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domingo, 8 de marzo de 2009

El demonio y la santa o las Cuatro Nobles Verdades

Cuentan que en una ocasión estando Santa Teresa en la soledad de su celda llegó el demonio y le dijo:
-Teresa, ¿para qué rezas? Si crees que te vas a salvar del fuego eterno, ¿para qué rezas? Y si crees que te vas a condenar en medio de las llamas y el azufre ¿para qué rezas?
El silencio se hizo más profundo y hondo que nunca antes en aquella sala.
Teresa escuchó atentamente aquellas palabras que como llamaradas de lava brotaban de boca de El Caído. Aguardó unos instantes antes de empezar a hablar. Al final dijo:
-Demonio, ¿para qué me tientas? Si crees que me voy a salvar acude en busca de otros impíos a los que puedas corromper. Y si crees que me voy a condenar, ¿por qué me tientas? Ve al encuentro de otras almas puras y sedúcelas con tus obscenidades.
Con esto, el demonio quedó tan perplejo y contrariado que, una vez hubo retenido las palabras en su malévola mente, se alejó para siempre de aquella celda.

Las preocupaciones nos asaltan constantemente en nuestras vidas. Vienen a visitarnos porque forman parte del proceso natural de estar vivos y del precio que pagamos por ello. Así nos lo enseña la Primera Noble Verdad del Budismo: "La vida es sufrimiento".
Si en alguna ocasión hemos creído como algunos han pretendido que el "duhkha" o miedo, el enojo, la desilusión, la frustración (dentro del plano psicológico) y las enfermedades, el cansancio, la vejez y la muerte (en el plano físico) podían ser borrados de nuestros días, estábamos tremendamente equivocados.
La santa conocía desde la experiencia los sinsabores de la vida. Pero había un conocimiento más importante en el repertorio de esta mujer. El sufrimiento puede ser superado y la felicidad puede ser alcanzanda. Este es el contenido de la Tercera Noble Verdad del Budismo. Las preocupaciones nos asaltan durante el día y la noche pero conocemos bien el antídoto para tratar con ellas. Si abandonamos el deseo desmedido y el anhelo apasionado nos convertimos en habitantes del presente. Aprender a vivir cada momento con la mayor calidad posible es el secreto de aquellos que alcanzan el Nirvana. Teresa conocía ese estado y la oración la mantenía cercana a la dicha y la paz interna.
Habiéndoles contado ya la esencia de la Tercera Noble Verdad, conocen la Segunda. Al sufrimiento llegamos por el anhelo desmedido. Hemos de conocer bien nuestros límites y el lugar donde depositamos nuestras aspiraciones. Una vida completa no equivale a una agenda completa, ni a un hogar completo, ni a un monedero rebosante. La plenitud nace de dentro, nunca de fuera.
La Cuarta Noble Verdad nos revela el camino que nos lleva a trascender el sufrimiento. A este camino o Noble Sendero se llega por la comprensión, el pensamiento, la palabra, la acción, el sustento, el esfuerzo, la plenitud mental y la concentración.
Comprendemos al acercarnos al otro.
Pensamos bien al querermos mucho y bien.
Dominamos la palabra cuando es más que un arma, una herramienta.
Actuamos virtuosamente cuando nos mueve el amor.
Nos alimentamos de lo mejor si respetamos la Naturaleza.
Esfuerzo es igual a dignidad.
Somos plenos mentalmente si permanecemos en el silencio, en la quietud y la calma.
Si nos detenemos en lo bello y le hacemos un monumento, tenemos nuestros sentidos apaciguados, concentrados.
La vida entera está puesta a nuestro servicio para su aprovechamiento en el aprendizaje.
Doy gracias por tener a un Buda muy cerca. Gracias porque cada día ilumina con sus destellos a los que se cruzan en su camino y a mí me regala sus horas extra.
Para cuando llegue el demonio a mi alcoba, que seguro llegará, ya sabré qué responderle. He tenido maestros extraordinarios en el arte de espantar al miedo, no sólo en los libros sino de carne y hueso.

