Una famosa discoteca de Valencia ha tenido la ocurrencia de organizar un concurso en el que el premio sea un cheque de cuatro mil euros para canjear por una operación de estética a elegir. A estas horas decenas de colectivos se han posicionado en contra del concurso e incluso la Conselleria de Sanitat ha tomado cartas en el asunto.
El gerente de la discoteca se defendía ayer en una entrevista con consistentes argumentos y atropelladas maneras. Cuántos padres (se preguntaba el susodicho) regalan a sus hijas unos pechos nuevos o la rinoplastia después de aprobar el instituto. Cuántos novios sacrificando horarios en sus trabajos ahorran para costear a su pareja una reducción de caderas o la depilación definitiva. Pero claro, como ellos son sus novios o sus padres pasan por héroes mientras la dirección de la discoteca está siendo criminalizada...
Hagamos un poco de memoria. Las mismas emisoras y televisiones que sostuvieron la bazofia de programa aquel de Cambio Radical son las que ahora se llevan las manos a la cabeza criticando el concurso con recompensa de dudoso gusto. Los mismos cirujanos (u otros pero del mismo oficio) que apoyaron y legitimaron hasta la saciedad los argumentos a favor del programita sensacionalista, clasista y machista ahora se oponen a la jugada del empresario valenciano del mundo de la noche. ¡Y viva la hipocresía!
Los ciudadanos españoles tenemos buenos ejemplos (como siempre digo) de hipócritas profesionales pagados por el pueblo. Nuestra clase política o la Conferencia Episcopal son los más claros ejemplos que ilustran mi linea de pensamiento. Bono (se me viene ahora a la cabeza) se pasó de nuevo de la raya. Quería volver a subir a los altares a Sor Maravillas a pesar de que su iglesia ya le rindiera el mayor tributo posible. Pero Bono, incorformista donde los haya, quiere hacer santo a aquel que ya lo es en el sitio donde no toca. Donde quiere la placa el Presidente del Congreso hace falta menos noñería y más laicidad. Menos juramento de cargo frente a crucifijo y más gestos en favor de un estado aconfesional. Funerales de Estado encargados a la fábrica de las mentiras, misas que abren años judiciales, placas a santas de dudoso currículum... todo resultado de la educación de los colegios de pago a los que también fueron nuestros socialistas y que tanto les han perjudicado las ideas.
Las santas, esto al Presidente monjil, ya tienen su lugar en la historia, no se preocupe de ellas. Deténgase en el dolor de quienes buscan desesperadamente los cuerpos de los que cayeron a manos de un régimen amigo de una iglesia que daba hostias como panes. Ahora han quedado huérfanos de súper juez mediático. Entre ellos hay también mucha santidad y paciencia, pero son anónimas.
Dos tetas siempre han tirado más que dos carretas, mueven el mundo y las discotecas. Un poco frívola sí es la idea del concurso pero parece que a todos esos que ahora replican les ha subido la fiebre (del sábado noche) de repente y se han puesto a delirar, a despotricar contra el mundo. Vale, me gusta la idea de defender a la mujer pero me gusta tanto que me decanto por hacerlo siempre y en todo momento; es nuestro deber y salvación darle gracias por siempre. ¡No sólo cuando salimos guapos en la foto! ¿Acaso somos ajenos al continuo ir y venir de adolescentes que pisan las consultas de estética por la tarde para asesorarse sobre unos retoquitos acá o allá? Habrá que ver cuál es la conducta en privado de muchos de los que bociferan en público en estas horas de tentación. La doble moral me consume, consume mi paciencia y mi comprensión. Cuando detrás de la foto se esconde la doble moral hay que huir lo más lejos posible de ese cadáver porque el olor a putrefacción se nota sólo al principio, después estás comiendo mierda y no te enteras.
Hasta mañana luchadores sin galones. Hasta mañana oportunistas de punta en blanco para la foto. Hasta mañana héroes anónimos que pagáis el circo. Hasta mañana J.
