes, artículos de opinión, cartas al director, debates, informes pseudocientíficos, conferencias... pero no hemos de olvidar que todo ese universo de palabras entretejió el tupido lienzo del bulo y la leyenda urbana. Ésa que tanto utilizaron padres, maestros y curas para educarnos a través del miedo y no de la verdad. La misma que alimentó al coco más descocado de nuestras cabezas y al hombre de un saco cuyo fondo nadie conoció jamás. Ésa que, lamentablemente, nos convierte en seres manipulables dispuestos a cometer las mayores atrocidades por la última mascarilla o dosis de retrovirales que sólo serán precisas en la pesadilla de nuestras cabezas.
Mientras tanto, alguien debe estar mirando todo esto desde ahí fuera y debe estar pasándoselo muy bien. Sus planes se están cumpliendo paso a paso. ¿ O no?
Si algo sabemos con certeza a estas horas es que a la sociedad le encanta fabular y proyectar terribles escenas imaginarias sobre las generaciones futuras. Cuando el cine se sale de la pantalla y se nos alborota la lengua con guiones increíbles y escenas calamitosas, es momento de aplicar una dosis de recuerdo contra ese mal tan extendido (pandémico en toda regla) al que llaman bulo. No sé si lo han escuchado pero las primeras cuarenta y ocho horas son especialmente importantes para la efectividad de la vacuna, fuera de este periodo, la muerte está casi asegurada.

miércoles, 22 de abril de 2009

Greguerías

Vuelve El Hombre y su abdomen duro como una tabla de planchar. Vuelve el macho ibérico por excelencia para pasear sus trofeos machistas de antaño. Vuelve la soberbia personificada que nunca abandonó del todo la escena política y nos cuenta que vuelve para dar su apoyo a Jaime Mayor Oreja en la lista del PP al Parlamento Europeo, pero yo no me lo creo. A Aznar le encanta el protagonismo. Siempre estuvo acechando a su partido para, llegado un momento de debilidad, abalanzarse sobre la presa y comerse sus entrañas. Sin miramiento. Sin más preámbulo ni etiqueta. Sin guardar las formas en la mesa, como suele ser costumbre en él.
Su esposa, aquella sacada de un club de la comedia de tercera, (célebre por sus penosas disquisiciones entre peras y manzanas) allanaba ayer el terreno a su marido al declarar que las recetas de éste para la recesión venían avaladas por la experiencia ya que su gobierno combatió el paro y acabó con la crisis cuando llegó a la Moncloa. Esas medidas a las que hacía referencia Ana Botella son bien conocidas por todos pues son las mismas que costaron una huelga general al país y la antipatía que obreros y sindicatos profesaron a Aznar por el resto de su mandato.
Lo dicho ahora por el ex-presidente no debería causarnos la menor extrañeza. Deberíamos quedarnos igual, estáticos como su enlacado flequillo siempre ajeno a cualquier ráfaga inoportuna de viento. Debería y, de hecho a algunos nos pasa, darnos lo mismo hasta el punto de limpiarnos el trasero con aquellas viejas recetas que intentan dar ahora palmaditas en el hombro a un sistema moribundo ingresado en la UCI. Un capitalismo axfisiado por la avaricia de los que nos robaron para seguir engordando sus culos y los de cinco generaciones de sus familias. Así se "marchó" El Hombre, habiendo dejado bien aposentado su trasero en primera línea de batalla para reaparecer de vez en cuando para meter cizaña y joder el ascua.
Todos sabemos lo que supone abaratar el despido, dar "facilidades al empresario para la contratación", es el eufemismo que utilizan algunos en su lugar. Hemos padecido los recortes salariales y las congelaciones de sueldo hasta quedarnos helados como el polo y el polero siempre se queda con el dinero, con nuestro dinero. Nos amenazaron con disminuir las prestaciones por desempleo porque decían que nos hacíamos cómodos al cobrarlas y no buscábamos trabajo. Pero contra todo ello nos revelamos y gritamos NO en uno de esos momentos en los que se nos subestimó como pueblo pero supimos estar a la altura de las circunstancias como país.
El recetario de Aznar vuelve a desempolvarse oportunistamente en medio de esta crisis para demostrarse ineficaz una vez más, para aumentar la crispación social contra los que abogan por él. Vuelve a amenazarnos la sombra alargada de este hombrecillo condenadamente terco y soberbio, peleado con el mundo, que mueve los hilos del PP de Rajznar. No obstante, ahora cuenta con la resistencia de los ya escarmentados de entonces, aquellos padres que han de contar a sus hijos el mal que hizo este presidente a su país y todo aquel que no se le permitió que hiciera. Aunque puede ser que esos padres vivan amnésicos o más preocupados por el mal que puede hacer Zapatero ahora y se hayan olvidado ya de gestiones pasadas que conviene tener presentes. Como maestro que soy les propongo un buen método para ejercitar la memoria: la greguería. Ahí van unos ejemplos. Anímense a componer las suyas. Verán qué divertido.
Aznar es nuestro Presidente porque vive en el ayer.
Un hombre de flequillo tieso amigo de tonsurados.
Entre sus aficiones se encuentra la de imitar el acento tejano.
Con la botella llena siempre piensa que le falta la otra mitad.
Dicen de Aznar que tiene doble personalidad, unas veces es Fraga y otras Rajoy.
Érase un hombre a un Decretazo pegado.