Para otros dos aspirantes a Buda, como yo. Porque nos ha unido el camino y ha sido maravilloso conoceros en la imperfección y el empeño. Por vuestras palabras de cariño.
Gracias.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Una joven venida de Roswell

Un día de verano en el que caía una auténtica tromba de agua, sobre la media tarde, alguien entró en casa. Era una joven hermosa y de mirada limpia. En el salón, la reunión de amigos quedó paralizada de repente. Una sonrisa cómplice de la escena nos hizo saber que no había que hacer presentaciones.
Venía de lejos para conocernos aunque siempre estuvo al lado nuestro. El destino la condujo hasta nuestro sofá que en ese momento ya era su hogar. Buscaba una familia pero decía que quería aprender nuestra lengua.
Pronto empezó a darnos calor. Era nuestra ahijada y nosotros sus padres o hermanos o amigos de la infancia. Brotó tan fuerte esa primavera el tallo del afecto que, al llegar su marcha, lloramos los frutos arrancados de la flor.
Regaló a todo el barrio danzas de faldas largas y telas suaves. Arrancó sonrisas con la suya y durmió en una cama que aún guarda su fragancia.
Entre sus inocencias nos hizo desnudar el alma y nos preguntó cosas tomando café con pastas baratas.
Peinó su cabello frente al espejo de la duda y abrazó a los que queremos compartiéndolos.
No ocultó sus temores ni el nomadismo de su alma.
Hoy, meses después de haberla acunado entre mis brazos, luego de llorar su marcha hacia la estrella que habita, encontré esta carta:
"J. :
Recientemente he estado pensando de ti mucho y especialmente en el semestre pasado porque mis creencias han cambiado un poco del verano. Entiendo y estoy de acuerdo con tus creencias mucho mas de antes. Te estoy escribiendo porque quería decirte que has tenido mucho influencia en la formación de mis creencias ahora.

Probablemente mis creencias cambiará en la futura, pero entiendo que todo están buscando. Cuando estaba en Valencia entendí la importancia de reciclando, etc. pero no está muy importante para mi porque mis creencias faltaron en la percepción de creación y el universo. He aprendido mucho de catolicismo y nuevo edad y creo que todos los religiones tienen verdad.

Ahora, no estoy segura de la Biblia, la tradición, ni los milagros pero creo en amor y que Dios es amor. Como ti, creo que Jesús Cristo es la verdad y Dios encarnado, pero también que Cristo sostiene todas cosas y vive en la gente. Ahora entiendo mucho mas la necesidad de apreciando el ambiente.

Quería darte gracias para tus explicados de tu fe y espero que tenía una navidad hermosa. :)

Besitos,
Kristin"

