Cuando era pequeño me pasaba las horas muertas jungando a aquello de buscar las diferencias entre dos ilustraciones. Con el tiempo aprendí que no era del todo mala la costumbre de gestionar así mi ocio, pues esa actividad servía para agudizar los sentidos y focalizar la atención en aquello que vemos.
Cambiemos las viñetas de ayer (casi siempre de perritos con gorro y bufanda de lunares, cosa que nunca entendí) por dos rostros de primera línea de actualidad: Obama y Zapatero.
Un periodista dos veces ganador del Pulitzer sostiene en un artículo publicado este fin de semana en The Washington Post que hay claras similitudes entre los dos líderes, incluso en el terrreno personal. Sería nuestro Presidente del Gobierno un aliado interesante para el nuevo gobierno estadounidense al igual que Tony Blair lo fuera de las administraciones de Clinton y Bush.
Empecemos a jugar al juego de las diferencias, a ese que adiestra la atención y dejemos a un lado las semejanzas del tipo de que ambos son delgados, a ambos les gusta el baloncesto y son padres de dos hijas. Eso para el ganador del Pulitzer parecen ser argumentos suficientes para un futuro casamiento pero, como de elucubrar se trata, elucubremos en el sentido opuesto. Dicho de otro modo éstas son las bases que sostengo para admitir un flirteo inicial entre ambos mandatarios que quedará en nada en un suspiro. De noviazgo ni hablemos y de bodorrio ni se me pasa por la cabeza.
Primera diferencia: Zapatero es socialista. Proviene de un partido que desde sus inicios luchó para poner fin a la diferencia de clases y tiene en sus siglas la "o" de obrero. Poco le queda de obrero pero su esencia parte de ahí. La ilusión de pensar que Obama se acerca ni de lejos a estos postulados (no representados en el arco político americano) es eso, una ilusión con gran carga de ingenuidad.
Segunda diferencia: a Obama le precede una etapa nefasta de derechismo rancio y él seguirá en el derechismo a su forma. Zapatero contradijo la tendencia en España y la moda de Europa cuando llegó al poder. En medio de un bosque caducifolio, Zapatero brotó con hoja perenne.
Tercera diferencia: América nunca aprobaría leyes sociales como las del matrimonio homosexual, el divorcio express o la eutanasia pasiva. Nos guste más o nos guste menos, la cuna de la democracia aún está lejos siquiera de estos debates. Obama será mirado con lupa por numerosas iglesias que tienen raíces por todo el país. Salirse del tiesto podría costarle carísimo.
Cuarta diferencia: casi expresada en la tercera y contenida en ella. La religión cuenta con un peso específico en aquel país. El divorcio auténtico iglesia-estado en EEUU está todavía por venir. Nos veneden una separación teórica pero en la práctica no es así cuando los políticos se sitúan a la derecha del padre. Recordemos que a Bush le hablaba Dios, el mismo Dios cuyo nombre viene impreso en el dólar.
Quinta diferencia: América se debe al desarrollo industrial que impulsó y mantuvo el capitalismo. Por esa razón, así de sencillo, Obama regalará titulares a la prensa internacional de cierto espíritu ecologista pero siempre estará cautivo por un sistema basado en producir y producir para seguir manteniendo el primer puesto de potencia mundial. Zapatero trabajará (si es listo y valiente) en reconvertir el sistema productivo español en la ruina por el momento. Hará más en la lucha contra el cambio climático porque podrá hacerlo, sencillamente. Sus medidas serán de infinita menor repercusión para la solución al problema real.
Sexta direfencia: la lengua. Dos lenguas además que se oponen, que rivalizan por conquistar el mundo. Con la de Cervantes iremos paseando por donde nos dejen, ahora que aún está de moda. La de Shakespeare intentará imponerse frente al chino mandarín que despunta con amenazante fuerza como su país de procedencia. Nunca dos genios fueron amigos y ninguna estructura soporta el bicefalismo, la lingüística tampoco. Para que a Zapatero le sonrían las estadísticas de número de hablantes hispanos tendrá que seguir dando codazos al mundo angloparlante de Obama.
Séptima diferencia: Obama es un gran orador, Zapatero no conoce ni la lengua de los negocios. Un tono cansino, repetitivo y monótono con interminables circunloquios es la forma en la que se expresa nuestro Presidente. Los asesores de Obama saben más de hacer discursos que los del PSOE que aún están en el balbuceo. Gusta escuchar a Obama y cansa cruzarse con los discursos de Zapatero.