sábado, 18 de abril de 2009

Más pan, menos circo y otra tribu

Pecarían de ingenuos si creyeran que lo de esta noche no está perfectamente orquestado. Atiende a los intereses de la élite del momento. Ésa que decide por nosotros lo que nos es conveniente o no saber, lo que hemos de pensar en cada momento y la que nos dicta cómo hemos de analizar los acontecimientos de nuestros días.
La noche televisiva de este viernes prometía. Volver a encontrarme con Sardà me ilusionaba. Dicen algunos que este magnate de los medios tuvo, años atrás, momentos estelares en la radio. Luego dejó el micrófono y dio el salto a la pequeña pantalla para permanecer en la hora golfa interminables temporadas con una especie de magacín vacuo que acabó siendo aborrecido hasta por sus incondicionales. De todos modos, para cuando el "cazatalentos" de la tele había decidido marcharse se había llenado ya los bolsillos y el ego de algo más que de gloria. Su nombre formaba parte ya de esa lista de Midas de la televisión. Después de aquello su también famoso retiro meditativo dio mucho que hablar. El creador revisando su criatura.
De la cantera de Xavier Sardà han salido personajes de todo tipo pero en su mayoría han sido descubrimientos rozando lo grotesco, lo absurdo, el sinsentido, el esperpento y lo caricaturesco. Su humor encajó perfectamente en el contexto de madrugadas echadas a perder por adolescentes trasnochadores oyentes de fantasiosas narraciones de imaginarios personajes: guardiaciviles divorciados de hijas de folclóricas, hombres con malformaciones contando chistes, gays gritones en gayumbos, cantantes retirados metidos a opinadores de todo, pendones paseadores de plató y un larguísimo etcétera que compone el reparto de este guión torcido con tufillo progresista. Pero el producto caló y la audiencia o la ausencia de mejores propuestas en la programación por aquellos años (eterno debate sin respuesta hasta el momento) hicieron que el programa marciano se consagrase.
Hoy tenía la esperanza de ver en televisión al mejor Sardà. A ese que me cuentan que fue una vez. A ese que hacía humor artesano lleno de vitaminas contra la depresión.
Me habría encantado reconciliarme con el intelectual que es perdonándole su vuelta a la televisión. Había soñado con algo mejor hecho, alejado del griterío y el aspaviento de sus peores años. Quería que volviera el Sardà-Casamajor que nunca debió marcharse. Quería al hombre lúcido que se esconde tras ese otro alterego siempre enfermo de protagonismo. Y, como no, esperaba de su tribu la misma compostura y brillantez con la que nos ha cautivado a muchos fuera de este bosque de focos en el que todos se mueven a ritmo frenético y agotador.
Se rodea de lo más granado para sus empresas, he ahí una de las claves de su éxito pero, lamentablemente, siempre explota la peor de las facetas de los que le acompañan.
Desde mi desilusión pensé que quizá este nuevo fiasco tenga mucho que ver con el grave momento de dificultades que atravesamos. Pronto el paro llegará a alcanzar la cifra de cuatro millones. Es momento de subir el telón para que comience el espectáculo, han pensado sesudos ideólogos y programadores de televisión. Entonces, ¿quién mejor que Sardà y sus viejas glorias para mantener al país en calma? Pero todos sabemos y más los que en alguna estima le tenemos, que el jefe y su tribu pueden hacer cosas mejores rozando incluso lo sublime.
El pueblo pronto empezará a reclamar más pan. Algunos ya queremos menos circo.

