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lunes, 10 de noviembre de 2008

Cruzados del siglo XXI

Podemos pero sólo a medias. La sociedad que escribe la página de este siglo tiene por delante enormes desafíos y el tiempo pasa en su contra. Cada día que un niño es explotado, cada ocasión que una mujer es asesinada por el embrutecimiento de su entorno, cada vez que un negro es insultado o un homosexual discriminado las políticas que parecían de altos vuelos se convierten en políticas de vuelo gallináceo. No sabemos todavía si Obama viene con traje de pluma de cisne o de patito feo. El tiempo lo dirá. Por lo pronto, éste ha sido un fin de semana muy movido y reivindicativo. Después de la decepción entre la comunidad lgtb por la ilegalización de los matrimonios gays en Florida, Arizona y California, han venido las protestas por esta prohibición. El escenario elegido es simbólico por su historia, Los Ángeles, para una comunidad que aún no puede descansar en paz, como nuestros represaliados del franquismo. Por eso y porque es una verdad a medias la que pregona el lema de que podemos, han intentado reclamar sus derechos donde se ganan tradicionalmente, en las calles. El pentagrama donde se escriben las mejores composiciones sociales ha sido siempre el mismo, el asfalto o la tierra de la calle. Ésa es la sala de maquinas que da el primer impulso a las piezas que se desperdigan luego por el mundo. Y la materia prima para que arda el motor es el dinero, siempre el sucio dinero. Una iglesia de gran arraigo en aquellos lares ha gastado millones de dólares a favor de la campaña para la ilegalización de los matrimonios homosexuales. Ha sido, fíjense bien en el dato, una de las campañas más caras de la historia de aquel país. Las cifras gastadas son directamente proporcionales a la lectura de peligro que de nosotros hacen ciertos sectores de la sociedad. Nos quieren atados y bien atados, sin posibilidad alguna de proliferar y asociarnos. Dicen que nos quieren y respetan como individuos pero no como colectivo movilizado. Casarse, formar familias, educar hijos... son privilegios que no se nos deben conceder y aún no están a nuestro alcance. Con estos pulsos de fuerza se retratan las partes implicadas. Unos gastando dinero a marchas forzadas y en plena ruina financiera para comer la cabeza a los de su comunidad y otros, defendiéndose en las calles de la intolerancia de los primeros. Todo por la dignidad de un grupo social minoritario que ve pasar los años añorando la justicia plena y los derechos plenos que nunca llegan.
Pilar Urbano arremetió contra los homosexuales diciendo que en España este colectivo atesoraba un gran poder político, como si ese también fuera terreno que debiera sernos vetado. En su mente sí caben esos vetos. Una mujer educada en la renuncia y la austeridad debe entregar todos sus esfuerzos por Cristo. Pero Cristo debe estar harto de toda esta locura travestida de cleriman, sotana y uniforme , a poco que se le parezca a las estampas que cuentan los evangelios. Cristo lleva presenciando dos mil años de hostias entre "los depositarios" de su credo por alcanzar el poder y hacerse con el control y para ello se ensucia su nombre y desvirtúan sus palabras.
Las hostias entre sacerdotes de las últimas horas en la Ciudad Santa no son nada nuevo. Las iglesias que siempre lucharon contra nuestros derechos han escrito su historia a golpes y navajazos, al más puro estilo arrabalero y barriobajero del extrarradio. Ya lo sabía el Hijo del Hombre que, en vida, dedicó algunos de sus mejores improperios a esta clase acomodada obsesionada por el control del poder.
Vistas así las cosas, los homosexuales no importamos tanto, al menos no en esencia. Somos más el pretexto adecuado en el momento oportuno para seguir intoxicando las mentes de los vulnerables que se prestan (por el pánico que produce conducir la propia vida) a que otros les marquen los caminos que deben transitar. La comunidad lgtb es la excusa para seguir con la inercia de tantos siglos de historia. Sin quererlo nos hemos convertido en los nuevos cruzados del siglo XXI porque Dios protege siempre a los más débiles y a ellos les abre el misterio de su palabra. Y ya lo dijo Cervantes magistralmente: "con la Iglesia hemos topado".
Mañana es el gran día. Mañana querré más a todos los que me habéis acompañado en el alma. Mañana empezaré a escribir otra historia y la compartiré con todos los desterrados del planeta, como es mi ilusión. Hasta mañana liberado J.