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jueves, 20 de noviembre de 2008
lunes, 29 de septiembre de 2008
Como ellos nos digan
Ya tenía ganas de dedicar un artículo completo al asunto de la polémica (por conveniencia de algunos) de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Y como tenía ganas, hoy me voy a explayar. No nos ha de extrañar que los obispos españoles y su jefe en Roma estén acechantes a los contenidos de esta materia después de lo vivido en los últimos cuatro años en nuestro suelo. En todas las hemerotecas leemos un sinfín de declaraciones en contra de los avances sociales que se han producido ampliando derechos a los ciudadanos. Pasado ya el momento de las fotos y las pancartas (no estoy muy seguro de que hayan pasado ya esos tiempos) tocan ahora las impertinencias y las objeciones. Los mismos de antes, sí. Los mismos obispos que paseaban su alzacuellos por los platós de televisión rodeados de sus feligreses ejemplares mostrando sus ejemplares familias, son los mismos que boicotean hoy la asignatura. Los mismos foros de "familias con pedigree" que acudían a Colón con el bocata de choped son los que hoy animan a la rebelión y a la objeción de otros padres. Los mismos catequistas y maestros elegidos a dedo en los centros concertados, son los nuevos héroes para el Gobierno de la Comunidad Valenciana y su conseller de educación. Los mismos periodistas de raya a un lado y gomina efecto mojado son los que siguen envenenando las ondas con insultos, estereotipos, falsedades, topicazos, machismo, intransigencia y doble moral. Una amiga resuelve en una frase la estampa de esta triste España de la intolerancia: "estos son de izquierdas de cintura para abajo y de derechas de cintura para arriba". Dedicado a ti, prudente mujer de ex alcalde socialista en tierra enemiga.
Los de la doble moral y la peña de banderas preconstitucionales (¡cuánta pluma tienen las águilas de estas telas!) la siguen liando, en definitiva. Esta semana nos dicen que no ven mal la asignatura pero que así no la quieren. Que esta materia no se puede convertir en "formadora estatal de las conciencias". ¡Pero si la formadora estatal de las conciencias es la doctrina católica! No hay un sarao (funerales de estado incluídos) donde no se nos predique y se nos adoctrine. No hay un solo barrio en toda España donde no aniden los discursos con pestucillo homófobo pagado por todos los bolsillos. No hay ni una sola homilía en la que se nos deje en paz a los que no comulgamos con ruedas de molino. Ahí está el quid de la cuestión. Mientras "Bonetes, catequistas and company" se manifiestan contra derechos humanos y constitucionales de muchos de nosotros las iglesias permanecen vacías. A la misma hora que el Papa se hace la foto en París rodeado de miles de jóvenes, otros celebran con un buen quiqui (preservativo incluído, claro está) que han cobrado la doble. Y siempre las iglesias vacías. De ahí que ahora la nueva modalidad de evangelización-adoctrinamiento tenga que ser en las teles, en las radios o en los periódicos, instrumentos todos del Estado de Derecho. Ésta es la rabia de los que no quieren mirar al mundo tal como es. Ésta es la frustración de los que se formaron como mandatarios en el derecho canónico y no en el seno de la política y el derecho civil.
Sabemos lo que cambiarían ellos de los manuales. Conocemos perfectamente sus intenciones porque se las hemos tenido que oír a cada paso que dábamos. El problema pasa por devolver al seol a los homosexuales, a las madres solteras, a las que deciden abortar libremente, a los que desean dejar de sufrir cuando la medicina les desahucia, a los que apuestan por las investigaciones científicas para el esclarecimiento de los tópicos venenosos, a los que practican sexo con cabeza... Con una lista así, a la Conferencia Episcopal Española sólo le queda rezar mucho por las almas de los descarriados y por que esas almas no levanten un día su voz y la hagan oír como nosotros escuchamos la de ellos. Si todos abriéramos un libro de esta asignatura y viéramos que de lo que allí se habla es de RESPETO, luego no nos tendríamos que sentir avergonzados cuando insultan a un homosexual, pegan a un inmigrante o asesinan a una mujer. Pero mientras se libre esta batalla por abir o cerrar el libro, todos deberíamos sentir mucha vergüenza. Recordemos para el final aquella frase de nuestras abuelas que va tan bien al caso: "quien no conoce la educación, no concoce la vergüenza". Hasta mañana, guerreros infatigables de uno y otro lado. Hasta mañana, intolerantes que predican la tolerancia. Hasta mañana padres con educación y vergüenza. Hasta mañana J.