¡Me encanta esto de las diferencias! Veo una más, ésta de enjundia: el presidente electo no va a sentir el placer de tener a la COPE resoplando en su nuca desde las seis de la mañana. La imbecilidad sofisticada intelectualoide de los muñecos de la Conferencia Episcopal sólo la sufre ZP. Bueno y algunos otros masocas que siguen estas ondas para conocer mejor al enemigo.
Ahora que lo pienso, con esta oposición ¿cómo va a aprender Zapatero a argumentar mejor?
Hasta mañana amigos de las diferencias. Hasta mañana periodistas casamenteros. Hasta mañana J.
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lunes, 24 de noviembre de 2008
miércoles, 22 de octubre de 2008
Quien ríe el último ríe mejor
Muy sucia debieran notar sus conciencias aquellos que se ríen del dolor ajeno. No es la primera vez que el Grupo Risa nos propone un tema pseudohumorístico que no nos hace ni pizca de gracia. Bajo ese nombre pretenden esconderse los obispos españoles mientras dan coces como burros salvajes a todos los que no piensan como ellos. Pero vayamos a eso de la reincidencia. El grupo con pretensiones humorísticas y caricatura del sello mediático de Polanco ya se burló en 2005 de los inmigrantes subsaharianos que intentaban atravesar las vallas que los separan de un futuro esperanzador. Trataron tan delicado tema como si de una competición de salto de altura se tratara donde los tiroteos policiales eran el "pistoletazo de salida" de la competición.
Ahora los ideólogos risueños de la COPE han dado un paso más, si cabe, en honor a su originalidad y aseguran que Garzón encontrará "viva o muerta a la madre de Marco la cual habrá sido probablemente víctima de la dictadura de Augusto Pinochet". Como pueden apreciar la cosa pinta fea. Hace tres pueblos o cuatro los obispos perdieron el control sobre sus palabras creyendo que todo vale en clave humorística. Se mofan de un juez al que llaman paranoico por su entrega a desenterrar la historia y con ella la huella de sus cadáveres. Pero la chanza suele ser de buen gusto cuando se mantienen los márgenes de respeto al caricaturizado o la contemplación suficiente ante el tema a abordar y éste no es el caso. Jugando con el dolor de miles de familias que ven en este momento la posibilidad de aplacar su desasosiego al tener noticias certeras del paradero de sus seres queridos, consiguen desencantar a muchos y que otros reafirmen sus posiciones contrarias a la Iglesia. No diremos aquí nada del papel que jugó esta institución amiga de Franco durante la dictadura. Tampoco se me pasará por la cabeza hurgar en la herida de las opiniones que mantienen los actuales líderes del PP contrarias a la retirada de símbolos franquistas de nuestros pueblos ni abundaremos en lo que irrita a muchos en la derecha española el revisionismo europeo de los cuarenta años de nuestra dictadura. No quiero mirar hacia esos lugares porque estoy seguro de que sería perjudicial para la buena convivencia en nuestro entorno social. Dejémoslo en que cuando consigo entender las declaraciones ambiguas de Fraga me invade una incomprensión profunda el alma (cuasi-alma porque soy de izquierdas) que consultaré con mi psicoanalista en la próxima visita.
Ya hemos visto en los juzgados al presentador estrella de la COPE por insultar a esos de la derecha que a él no le congratulan. Ese escarmiento no parece suficiente a sus jefes, los obispos que, conscientes de que ellos no pueden recurrir al negocio de los anuncios de las señoras que ofrecen sus servicios a cambio de dinero, intentan recurrir al ruido para aumentar las audiencias y engrosar la caja. Ruido y polémica suelen ir bastante unidas en eso de los medios de comunicación, pero conviene saber que no son lo mismo. No estaría nada mal que, mientras los ventrilocuos de alzacuellos deciden si exprimen un poco más a su títere o no, Jiménez Losantos se matriculara en los cursos de la escuela de periodismo de EL PAÍS y, de paso invitara a su amiga Espe para que le enseñen a respetar el turno de palabra en las conversaciones. Al fin y al cabo Gabilondo también empezó en la COPE.
Como ejemplo del buen humor que se gastan los de la SER valga la carcajada a tres (Izaguirre, Nierga y Narbona) al escuchar las chorradas que ha dicho Aznar esta mañana dudando sobre el cambio climático... Como ven motivos para reir y llorar no nos faltan. ¡A gusto del consumidor!
Hasta mañana escandalosos de las ondas. Hasta mañana marionetas del ruido. Hasta mañana expresidentes metidos a payasos. Hasta mañana amantes de la risoterapia. Hasta mañana J.