miércoles, 15 de abril de 2009

Por fin Niño Becerra en la SER

Finalmente el Catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull, Santiago Niño Becerra, ha sido invitado a un debate de altas espadas en un programa de la SER, La Ventana, con Gemma Nierga.
Aquí tienen el enlace correspondiente. Si lo escuchan agradecería, más que nunca, un mínimo análisis de sus argumentos.
Gracias

martes, 14 de abril de 2009

Epuur si muove

Las cosas no van bien y se nota en el ambiente.
Durante estos días de relax (no para los nuevos ministros sin vacaciones) he leído la obra que acaba de publicar uno de mis economistas de referencia, el catedrático de Estructura Económica Santiago Niño Becerra. Les recomiendo encarecidamente su lectura desde este cuaderno de bitácora. En "El crash del 2010: toda la verdad sobre la crisis" podrán encontrar algunas explicaciones esenciales a los fenómenos que están aconteciendo en nuestros días en cada pueblo y ciudad de nuestro país. Comprenderán mejor la situación socio-económica del resto de Europa. Podrán entender de manera sencilla lo esencial de este problema y sus manifestaciones desde verano de 2007 a esta parte y, podrán también ver dibujado por un experto uno de los horizontes probables de la economía mundial a corto y medio plazo.
Cuando me quedaban apenas diez hojas para terminar la lectura, un muchacho joven y guapo que permaneció sentado al lado mío durante todo el trayecto de Barcelona a Valencia me preguntó por el libro. Le expliqué, como pude (soy nuevo incorporado a la fuerza y ya devoto a estos temas) que el libro se centraba más en lo que nos esperaba. No quería hacer mías las frases apocalípticas del profesor y, para mi asombro, el agorero fue él. Me contó que su padre tenía un negocio y que las ventas estaban tan mal que se veían forzados a cerrar una de las dos tiendas que poseían. Siguió contándome que en los últimos meses habían tenido que despedir a dos comerciales y un técnico, lo cual suponía casi la mitad de la plantilla de la empresa. Después de acabar la narración, desbordante de espontaneidad me dijo que disfrutara de la vida todo lo que pudiese porque lo bueno se iba a terminar. Él tenía la seguridad, basada en algo más que la mera intuición, de que el desenlace iba a ser fatal y estaba a la vuelta de la esquina. Joven, guapo y listo, muy listo el chico...
Mi marido y yo cogimos un taxi porque la red de metro valenciana es penosa y a la media noche ya no funciona. El taxista, muy nervioso, nos pidió ayuda para situar la calle en la que vivimos en su mapa mental. Después de disculparse nos contó que era su primera noche de servicio. Se había quedado en paro hacía meses y no encontraba absolutamente nada para trabajar. Sus sesenta años no le permitían retirarse ya que había sido autónomo gran parte de su vida laboral y le quedaban trescientos cincuenta euros mensuales de paga. Con lágrimas en los ojos nos trasladó su sensación de alivio y nos advirtió del peligro inminente que nos acecha. Habló de los embustes de este y otros gobiernos para tapar los datos y se despidió de nosotros deseándonos mucha suerte. Le deseamos la misma aunque pensamos que no llegará a jubilarse en esta otra actividad tampoco. Ojalá nos equivoquemos.
Al llegar a casa, pensativos y cansados llamamos a mi hermana para decirle que "el viaje había ido bien". Su tono triste más de la cuenta revelaba un secreto a voces: no tiene dinero para vivir. Una familia modesta, la de mi hermana, con un marido dedicado a la construcción durante toda su juventud y que ahora ha sido condenado al paro y a la supervivencia. El pago de unas facturas, nada destacables por otro lado, se hace tan cuesta arriba que a día diez de mes el arroz y las lentejas se instalan en casa como un menú único en una despensa vacía.
Tres ejemplos de la realidad. Podría hablaros de mis amigos, de C. y su impecable desempeño en la empresa en la que ha trabajado durante estos años, su excelente cualificación y su lamentable situación actual. Os podría contar mil cosas mientras veo en televisión imágenes de simulacro de ministros en alerta máxima pero no quiero hundiros. Podría hablaros de mí pero ya lo hago a través de otras siglas. No pretendo hundiros porque los ánimos serán, ahora más que nunca, el distintivo entre unos y otros, la marca de los vencedores y los vencidos cuando todo esto termine. Aunque hablar del final es delicado sobre todo ahora que todo está empezando. Ahora que los gobiernos de todo el mundo lanzan mensajes de optimismo a la ciudadanía para calmar los ánimos. Todo eso forma parte de un guión escrito que se ha de cumplir a rajatabla.
Gabilondo en su editorial de anoche en Noticias Cuatro decía que éste va a ser un trimestre muy duro para todos. Ya. Y después vendrá otro aún peor y quien sabe si otro y así hasta tocar fondo, un fondo profundo al que llegaremos, como también ha dicho alguien en las últimas horas, cuando los bancos hayan terminado de limpiar su mierda en las cloacas financieras.
Puede que las apariencias nos indiquen que la Tierra es plana, pero es redonda. Puede que todo parezca estático a nuestros ojos y, sin embargo, se mueve... al menos se mueve en la cabeza de Niño Becerra y otros como él que no se acomodan al discurso oficial de nuestros días.
Piensen lo que quieran al respecto pero lean y pregúntense sobre el origen y las consecuencias de lo que está pasando. A veces una voz disidente es la que dice la verdad. A veces.