miércoles, 18 de febrero de 2009

La Ley del Talión

Hace unas horas los padres de Marta del Castillo daban su primera rueda de prensa conjunta. Visiblemente estropeados por el duro mazazo que les ha dado la vida han querido decirnos tres cosas. Han dado las gracias tanto a la policía como a los ciudadanos que les apoyan. Después han pedido visitar al Presidente del Gobierno y al líder de la oposición para trasladarles su indignación y dolor. Para concluir han solicitado la celebración de un referéndum popular para la instauración de la cadena perpetua.
Así vuelve a la palestra el eterno (por incómodo) debate de la cadena perpetua aplicable a aquellos delincuentes difícilmente reinsertables.
Hemos dicho muchas veces que la sociedad europea es una sociedad aún inmadura emocionalmente y con algún rasgo que apunta al trastorno de la personalidad. De ahí que parezca que caminamos continuamente por un campo plagado de minas. En cualquier momento una noticia cala nuestros huesos hasta el tuétano y nos enfada y no sabemos cómo darle solución al conflicto planteado. Aún quedan asuntos de difícil digestión para llevarnos a la boca en esta Europa en construcción: la eutanasia o buen morir como es mi gusto llamarlo, el derecho de las mujeres a abortar en el marco de unas leyes que las protejan y no las criminalicen o la igualdad plena de derechos a las minorías sexuales, entre otros. Y como todo lo que se pospone en la vida, un mal día aquello acaba explotándonos en las manos. Es entonces cuando debemos impedir las decisiones forzadas fruto del acaloro y el rencor del momento.
Sabemos que la pena de "cadena perpetua" siempre ha sido un tema tabú en nuestro ordenamiento jurídico. Mientras en nuestro país esto es así, otros de nuestro entorno como Alemania, Gran Bretaña o Francia no tienen complejos en aplicarla y todos gozan de aceptable salud democrática. Algunos técnicos piensan que no sería constitucional el hecho de que se contemplara esta pena en nuestro suelo y otros opinan justo lo contrario. Dejando a un lado aquellas cuestiones técnicas que no nos competen a nosotros dilucidar, una cosa es bien clara: en España cualquier endurecimiento de las penas ha sido sistemáticamente rechazado por el conjunto de la sociedad por ser contrario a la reinserción, es decir, a los derechos de los delincuentes. Lo que se pretende al legislar así es dejar en un segundo plano el delito cometido y que prime la idea de reinserción del autor del mismo.
Llegados a este punto, queremos deternernos en este otro debate. La cárcel ¿cumple realmente una función de mejora del individuo delincuente?, ¿es el lugar idóneo para que aquellos que han agredido a la sociedad mejoren y se reinserten algún día con la pena purgada?
Somos muchos los que opinamos que la pena privativa de libertad debe ser comprendida como tratamiento y reeducación del sujeto que ha causado el daño. Sostenemos que el fin último de esta experiencia ha de ser la reinserción social o lo más cercano a ella. Nos basamos en nuestra escala de valores, donde primamos la seguridad del grupo (de ahí la privación de la libertad de aquel que supone un peligro) pero creemos en la capacidad sin límites para mejorar del ser humano (una condena eterna implicaría un odio eterno que como una losa se depositaría sobre las espaldas del delincuente). Conscientes de las limitaciones de todo tipo (especialmente económicas) que surgen en el sistema a la hora de aplicar convenientemente los recursos, no por ello podemos desistir en nuestro deseo de solvencia en este terreno.
No podemos defender aquí las tesis que apuntan hacia la "condena eterna". Ninguna idea de naturaleza religiosa, ético-filosófica o de cualquier otra índole, nos hace pensar que esta opción fuera a hacer pedagogía positiva contra el delito en ninguna de sus formas.
Abogamos por un sistema penitenciario digno.
No profundizaremos en el análisis del delincuente ni su perfil. Los hay, nos ha dicho la psiquiatría, puramente enfermos mentales y otros malos por naturaleza. A lo que no estamos dispuestos es al linchamiento ni a ninguna forma de agresión hacia nadie.
Creemos que la sociedad debe pasar su duelo haciendo gala de su madurez, por los cauces siempre de la legalidad vigente y con el amparo de todos los cuidadanos de bien que empatizamos con el sufrimiento. Eso nos hace estar muy cerca de los padres de Marta y sentirnos confusos y decepcionados como ellos.
Sabemos que el estigma persigue, durante toda la vida a veces, a aquellos que pisaron la cárcel. Solidarizados al extremo con el sufrimiento de estos padres rotos, intentamos que no sean más vidas las que se queden en la cuneta, perdidas de una u otra forma. Intentamos que no se escuchen las voces que reclaman la Ley del Talión en estos días. Por último conviene no olvidar en estos momentos de tensión que nuestras leyes ya garantizan una pseudo cadena perpetua para aquellos individuos que no muestran arrepentimiento por sus delitos. Y un apunte más; donde se aplica la cadena perpetua también se tiene en cuenta la capacidad de mejora del delicuente en el futuro, por lo que ocasionalmente esas condenas quedan mermadas para demostrar así que los jueces son personas y se conmueven, no Dioses insensibles que habitan un Olimpo.