martes, 4 de noviembre de 2008

Por caridad cristiana

Llevo muchos días mordiéndome la lengua sobre las suspuestas polémicas opiniones de la Reina en el libro de la señorita Urbano. A estas alturas no hace falta ponerles en antecedentes porque conocen sobradamente el asunto. La periodista amiga de Zarzuela se ha mantenido firme en el fondo y en las formas hasta el momento. No ha mostrado la más mínima intención de rectificar o de aclarar algún posible malentendido aunque algunos párrafos de su obra han suscitado reacciones de todo tipo entre diferentes sectores de la sociedad. Todo el mundo ha opinado sobre las supuestas opiniones que Doña Sofía tiene sobre el aborto, la eutanasia o el matriminio entre homosexuales. He seguido este tema con un interés y expectación máximos por muchos motivos, algunos de ellos evidentes. De la reacción de sorpresa inicial pasé al análisis detenido de la biogafía de Su Majestad para encuadrar las opiniones a ella atribuidas (lo he tenido a la mano gracias a la celebración en todas las televisiones del culpleaños real) y ahora al más profundo sentimiento de tristeza y desánimo que puedo albergar. No he querido entrar ni voy a hacerlo en el contenido polémico del libro. Sólo decir al respecto que no lo pienso comprar. Una señora preguntaba el sábado a una dependienta de unos grades almacenes famosos de mi ciudad: "¿éste es el libro donde la reina habla mal de los gays? Con cara de cansancio la dependienta mileurista le contestó: "sí señora, éste es". No hay que ser muy listos para darse cuenta de que el daño ya está hecho. Después vendría un breve comunicado de la Casa Real para frenar la cascada de reacciones pero, reitero, el daño ya estaba hecho.
La autora del libro y periodista de confianza del entorno de la Casa Real ya se había explayado años antes al hablar en primera persona sobre los temas por los que ahora vuelve a saltar la polémica. No creo (es una apreciación personal) que ningún medio nacional se esté atreviendo tanto como El Plural a tirar del hilo. Ni el resto de medios progresistas que apoyan al gobierno y sus leyes sociales ni tampoco el propio ejecutivo de Zapatero creo que estén sabiendo estar a la altura de las circunstancias, aunque reconozco que los hechos nos han sobrepasado de lejos a todos.
Volviendo a la biógrafa autorizada por Zarzuela leo que de sus labios salieron en el pasado estas supuestas declaraciones a Elle: "dos homosexuales podrán ser un par, por aquello de ser dos, como las alpargatas. Pero nunca serán una pareja. Ni siquiera una yunta. Y por supuesto, jamás un matrimonio. Esa institución (monogámica, heterosexual, formalizada y consensual) o se da entre un varón y una hembra o no se da". Añado algunas frases más de sustancia: "Sería perverso y pervertidor que un niño, que una niña, se criase en el ambiente enrarecido, enfermizo, deformante, vicioso y tarado de un par de maricones o de lesbianas que fingen ser lo que no son, hacer lo que no hacen y dar lo que no tienen (...) el homosexual me merece el mayor de los respetos, siempre que sepa apechugar con su desviación a solas".
Como después de releer lo transcrito no me quedan fuerzas para luchar ni más lágrimas en los ojos para llorar la pena acabaré el artículo con tres breves reflexiones.
Primera. Siendo muy bienintencionados siempre nos quedará la duda de lo que quiso decir la Reina a Pilar Urbano.
Segunda. Nos hacemos a la idea de lo que la escritora quería con su obra y la felicitamos por haberlo conseguido.
Tercera. No paro de leer en decenas de artículos y todo tipo de fuentes que la periodista guarda una estrecha relación con algún sector del catolicismo español. Me cuesta creerlo de veras. Yo fui educado en un colegio de monjas y, desde el primer día, aprendí de ellas a ejercer, como mejor he podido en mi vida, la caridad cristiana...
Vengo echando en falta a mi Presidente. El Presidente que defendía la alegría para ganar las elecciones. El Presidente que en un discurso histórico ante los representantes del pueblo español dijo aquella frase "dejad en paz a los homosexuales". Ahora que Zapatero se esconde detrás de los números rojos y Rajoy sigue con su ambigüedad crónica de siempre me alegro mucho de haber conocido a gente como MC, que hace un año ofició mi boda con toda su entrega y sentimiento. Mi matrimonio ha sido puesto en tela de juicio y eso me duele. Se pondrá en duda mi idoneidad para ser padre y la de mi marido, pero todo esto nos hará más fuertes no sólo a los homosexuales sino también a no pocos heterosexuales. Hasta mañana amigos. Hasta mañana tristes M y J.

Dedicado a MC por querernos en la persona y en el símbolo. De tu matrimonio preferido.