Los de la doble moral y la peña de banderas preconstitucionales (¡cuánta pluma tienen las águilas de estas telas!) la siguen liando, en definitiva. Esta semana nos dicen que no ven mal la asignatura pero que así no la quieren. Que esta materia no se puede convertir en "formadora estatal de las conciencias". ¡Pero si la formadora estatal de las conciencias es la doctrina católica! No hay un sarao (funerales de estado incluídos) donde no se nos predique y se nos adoctrine. No hay un solo barrio en toda España donde no aniden los discursos con pestucillo homófobo pagado por todos los bolsillos. No hay ni una sola homilía en la que se nos deje en paz a los que no comulgamos con ruedas de molino. Ahí está el quid de la cuestión. Mientras "Bonetes, catequistas and company" se manifiestan contra derechos humanos y constitucionales de muchos de nosotros las iglesias permanecen vacías. A la misma hora que el Papa se hace la foto en París rodeado de miles de jóvenes, otros celebran con un buen quiqui (preservativo incluído, claro está) que han cobrado la doble. Y siempre las iglesias vacías. De ahí que ahora la nueva modalidad de evangelización-adoctrinamiento tenga que ser en las teles, en las radios o en los periódicos, instrumentos todos del Estado de Derecho. Ésta es la rabia de los que no quieren mirar al mundo tal como es. Ésta es la frustración de los que se formaron como mandatarios en el derecho canónico y no en el seno de la política y el derecho civil.
Sabemos lo que cambiarían ellos de los manuales. Conocemos perfectamente sus intenciones porque se las hemos tenido que oír a cada paso que dábamos. El problema pasa por devolver al seol a los homosexuales, a las madres solteras, a las que deciden abortar libremente, a los que desean dejar de sufrir cuando la medicina les desahucia, a los que apuestan por las investigaciones científicas para el esclarecimiento de los tópicos venenosos, a los que practican sexo con cabeza... Con una lista así, a la Conferencia Episcopal Española sólo le queda rezar mucho por las almas de los descarriados y por que esas almas no levanten un día su voz y la hagan oír como nosotros escuchamos la de ellos. Si todos abriéramos un libro de esta asignatura y viéramos que de lo que allí se habla es de RESPETO, luego no nos tendríamos que sentir avergonzados cuando insultan a un homosexual, pegan a un inmigrante o asesinan a una mujer. Pero mientras se libre esta batalla por abir o cerrar el libro, todos deberíamos sentir mucha vergüenza. Recordemos para el final aquella frase de nuestras abuelas que va tan bien al caso: "quien no conoce la educación, no concoce la vergüenza". Hasta mañana, guerreros infatigables de uno y otro lado. Hasta mañana, intolerantes que predican la tolerancia. Hasta mañana padres con educación y vergüenza. Hasta mañana J.
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martes, 23 de septiembre de 2008
Mujeres de la mala vida... que le dan los hombres
El rentable negocio de la prostitución nos asalta en cada esquina. Pero lo que vemos por las calles sólo es una pequeña repisa del enorme escaparate que hay detrás de sostenes fuxias y cabelleras rubias decoloradas. En España se calcula que puede haber aproximadamente unas cuatrocientas mil prostitutas, con lo que habría una mujer vendiendo su cuerpo por cada treinta y ocho hombres. Estos datos no tienen en cuenta la nada desdeñable cantidad de mujeres que ofrecen sus servicios en pisos particulares sin ningún tipo de intermediarios.