lunes, 9 de febrero de 2009

Robados y excusas

Desde el primer momento he sido un acérrimo defensor de Internet. Creo que es un claro ejemplo de lo que es la sociedad y el individuo.
Al principio la gente desconfiaba de este medio pero, con el tiempo, todos esos prejucios han ido cayendo como naipes por el suspiro de un niño.
El cambio actual en las conciencias y los progresos en muchos sentidos se deben a la aparición de estas vías de comunicación virtuales que revolucionaron las teorías de McLuhan. No rendir hoy pleitesía a tan descomunal despliegue de medios contenido en el portátil de una casa cualquiera de cualquier aldea castellana, sería demencial. La libertad ha crecido y se ha plasmado a través del ciberespacio y, ahora, los viajes son infinitos y a precio de saldo en esta parte privilegiada del mundo.
Pero hemos de reparar en algo importante: la comunicación entre los seres humanos siempre estuvo enferma. Sabemos esto desde que existen las guerras y, por desgracia, son muchos los conflictos que todavía apagan las esperanzas de muchos hombres y mujeres de todo el mundo.
Allí donde las palabras no llegan, suelen darse golpes en la cara. Donde la música no alcanza a escucharse, el ritmo lo marcan los cañones.
Internet también tiene sus propios infiernos y sus guerras. Dentro de cualquier Universo pensado existen los agujeros negros. Como en tiempos de guerra, se hace necesaria la salvaguardia de mujeres y niños para que no caigan presa de aquellos que transitan los callejones sin salida de ese otro plano.
Pero Internet une.
A mi marido le encanta la fotografía. Un día descubrió en San Google unos grupos amantes de ese arte y los siguió. La primera quedada (kdd) fue reveladora. Unas veinte o treinta personas absolutamente desconocidas para nosotros nos estrechaban sus manos para darnos la bienvenida. El grupo rebosaba vida.
A mí, la idea de salir por el mundo a captar instantáneas de lo que ocurre en el anonimato me entusiasmaba. No obstante, tenía serias dudas del personal con el que nos encontraríamos.
Las inquietudes estéticas de aquellos que tuvimos el placer de conocer rozan la erudición. Una especie rara sale por esos caminos de Dios esperando que la vida hable, sin prisa, sin presionar al medio ni al mensajero. Una semilla de esperanza esparcida por valles y montañas, por ríos y mares, cielos y tierras, todas arropadas por el "clic" de sus cámaras. Decenas de ojos puestos en el silencio que relata lo que más importa. Todo ello sin dar ruido, en el más absoluto anonimato y con el altruísmo como bandera.
Hoy, cuando la amistad trepadora alcanza algún tejado de estas paredes, siento el privilegio de haberlos conocido, de saber de sus historias, sus miedos y pasiones que no posan, robadas todas por mi lengua engatusadora. Me siento administrador de tantos pies de foto... de tantas instantáneas descartadas.
Imagino que he llegado hasta allí enfocando mi cámara, como ellos hacen. Buscando ángulos y luces y sombras y alguna naturaleza muerta para ornamentar el conjunto.
Acecho sus labios y sus ojos. Agudizo mis oídos para, entre ráfagas y disparos sin pólvora, hacer la mejor instantánea de lo que vivimos con ellos.
Internet fue el medio.
La fotografía, la excusa.
La vida, el milagro.
La belleza, el premio.
El afecto, el sentido de todo.

