viernes, 31 de octubre de 2008

All hallow's Eve o el misterio de la calabaza

Dentro de un rato nos adentraremos en la página del calendario que reza: "Festividad deTodos los Santos". El mundo cristiano viene subrayando este día desde antiguo para solventar un problema de espacio y tiempo. Como la cantidad de cristianos que morían en la época de la Iglesia Primitiva era tan grande y no quedaban días para rememorar a tantos caídos se recurrió a una sencilla solución para acabar con el problema del anonimato de los que daban su vida por Cristo. Se fijó una fecha concreta que rememoraría a los atormentados y, sólo de esa forma, ninguno quedaría en el olvido de los fieles.
Le debemos a Gregorio IV la extensión de la celebración por todo el mundo cristiano.
Pero las cosas han cambiado mucho desde el siglo IX hasta nuestros días. Ya nada es lo que era. De hecho casi nada de lo que nos han contado es como nos lo han contado, quizá ése sea uno de los grandes éxitos de la propagación de lo religioso. Pepe Rodríguez no se cansa de pregonar en sus libros que la inmensa mayoría de las festividades que hoy conocemos como religiosas fueron un auténtico plagio de una fecha señalada para el mundo pagano. Sólo se cambiaron algunos conceptos, se introdujeron pesebres, algunas vírgenes o anunciaciones y a golpe de falsificación se consiguió convertir a Europa al cristianismo.
La fiesta de hoy cuenta con más de dos mil quinientos años de historia. En aquella época por estas fechas los celtas ponían fin al año y al verano. Ese día los muertos podían salir de sus tumbas y apoderarse del cuerpo de los vivos para resucitar. Por eso muchas casas ponían huesos y calaveras en sus puertas y fachadas con el fin de que los muertos se asustasen y les dejasen en paz. De este modo la jarana de los celtas (o celebración pagana de Samhaim) pasó a ser propiedad intelectual del mundo cristiano para reeducar a su rebaño y hoy se ha convertido en una fiesta de disfraces de jóvenes ajenos al significado de las calabazas pintadas que portan en sus manos. En su día el suelo europeo se romanizó y ahora todo se americaniza con la misma agresividad de antaño. La publicidad que nos llega del otro lado del Atlántico a modo de películas e imágenes de todo tipo ha hecho que se pierda la esencia misma y el sentir del origen de esta fiesta pero eso no nos debe preocupar lo más mínimo, no se me escandalicen puristas, ortodoxos del folklore ni nacionalistas. La riqueza siempre está en el mestizaje, en la mezcla. Todo sería perfecto si la parte emisora y la receptora ejercieran sus competencias libremente en el trasvase, cosa que jamás ocurre. Con la llegada del donuts y la calabaza, el consumismo o las ciudades dormitorio, Europa se ha enriquecido o se ha quedado como estaba en el peor de los casos. Tampoco se habrían muerto los niños americanos si el chupa-chups nunca hubiese cruzado el charco. En este permanente trueque las reglas son imprecisas y siempre gana el más fuerte como demuestra la historia. Las guerras entre unos y otros denotan vida en estado puro. Los más débiles caerán y los fuertes portarán un nuevo esperma. El dolor que producen las hostias en el camino es también normal, tan normal como el drama que suponen para el que las recibe. La Iglesia seguirá criticando los divorcios y las calabazas mientras bendice santos; los gays seguirán luchando para contar más en el sistema; los negros se harán un hueco entre los caucásicos; la realeza aprenderá de nuevo a callarse por el bien de todos y el mundo seguirá girando sin cesar, agitando todas sus partículas milagrosamente para producir la vida. Y a la vez, como si de una contradición se tratara, todo parecerá quieto ante nuestros ojos. Pero no se dejen engañar por las apariencias porque ¡todo fluye! y ésa es la auténtica realidad de las personas y las cosas. Dentrás de la calabaza se esconden más de dos mil años de historia cambiante y eso sí que es un misterio. De tanto en tanto, en mitad del recorrido se produce el milagro: una pieza excluída equivocadamente antes del sistema es reincorporada ahora al engranaje y como resultado el mecanismo se ha hecho más fuerte.
Hasta mañana americanizados lectores. Hasta mañana guardianes de las tradiciones. Hasta mañana amantes del mestizaje. Hasta mañana J.

1 comentario:

Antonio Alviárez dijo...

Hola, un saludo. Te invito a leer mis historias si os gusta, podéis apoyarme en el recta final del concurso.

Un abrazo y gracias