Oigo hablar de este dramón subido a tacones refiriéndose a él como el "oficio más antiguo del mundo". Ejercer es un verbo demasiadas veces prostituído al relacionarlo con la triste realidad de la que vende su cuerpo para poder comer o alimentar a sus hijos. Sólo se ejerce desde la más plena libertad después de haber acumulado una experiencia y conocimientos óptimos. La sociedad machista y patriarcal en la que nos instalamos desde hace siglos, ha hecho uso de una larga lista de eufemismos para quitarse de encima la responsabilidad de esta mancha de petróleo emocional que nos alcanza a todos.
La explotación de la mujer y su comercio sexual mueve un total de cinco millones de euros mensuales en publicidad sólo en uno de nuestros periódicos nacionales. Hablamos del segundo negocio mundial más lucrativo, después del tráfico de armas y antes que el tráfico de drogas.
La angustia que sufren las que se ven sometidas a los caprichos de sus clientes (que en realidad son clientes de los que están por encima y conducen Mercedes) es brutal. Estas prácticas sexuales denigrantes suelen ir aderezadas de malos compañeros de viaje como las drogas y el alcohol. Un cóctel molotov que mantiene presa del pánico a la mujer en muchos países civilizados del planeta. Un laberinto sin salida del que muy pocas logran escapar por el peso de unos grilletes impuestos por haber nacido con pechos y vagina.
Olvidamos desgraciadamente que, además de seres genitales nuestras madres, abuelas, hermanas, primas, amigas o jefas también son seres racionales, emocionales y no autómatas que reproducen estereotipias como robots. Son capaces de hacer muchas cosas para el bien del planeta, tales como criar, cuidar, parir, engendrar, acariciar, dirigir, dialogar, decidir... y serían perfectas evangelizadoras de una iglesia que prescindió de su alma durante doce siglos para después devolvérsela. Claro, el alma les corresponde, el poder no.
Combatir la prostitución se torna un arduo trabajo cuando el colectivo maltratado ya se ha emputecido, es decir, se ha terminado creyendo aquello de que ellas lo hacen libremente, que pueden dejarlo cuando quieran, que nadie les obliga a nada o que su chulo las quiere y las protege como nadie. Este lavado de cerebro, unido a la continua demanda de una sociedad miope, deja tanta huella en miles de almas pintadas de carmín que hacen falta muchos Indianas Jones para rescatar a las emputecidas de las garras del mercado de la carne, uno de los más humillantes y feroces de cuantos existen.
Para el día de mi boda elegí la lectura de un poema de Luis Cernuda (en el que el poeta llora su imposibilidad de amar publicamente a un igual) titulado: "Si el hombre pudiera decir lo que ama." Si la mujer pudiera decir lo que quiere, seguro que nunca querría esto para ella. Pero tranquilos pueden estar los chulos, porque no dirá nada mientras se le parta la boca al abrirla.
Hasta mañana honradas abuelas, madres y hermanas. Hasta mañana hombres de cincuenta euros. Hasta mañana mujeres en busca de su rescatador. Hasta mañana J.
Oigo hablar de este dramón subido a tacones refiriéndose a él como el "oficio más antiguo del mundo". Ejercer es un verbo demasiadas veces prostituído al relacionarlo con la triste realidad de la que vende su cuerpo para poder comer o alimentar a sus hijos. Sólo se ejerce desde la más plena libertad después de haber acumulado una experiencia y conocimientos óptimos. La sociedad machista y patriarcal en la que nos instalamos desde hace siglos, ha hecho uso de una larga lista de eufemismos para quitarse de encima la responsabilidad de esta mancha de petróleo emocional que nos alcanza a todos.