A mis chicos de Flickr.
N.B. No era mi intención causar esa llamada de atención hacia mi bitácora. No obstante reconozco que me ha encantado encontraros a todos por aquí. Vuestras palabras y gestos de amistad han sido de un calado tan profundo que aún me estoy recuperando.
Hechas ya las presentaciones sólo me queda deciros que aquí me podéis encontrar siempre que queráis. Esta es mi alma y aquí me desnudo cada noche a la luz de la luna. Bienvenidos al Destierro lunar. Gracias.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ad eternum

Le debemos al cineasta norteamericano Woody Allen el éxito de haber acercado al gran público la figura del psicoterapeuta. Muchos de sus personajes reflejan sus aparatosas neurosis postrados en un diván. Pero Allen se ríe a menudo de esa clase médica enredada en sus propios tecnicismos y lejana a toda realidad en la vida de sus pacientes. Critica duramente las terapias interminables (inspiradas en el psicoanálisis tradicional) que sondean y sondean el pasado del hombre a su vez impotente por no alcanzar nunca la ínsula prometida: la felicidad.
De todas formas todo este universo de guiones y fotogramas ha contribuído, entre risas y llantos, a acercarnos a esa figura del responsable de nuestra salud mental.
En EEUU sigue siendo un signo de cierta distinción acudir a la consulta del psiquiatra una vez a la semana, como quien acude a hacerse la manicura o a la peluquería a arreglarse las puntas.
En Europa las cosas difieren bastante de aquella realidad. Los "loqueros" no terminan de estar bien vistos en nuestra sociedad, acostumbrada durante largos siglos a apañárselas con el cura, el boticario o el alcalde. A la perpetuación de estos prejuicios contribuyen dos elementos: el desconocimiento y miedo que el pueblo de a pie sigue teniendo ante la enfermedad mental y, la frivolidad con la que afrontamos el diagnóstico del trastorno mental en nuestro medio.
De otra parte tenemos el propio desprestigio de la profesión por parte de sus especialistas, incapaces no pocos de distinguir entre un síndrome ansioso-depresivo y una psicosis severa. Atentos muchos al bolsillo, se tornan especialistas en estirar terapias ad eternum.
Mi psicólogo forma parte ya de mi vida más íntima. Ha entrado en mi al despojar mi alma de sus miedos, al prender fuego a las voces que nos envenenan. Desde su caluroso afecto me ha hecho conocer la paz. No me ha ganado por el camino de los tecnicismos, ni de las escuelas en boga, ni las tendencias cognitivas de las que se habla en los programas de Punset. No. Me ha abierto su mano trascendiendo su credo, su sexualidad y su condición de vulnerable para regalarme sus terrores y los antídotos que ha patentado en su laboratorio: la vida.
Es maestro de buenas escuchas y transmisor de secretos en sus silencios.
Tropieza a menudo, como yo. Lucha contra las voces odiosas que nos acosan por ser hombres y mujeres y tener cara, y brazos, y ojos y orejas.
Elector del amor y tirano con el miedo. Padre putativo de almas en pena, como la suya, como la nuestra.
Aprendiz de monjas y maricones, de políticos y poetas. Generoso contador de cuentos terapéuticos con finales a veces felices. Acróbata en medio de mis sueños.
Y en medio de mi ser, él. Y a través de mis locuras, mis demonios y temblores he llegado hasta él.

"Le doy un año más a mi psiquiatra y si no me voy a Lourdes".
Protagonista de Annie Hall. Woody Allen, 1977.

"No tengo ni idea del tiempo que durará más mi terapia. Tampoco me preocupa controlar ese aspecto. Quizás éste sea otro síntoma de que me estoy curando".
Protagonista de Destierro lunar. J, 2009

Hasta mañana O. Hasta mañana J.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Ir y venir por la mente