martes, 7 de abril de 2009

En tiempo de desolación no hacer mudanza

Los rumores fueron confirmados por los hechos y, finalmente, esta tarde han prometido (que no jurado) su cargo los nuevos ministros que arrimarán el hombro ante las adversidades. Y parece que las adversidades no han de ser pocas dadas las carteras que se han remozado en esta crisis. Zapatero se plantea así, rodeado de amigos y consejeros con un perfil más político, la defensa de su gestión ante un país cada día más desencantado de la política y humillado por el zarpazo del paro.
En nuestro entorno las manifestaciones ciudadanas en contra de sus gobiernos no han tardado en llegar. Es esperable que los muchos parados, aburridos y desencantados con el sistema se echen pronto a la calle para levantar su voz contra Zapatero y paralizar el país. Todo es cuestión de tiempo, el que durarán los pagos mensuales de las prestaciones por desempleo que algunos ya ni recuerdan. Mientras tanto el drama sigue aumentando y las estadísticas siguen siendo maquilladas para frenar la posible revuelta ciudadana a la que aludíamos antes. Todo parece servir a partidos políticos y medios de comunicación con tal de ganar tiempo para amortiguar el golpe. Probablemente Solbes, ese hombre que ganó una vez un pulso a un capitalista de derechas pésimo comunicador en un plató de Antena3, se ha cansado de jugar al ratón y al gato con Zapatero. Probablemente se haya cansado de jugar suciamente con los datos para desinformar a los ciudadanos. Es más que probable que haya decidido retirarse a tiempo por aquello de que una retirada a tiempo es una victoria, al menos personal.
Otro de los "nuevos personajes" en este guión cinematográfico anticatástrofe es Pepe Blanco, que ocupa ahora la cartera de Fomento. Dicen las malas lenguas que este lucense se dejó la piel para que Zapatero llegara a la Moncloa y que comparte con el Presidente una gran amistad. Dos breves apuntes sobre su persona. Blanco luce el carné de socialista sin pudor alguno, con la frente bien alta, como gusta a los que somos de izquierdas. Quedan pocos casados con el ideario que defienden y eso del pin en la solapa es de agradecer. No obstante su verborrea insultante y chulesca le hace parecer un mafioso de medio pelo de esos que acorralan al enemigo en una oscura esquina hasta hacerle cantar. Si no se muerde la lengua este fichaje vaticino una mayor conflictividad con la oposición en un momento en el que el PSOE ya cabalga en solitario.
Recién llegado del sur y con gran bagaje a sus espaldas después de casi veinte años como presidente de la Junta de Andalucía aparece en el rin Manuel Chaves para ocupar la cartera de Cooperación Territorial. Se trata de un intento desesperado por controlar el gasto (despilfarro) de las comunidades autónomas en tiempos en los que hay que apretarse el cinturón. Considerado uno de los grandes del felipismo, Chaves devuelve un cierto tono sereno y apaciguador al partido cuando más se le critica por estar a la deriva ideológica. Algunos celebran esta incorporación como un retorno a los principios, a la casa del padre. Se disipan así todas las dudas de la relación entre dos casas de gobierno: González y Zapatero. Es momento, según marca el guión, de cerrar filas y no dejar un fleco suelto. Cualquier desavenencia pasada queda en el olvido dada la magnitud de los males a los que hacer frente ahora.
Con el tinglado del Plan Bolonia en plena calle, promete su cargo como Ministro de Educación el Profesor Ángel Gabilondo. Su tono conciliador y carácter dialogante siempre le ha hecho ganarse el respeto de la comunidad de estudiantes. Zapatero quiere cerca a un amigo que apacigue los ánimos fieros de los alumnos reveldes que han hecho suya la Universidad para plasmar su repulsa por los nuevos planes educativos. Ni qué decir tiene que en la COPE se habrán llevado las manos a la cabeza al saber que el hermano de ese otro Gabilondo que tanto daño les hizo a los obispos con multitudinarias audiencias y palabra amable, ocupa ahora un puesto entre los llamados por Zapatero. Lástima de Fedeguico esté de largas vacaciones y no pueda despellejarlo en antena. Lástima.
Quedan otros nombres por enunciar y otros apuntes por hacer. Si el Presidente pretende ganar tiempo ante la adversidad ha hecho bien con los retoques de maquillaje. Pensamos que quizá fuera necesario aislar el tumor e informar a la familia. El golpe es duro al principio pero la lucha frente a la amenaza puede ser después más radical. Es tiempo éste de desolación y ya saben que una mujer negocianta y visionaria (como Zapatero) dijo una vez que mejor en tales circunstancias no hacer mudanza. El tiempo dará la razón a la Doctora de la Iglesia o al Doctor Muerte, ese que siempre falla en los diagnósticos y el tratamiento.