Ahora los ideólogos risueños de la COPE han dado un paso más, si cabe, en honor a su originalidad y aseguran que Garzón encontrará "viva o muerta a la madre de Marco la cual habrá sido probablemente víctima de la dictadura de Augusto Pinochet". Como pueden apreciar la cosa pinta fea. Hace tres pueblos o cuatro los obispos perdieron el control sobre sus palabras creyendo que todo vale en clave humorística. Se mofan de un juez al que llaman paranoico por su entrega a desenterrar la historia y con ella la huella de sus cadáveres. Pero la chanza suele ser de buen gusto cuando se mantienen los márgenes de respeto al caricaturizado o la contemplación suficiente ante el tema a abordar y éste no es el caso. Jugando con el dolor de miles de familias que ven en este momento la posibilidad de aplacar su desasosiego al tener noticias certeras del paradero de sus seres queridos, consiguen desencantar a muchos y que otros reafirmen sus posiciones contrarias a la Iglesia. No diremos aquí nada del papel que jugó esta institución amiga de Franco durante la dictadura. Tampoco se me pasará por la cabeza hurgar en la herida de las opiniones que mantienen los actuales líderes del PP contrarias a la retirada de símbolos franquistas de nuestros pueblos ni abundaremos en lo que irrita a muchos en la derecha española el revisionismo europeo de los cuarenta años de nuestra dictadura. No quiero mirar hacia esos lugares porque estoy seguro de que sería perjudicial para la buena convivencia en nuestro entorno social. Dejémoslo en que cuando consigo entender las declaraciones ambiguas de Fraga me invade una incomprensión profunda el alma (cuasi-alma porque soy de izquierdas) que consultaré con mi psicoanalista en la próxima visita.
Ya hemos visto en los juzgados al presentador estrella de la COPE por insultar a esos de la derecha que a él no le congratulan. Ese escarmiento no parece suficiente a sus jefes, los obispos que, conscientes de que ellos no pueden recurrir al negocio de los anuncios de las señoras que ofrecen sus servicios a cambio de dinero, intentan recurrir al ruido para aumentar las audiencias y engrosar la caja. Ruido y polémica suelen ir bastante unidas en eso de los medios de comunicación, pero conviene saber que no son lo mismo. No estaría nada mal que, mientras los ventrilocuos de alzacuellos deciden si exprimen un poco más a su títere o no, Jiménez Losantos se matriculara en los cursos de la escuela de periodismo de EL PAÍS y, de paso invitara a su amiga Espe para que le enseñen a respetar el turno de palabra en las conversaciones. Al fin y al cabo Gabilondo también empezó en la COPE.
Como ejemplo del buen humor que se gastan los de la SER valga la carcajada a tres (Izaguirre, Nierga y Narbona) al escuchar las chorradas que ha dicho Aznar esta mañana dudando sobre el cambio climático... Como ven motivos para reir y llorar no nos faltan. ¡A gusto del consumidor!
Hasta mañana escandalosos de las ondas. Hasta mañana marionetas del ruido. Hasta mañana expresidentes metidos a payasos. Hasta mañana amantes de la risoterapia. Hasta mañana J.
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jueves, 2 de octubre de 2008
Jugando con fuego
Con este discurso incendiario podemos acabar todos abrasándonos y provocar cuantiosos daños en un sistema de por sí moribundo. La irresponsabididad de algunos miembros del PP es compartida con los comunicadores de la COPE. Su desvergüenza y osadía no conoce límites. En medio de la que está cayendo, Jiménez Losantos se permitió ayer, desde los micrófonos de los obispos, alarmar al personal al responder a la afirmación de la Asociación Española de Banca de que los ahorros de los españoles están seguros. Dijo que si el Gobierno y el PP habían coincidido en su lectura de tranquilidad debíamos sospechar algo. En la misma línea detectivesca y rompiendo la unidad de ayer se ha pronunciado el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, quien ha asegurado que: "todo es relativo".
Con voces de influencia tan perniciosas, que se manejan al capricho e intereses de sus superiores, se pueden cometer daños inimaginables dentro del delicado equilibrio que impera en el sistema financiero internacional. Esto es así porque uno de los pilares sobre los que se sustenta cualquier crisis es el psicológico. Detrás de cada acto humano se esconde la voluntad, el impulso, la apatía, la ilusión o la desgana; un sueño por conquistar o una postura acomodaticia ante las circunstancias. Consumir es un acto humano en grave peligro de extinción porque la gente tiene miedo. Conocidos los últimos datos del desempleo hace tan sólo unas horas, es como para tenerlo. Las dudas se ciernen sobre nuestros bolsillos, que a su vez están regidos (en el mejor de los casos) por nuestras cabezas. Al miedo natural, a la respuesta adaptativa que pasa por ser prudente o desconfiado por lo que estamos viendo, la COPE y el PP quieren sumar el miedo patológico, el irracional. Intentan sacar partido a los números rojos (los números de las grandes economías nunca fueron muy rojos) habándonos de cocos que nadie ha visto, lo cual es caer en una gravísima irresponsabilidad. Bastantes problemas soporta a estas horas una sociedad de clases medias venidas a menos como para pensar en posibles catástrofes futuras. Que se hundan algunas cajas o bancos de nuestro país es posible a medio plazo, pero poco probable que caiga todo la red interbancaria. Sabemos que uno de los enemigos a la vuelta de la esquina es la morosidad que se oculta como un cáncer a punto de dar la cara. Sin duda esta invitada a la fiesta hará acto de presencia en el peor de los momentos y con vestido de gala para recordarnos que aquí también tenemos nuestras subprime made in spain.