Desde que lo escuché por vez primera de labios de una de esas mujeres maduras que rebosan vida e inteligencia, me apropié del dicho popular: el sentido común es el menos común de todos los sentidos. El mal funcionamiento de esta brújula interna o medidor de la realidad circundante provoca consecuencias nefastas en la persona aquejada de tal mal: brotes de infelicidad, desorientación vital, desconfianza paranoica, angustia crónica, malos pensamientos reiterativos, agresividad con el de al lado y, el peor de todos los síntomas, miedo ante la vida.
No se conoce muy bien el momento ni las circunstancias precisas en las cuales se echa a perder este preciosísimo atributo de que nos dota la madre naturaleza. Un día, contaminado ya por el virus más extendido sobre la faz de la Tierra, el miedo y la inseguridad anida en el alma humana y todo se va al traste. El virus es tan letal que, personas de gran renombre y consideración antaño en sus campos de estudio y trabajo, quedan invalidados a merced del medio, como granos de paja llevados por el viento, convirtiéndose en imbéciles que no dan una. Donde había genialidad y frescura habita ahora la mediocridad y el miedo, siempre el miedo, aunque a menudo camuflado de otras formas dulcificadas en apariencia.
Dicen los entendidos que la razón perdida vuelve a su cauce razonando como el motor vuelve a hacer girar las ruedas al engrasarlo.
A dirario encuentro decenas de personas que hace tiempo perdieron su capacidad de pensar con sentido común. Desde el panadero de la esquina al médico de cabecera, pasando por el presentador de las noticias o el articulista del periódico: este mal no respeta clases sociales, culturas, razas ni sexos. Suele ser síntoma inequívoco del trastorno una mirada perdida y triste, una tez pálida que anuncia el miedo y una voz pobre y corta que reclama oxígeno entre palabras.
Yo mismo he perdido no pocas veces el sentido común. Muchas de ellas dejándome arrastrar por la seducción venenosa de otras palabras a la deriva. Cada día tengo infinitas oportunidades de perderme en la locura de mis propios versos maltrechos. Regresarán mañana apenas despierte y me reconocerán débil cuando esté consciente. Traerán con ellos la maldición de un nuevo infierno ya viejo. Luego vuelvo al cauce saludable cuando alguien desde fuera grita fuerte: ¡J, te pierdo!, ¡vuelve!, ¡te necesito! Cae entonces la máscara. Salta el brillo a las mejillas. La sangre se torna roja y pierde el azulado vampiresco de la muerte. El placer preña de nuevo a la vida y ambos yacen juntos al caer la noche. Vuelve a resonar en mis adentros la melodía alegre que recuerda que salimos del invierno y ya viene una nueva primavera. ¡Lástima de tantos hombres, muejeres y niños que no la verán! Están vivos mas sus ojos secos y empañados por la niebla les impiden ver la luz de ahí fuera.


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Y sólo quedan dos días para volver a Nueva York.

viernes, 7 de noviembre de 2008

¡Sorpresa, sorpresa!