jueves, 2 de abril de 2009

Un jesuita, una alcaldesa y los pecados capitales

El Vaticano nos explicó hace unas semanas que hombres y mujeres pecamos de maneras diferentes. Un jesuita de noventa y cinco años ha profundizado, como sólo hacen los jesuitas, en esta escabrosa cuestión llegando a la conclusión tras mucho observar a pecadores/as (¡menudo morbo!) de que los varones se dejan arrastrar antes por la lujuria, la gula y la pereza y las féminas sienten debilidad por la soberbia, la envidia y la ira.
Cuando leí la noticia me quedé sorprendido por el contenido del estudio e incluso me permití mofarme de la Iglesia y sus pérdidas de tiempo en cosas como estas. Hoy me percato de lo precipitado de aquellas impresiones y me retracto públicamente de ellas. Verán porqué.
Setenta años después de que Francisco Franco fuera nombrado alcalde honorífico de la ciudad de Valencia se le ocurre al PSOE valenciano presentar una moción a la alcaldesa para la retirada del título a tan ilustre (entre los torturadores) personaje. La finalidad de este grupo en la oposición desde hace ni se sabe el tiempo era subsanar esa "anomalía democrática" y respetar el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica que obliga a los ayuntamientos a retirar las menciones conmemorativas o de exaltación de la sublevación millitar, la guerra civil y la dictadura.
Imagínense la escena que vino a continuación. La alcaldesa más fallera y petarda de toda la historia de esta ciudad, ataviada de su inseparable uniforme colorado y collar de perlas, con ademanes impropios de exalumna de colegio de monjas, agarró el micrófono y cortó de raíz el debate, tapando la boca al edil socialista al esgrimir que ella había sido puesta por el pueblo en el sillón de la alcaldía desde hacía muchos años y su interlocutor no tenía ese honor. De tal modo que el pobre socialista, muy contrariado él por la espantada de su alcaldesa, no tuvo más remedio que amenazar con ir a los tribunales si este santo ayuntamiento no cumple la ley.
Este capítulo que les cuento ahora habría pasado por mi cabeza sin pena ni gloria, sin darle la menor trascendencia a sabiendas desde el principio de que Barberá deberá cumplir la ley sea o no de su agrado. Pero gracias a las sesudas conclusiones de un jesuita y a sus noches en vela en algún recóndito laboratorio observando conductas pecaminosas y casando estadísticas, me he dado cuenta de algo que antes no sabía: Barberá, como buena mujer, peca de soberbia.
Alguien debería explicarle a esta señora (animal político dicen algunos) que el pueblo delega confianza en sus representantes para que ésta sea bien gestionada. Con el paso del tiempo el PP se ha apoltronado en Valencia y hemos podido ver cómo engordaban los culos de algunos que ahora se crecen ante la adversidad pero esa racha de buena suerte puede cambiar en cuestión de segundos. Menos mal que para cuando llegue ese momento a Barberá la habrán absuelto varias veces de todos sus pecados sus amigos los obispos, esos con los que comparte inquina contra Zapatero.
De hoy me llevo dos conclusiones para mi colección particular: nunca subestimes al pueblo ni tampoco a un jesuita. Ambos saben cosas de tu persona que quizá tú desconozcas.