Hasta que eso suceda lo ético y lo inteligente es dar ánimos al personal porque nadie conoce los números exactos del capital arriesgado por la banca española ni se ha impreso hasta la fecha el manual perfecto para atajar los problemas. La crisis está más que instalda en nuestras casas pero no nos hacemos a la idea de lo que la podemos agravar si dejamos de comprar teles, periódicos, colchas para la cama, cafeteras eléctricas, cremas de manos, plantas de interior, barras de pan, libros de bolsillo, lavavajillas, fundas para los sofás... Ni que decir tiene que la metástasis sería morrocotuda si los españoles fuésemos en estampida a nuestros bancos para sacar de allí nuestros ahorros. Si esos son los ánimos que se lanzan desde algunos micrófonos autorizados, que nos pille confesados. Peor que lo malo que esté por venir, es lo horrible que proyectan nuestras cabezas. Mejor que no nos den ideas. Hasta mañana ideólogos del caos. Hasta mañana conspiranoicos varios. Hasta mañana agradecidos lectores de siempre. Hasta mañana J.
Con voces de influencia tan perniciosas, que se manejan al capricho e intereses de sus superiores, se pueden cometer daños inimaginables dentro del delicado equilibrio que impera en el sistema financiero internacional. Esto es así porque uno de los pilares sobre los que se sustenta cualquier crisis es el psicológico. Detrás de cada acto humano se esconde la voluntad, el impulso, la apatía, la ilusión o la desgana; un sueño por conquistar o una postura acomodaticia ante las circunstancias. Consumir es un acto humano en grave peligro de extinción porque la gente tiene miedo. Conocidos los últimos datos del desempleo hace tan sólo unas horas, es como para tenerlo. Las dudas se ciernen sobre nuestros bolsillos, que a su vez están regidos (en el mejor de los casos) por nuestras cabezas. Al miedo natural, a la respuesta adaptativa que pasa por ser prudente o desconfiado por lo que estamos viendo, la COPE y el PP quieren sumar el miedo patológico, el irracional. Intentan sacar partido a los números rojos (los números de las grandes economías nunca fueron muy rojos) habándonos de cocos que nadie ha visto, lo cual es caer en una gravísima irresponsabilidad. Bastantes problemas soporta a estas horas una sociedad de clases medias venidas a menos como para pensar en posibles catástrofes futuras. Que se hundan algunas cajas o bancos de nuestro país es posible a medio plazo, pero poco probable que caiga todo la red interbancaria. Sabemos que uno de los enemigos a la vuelta de la esquina es la morosidad que se oculta como un cáncer a punto de dar la cara. Sin duda esta invitada a la fiesta hará acto de presencia en el peor de los momentos y con vestido de gala para recordarnos que aquí también tenemos nuestras subprime made in spain.
Hasta que eso suceda lo ético y lo inteligente es dar ánimos al personal porque nadie conoce los números exactos del capital arriesgado por la banca española ni se ha impreso hasta la fecha el manual perfecto para atajar los problemas. La crisis está más que instalda en nuestras casas pero no nos hacemos a la idea de lo que la podemos agravar si dejamos de comprar teles, periódicos, colchas para la cama, cafeteras eléctricas, cremas de manos, plantas de interior, barras de pan, libros de bolsillo, lavavajillas, fundas para los sofás... Ni que decir tiene que la metástasis sería morrocotuda si los españoles fuésemos en estampida a nuestros bancos para sacar de allí nuestros ahorros. Si esos son los ánimos que se lanzan desde algunos micrófonos autorizados, que nos pille confesados. Peor que lo malo que esté por venir, es lo horrible que proyectan nuestras cabezas. Mejor que no nos den ideas. Hasta mañana ideólogos del caos. Hasta mañana conspiranoicos varios. Hasta mañana agradecidos lectores de siempre. Hasta mañana J.
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