Pero no se asusten que no le voy a dedicar la parrafada al programa hortera de la Gemio que hicera historia del sentimentalismo barato de las cadenas privadas españolas abriéndole paso a su amiga Patri, la del diario. No voy por ahí...
La razón para titular mi artículo de hoy de este modo es bien distinta. Me he llevado en las últimas horas dos grandes sorpresas. Una grata (o eso creo) y la otra muy ingrata. Voy a empezar por la agradable, por la que merece la pena seguir luchando en las causas donde me concentro que de sobra ya conocen. Me estoy refiriendo al primer discurso de Obama como presidente electo. Quizá no hayan reparado a estas horas en algo que dijo el líder negro recién estrenado. Se han parafraseado fragmentos de su discurso e incluso profesores y catedráticos de comunicación lo han catalogado de joya literaria. Dicen que Obama tiene una oratoria tan depurada que transmite poesía al hablar con la gente. Quizá eso forme parte de sus innegables encantos pero yo me detengo en otros atributos suyos más sobresalientes que la labia de los colegios de pago. Ya tenemos a muchos que hablan bien, blancos y negros pero feos como ellos solos. Este no es el caso. Casi al principio de su intervención se pudo escuchar de unos preciosos labios: "Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados." ¿Se dan cuenta? ; ¿entienden el valor de estas palabras? Por vez primera los homosexuales hemos sido mencionados en la categoría de personas, de realidad palpable y tangible para un líder de la Casa Blanca. Eso denota muchas, muchísimas cosas dignas del más profundo y concienzudo análisis que iremos haciendo a medida que la personalidad que se oculta tras el cargo vaya trascendiendo pero, no es una cuestión baladí estar en boca del inminente presidente de los EUA. Si algo no cabe pensar es que el discurso no hubiese sido confeccionado con anterioridad dejando a la improvisación el más mínimo detalle. Esto refuerza aún más la autenticidad de la intervención razonada, meditada y ponderada del otro día.
Sabemos que Obama tampoco ha sido un defensor a ultranza de los derechos de los homosexuales en su país y más bien prefiere las medias tintas. Lo que nos ha dejado perplejos es su mención, al traer a colación con su palabra la realidad de otra minoría humillada, aplastada y vejada en todo el mundo a día de hoy en el que los afroamericanos han visto su sueño cumplido.
Una larga lucha de cuarenta años que entendemos y con la que estamos sin duda sensibilizados los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales del mundo que hemos vuelto a ver la oportunidad de respirar tras el color oscuro de un hombre que puede albergar una mente preclara.
La otra sorpresa pasa a la categoría de disgusto cuando me entero de que California ha votado en contra del matrimonio homosexual. La polémica proposición 8 pedía modificar la constitución del estado para definir el matrimonio sólo como la unión entre hombre y mujer, lo que suponía derogar la decisión del Tribunal Superior de Justicia de California que legalizó en mayo las uniones homosexuales. Ante el peligro acechante de tirar la ley para atrás unas dieciocho mil parejas del mismo sexo agilizaron en los meses previos sus gestiones para ver cumplido su sueño de constituirse como matrimonio.
Las leyes en contra del amor entre dos personas del mismo sexo han amargado la vida un poco más de muchos ciudadanos de aquel lugar que pagan sus impuestos y cumplen "religiosamente" con sus obligaciones ante unas instituciones que se niegan a concederles la plenitud de derechos. Pero seríamos del todo punto ingenuos si cayésemos en la trampa de no dar importancia a los gestos y las palabras como quiere el PP español, a quien no le importa tanto otorgar derechos a las personas como delimitar neuróticamente fronteras anti naturales de la realidad. Parece que la lucha se sitúa ahí, en la denominación, en los nombres, en las palabras... Llegados a este punto me retracto de lo que dije anteriormente y después de ser cegado por la belleza racial de Obama, concedo máxima importancia a sus palabras porque bien sabe el PP y la ultraderecha norteamerica que la enésima lucha de los homosexuales se libra ahí, en el campo de la semántica. El matrimonio ha sido por tradición patrimonio exclusivo de los heterosexuales y también la Casa Blanca de acceso exclusivo para blancos. Es evidente que el mundo está cambiando a pesar de las resistencias de algunos.
Porque en los institutos y universidades públicas también nos enseñaron a pensar y a defendernos con argumentos sabemos que la discriminación empieza por la palabra diferente que abre una categoría diferente. Así, los filósofos de la Edad Media supieron valorar la esencia misma, el elixir de las letras porque la mente funciona con ideas que se sustentan en palabras. Con distintas palabras se menosprecia a personas que son iguales, al menos en dignidad.
Brad Pitt siempre luchó por no ser encorsetado como un galán del celuloide. Me llegan noticias de que se ha vuleto a posicionar a favor de los gays en estos días. ¡Con la hermosura que lucía melena al viento en Leyendas de Pasión! ¿Lo ven?, ya me vuelvo a ir del tema como quieren los peperos.
Hasta mañana sorprendidos electores. Hasta mañana disgustados contribuyentes. Hasta mañana amantes de la oratoria con sustancia. Hasta mañana J.