La explotación de la mujer y su comercio sexual mueve un total de cinco millones de euros mensuales en publicidad sólo en uno de nuestros periódicos nacionales. Hablamos del segundo negocio mundial más lucrativo, después del tráfico de armas y antes que el tráfico de drogas.
La angustia que sufren las que se ven sometidas a los caprichos de sus clientes (que en realidad son clientes de los que están por encima y conducen Mercedes) es brutal. Estas prácticas sexuales denigrantes suelen ir aderezadas de malos compañeros de viaje como las drogas y el alcohol. Un cóctel molotov que mantiene presa del pánico a la mujer en muchos países civilizados del planeta. Un laberinto sin salida del que muy pocas logran escapar por el peso de unos grilletes impuestos por haber nacido con pechos y vagina.
Olvidamos desgraciadamente que, además de seres genitales nuestras madres, abuelas, hermanas, primas, amigas o jefas también son seres racionales, emocionales y no autómatas que reproducen estereotipias como robots. Son capaces de hacer muchas cosas para el bien del planeta, tales como criar, cuidar, parir, engendrar, acariciar, dirigir, dialogar, decidir... y serían perfectas evangelizadoras de una iglesia que prescindió de su alma durante doce siglos para después devolvérsela. Claro, el alma les corresponde, el poder no.
Combatir la prostitución se torna un arduo trabajo cuando el colectivo maltratado ya se ha emputecido, es decir, se ha terminado creyendo aquello de que ellas lo hacen libremente, que pueden dejarlo cuando quieran, que nadie les obliga a nada o que su chulo las quiere y las protege como nadie. Este lavado de cerebro, unido a la continua demanda de una sociedad miope, deja tanta huella en miles de almas pintadas de carmín que hacen falta muchos Indianas Jones para rescatar a las emputecidas de las garras del mercado de la carne, uno de los más humillantes y feroces de cuantos existen.
Para el día de mi boda elegí la lectura de un poema de Luis Cernuda (en el que el poeta llora su imposibilidad de amar publicamente a un igual) titulado: "Si el hombre pudiera decir lo que ama." Si la mujer pudiera decir lo que quiere, seguro que nunca querría esto para ella. Pero tranquilos pueden estar los chulos, porque no dirá nada mientras se le parta la boca al abrirla.
Hasta mañana honradas abuelas, madres y hermanas. Hasta mañana hombres de cincuenta euros. Hasta mañana mujeres en busca de su rescatador. Hasta mañana J.
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lunes, 8 de septiembre de 2008
Vuelta al cole
Hoy comienzan las clases los niños de Educación Infantil y Primaria en nuestro país. A las novedades propias de un principio de curso se une, esta temporada, un elemento más para la discordia: Educación para la Ciudadanía.
Los alumnos de Secundaria pronto llegarán a ocupar sus puestos en las aulas y se encontrarán, una vez más, con un país dividido en un tema tan crucial como es la educación de sus adolescentes. El Gobierno socialista se ilusionó y nos ilusionó a muchos proponiendo una nueva materia obligatoria donde se trataran temas tan importantes como la educación en valores, el respeto a todos por igual y la libertad y el uso de la misma en el individuo. Hasta ahí todo correcto. El problema empieza a cobrar fuerza cuando se elaboran los manuales o textos para cubrir estos contenidos. Entonces hay que concretar necesariamente las ideas difusas y plantearlas en los supuestos reales, a saber: inmigración, nuevos modelos de familias, machismo y tantos otros talones de Aquiles de nuestra sociedad moderna.
Por un lado tenemos a la Iglesia, desprestigiada ya hasta el hartazgo, arremetiendo de nuevo contra las libertades individuales. Los catequistas de toda España se reunen en asamblea y deciden volver a cargar sus municiones contra las minorías, en este caso la sexual y alguna más. Se olvidan, poniendo en sus labios la "palabra de Dios" de que la vida de los rechazados en la tierra se hace insufrible, infernal. Intentan devolver a las mazmorras a todos aquellos que apenas comienzan a respirar ahora. Eso sí, ellos tienen toda la razón del caso porque les asiste la inspiración divina... ¿Dios no dijo aquello de amar al prójimo sin reparar en quién se mete con él a la cama? Si no lo dijo, debió olvidársele en el Sermón de la Montaña.