viernes, 31 de octubre de 2008

All hallow's Eve o el misterio de la calabaza

Dentro de un rato nos adentraremos en la página del calendario que reza: "Festividad deTodos los Santos". El mundo cristiano viene subrayando este día desde antiguo para solventar un problema de espacio y tiempo. Como la cantidad de cristianos que morían en la época de la Iglesia Primitiva era tan grande y no quedaban días para rememorar a tantos caídos se recurrió a una sencilla solución para acabar con el problema del anonimato de los que daban su vida por Cristo. Se fijó una fecha concreta que rememoraría a los atormentados y, sólo de esa forma, ninguno quedaría en el olvido de los fieles.
Le debemos a Gregorio IV la extensión de la celebración por todo el mundo cristiano.
Pero las cosas han cambiado mucho desde el siglo IX hasta nuestros días. Ya nada es lo que era. De hecho casi nada de lo que nos han contado es como nos lo han contado, quizá ése sea uno de los grandes éxitos de la propagación de lo religioso. Pepe Rodríguez no se cansa de pregonar en sus libros que la inmensa mayoría de las festividades que hoy conocemos como religiosas fueron un auténtico plagio de una fecha señalada para el mundo pagano. Sólo se cambiaron algunos conceptos, se introdujeron pesebres, algunas vírgenes o anunciaciones y a golpe de falsificación se consiguió convertir a Europa al cristianismo.
La fiesta de hoy cuenta con más de dos mil quinientos años de historia. En aquella época por estas fechas los celtas ponían fin al año y al verano. Ese día los muertos podían salir de sus tumbas y apoderarse del cuerpo de los vivos para resucitar. Por eso muchas casas ponían huesos y calaveras en sus puertas y fachadas con el fin de que los muertos se asustasen y les dejasen en paz. De este modo la jarana de los celtas (o celebración pagana de Samhaim) pasó a ser propiedad intelectual del mundo cristiano para reeducar a su rebaño y hoy se ha convertido en una fiesta de disfraces de jóvenes ajenos al significado de las calabazas pintadas que portan en sus manos. En su día el suelo europeo se romanizó y ahora todo se americaniza con la misma agresividad de antaño. La publicidad que nos llega del otro lado del Atlántico a modo de películas e imágenes de todo tipo ha hecho que se pierda la esencia misma y el sentir del origen de esta fiesta pero eso no nos debe preocupar lo más mínimo, no se me escandalicen puristas, ortodoxos del folklore ni nacionalistas. La riqueza siempre está en el mestizaje, en la mezcla. Todo sería perfecto si la parte emisora y la receptora ejercieran sus competencias libremente en el trasvase, cosa que jamás ocurre. Con la llegada del donuts y la calabaza, el consumismo o las ciudades dormitorio, Europa se ha enriquecido o se ha quedado como estaba en el peor de los casos. Tampoco se habrían muerto los niños americanos si el chupa-chups nunca hubiese cruzado el charco. En este permanente trueque las reglas son imprecisas y siempre gana el más fuerte como demuestra la historia. Las guerras entre unos y otros denotan vida en estado puro. Los más débiles caerán y los fuertes portarán un nuevo esperma. El dolor que producen las hostias en el camino es también normal, tan normal como el drama que suponen para el que las recibe. La Iglesia seguirá criticando los divorcios y las calabazas mientras bendice santos; los gays seguirán luchando para contar más en el sistema; los negros se harán un hueco entre los caucásicos; la realeza aprenderá de nuevo a callarse por el bien de todos y el mundo seguirá girando sin cesar, agitando todas sus partículas milagrosamente para producir la vida. Y a la vez, como si de una contradición se tratara, todo parecerá quieto ante nuestros ojos. Pero no se dejen engañar por las apariencias porque ¡todo fluye! y ésa es la auténtica realidad de las personas y las cosas. Dentrás de la calabaza se esconden más de dos mil años de historia cambiante y eso sí que es un misterio. De tanto en tanto, en mitad del recorrido se produce el milagro: una pieza excluída equivocadamente antes del sistema es reincorporada ahora al engranaje y como resultado el mecanismo se ha hecho más fuerte.
Hasta mañana americanizados lectores. Hasta mañana guardianes de las tradiciones. Hasta mañana amantes del mestizaje. Hasta mañana J.