Por otro lado tenemos al PP. Sabemos muchas cosas de este partido fundado por Fraga y el padre de Gallardón, lo que no sabemos es qué piensan los representantes del PP sobre temas como la eutanasia pasiva, el aborto y su ley de plazos o el matrimonio homosexual. Digo, plenamente consciente, que no lo sabemos porque cada vez que desde este partido se hace una declaración contra las propuestas del Gobierno es para esto para lo que se hace, para ir contra el Gobierno. ¿Y qué piensa el señor o la señora que acapara el primer plano en el arranque de las noticias de las nueve? ¿Por qué no se pronuncia sobre su propia propuesta para rectificar la que el Gobierno quiere implantar? ¿A quién temen los altos cargos del PP para no dejar traslucir ni un poquito siquiera de sus propias ideas? Para muestra un botón. En el Congreso que celebró con pompa y boato este partido en Valencia a inicios de verano se intentó fijar una posición clara y de conjunto sobre el tema de los matrimonios homosexuales. Nunca se consiguió ni siquiera debatir tal cuestión. Aquí tenemos posiciones tan encontradas como las que defienden Esperanza Aguirre (a favor por modernez) o Mariano Rajoy (a favor o en contra dependiendo del foro al que le hable). A favor:programa "Tengo una pregunta para Usted" de TVE. En contra en cualquiera de sus manifestaciones en la cadena de los obispos por las mañanas o en Antena 3 cuando le rota.
Vistas así las cosas los alumnos de nuestro país, pobrecitos ellos que tienen que luchar contra sus propios impulsos hormonales para controlar sus cambios de humor repentinos y sus ataques de ira entre otros, también lo van a tener complicado cuando inicien el nuevo curso. Unos les dirán cosas por un lado y otros por el otro. A unos les parecerán disparates lo que se pretende inculcar desde un Gobierno progresista y a otros les parecerán manás como caídos del cielo los nuevos manuales que formen a nuestros hijos. Incluso este debate es sano porque en la práctica requerirá grandes dosis de paciencia, empatía y comprensión entre todos. Lo que nunca nos dijeron los libros de texto y en esto sí que cometieron un gravísimo error es que pasada la adolescencia muchos adultos se siguen comportando por el resto de sus vidas como niños, de manera inmadura e irresponsable. Porque ser irresponsable es decir esto y lo contrario dependiendo de dónde se juegue el partido o decirle a un padre en un programa que su hijo se podría casar sin problema con otro hombre porque su partido no haría nada para impedirlo cuando la misma persona llevaba un recurso al TC contra sus propias palabras. Lo menos que se le debe pedir a un hombre adulto que se precie a gobernar un país es madurez. Voy a ver si la madurez y la coherencia aparecen en los manuales de esta asignatura tan desgraciada desde la cuna. Quizá algunos deban cursar la asignatura para enterarse de que los derechos de los que son diferentes a ellos no deben pisotearse. Hasta mañana educados ciudadanos de derechas y de izquierdas. Hasta mañana J.
Los alumnos de Secundaria pronto llegarán a ocupar sus puestos en las aulas y se encontrarán, una vez más, con un país dividido en un tema tan crucial como es la educación de sus adolescentes. El Gobierno socialista se ilusionó y nos ilusionó a muchos proponiendo una nueva materia obligatoria donde se trataran temas tan importantes como la educación en valores, el respeto a todos por igual y la libertad y el uso de la misma en el individuo. Hasta ahí todo correcto. El problema empieza a cobrar fuerza cuando se elaboran los manuales o textos para cubrir estos contenidos. Entonces hay que concretar necesariamente las ideas difusas y plantearlas en los supuestos reales, a saber: inmigración, nuevos modelos de familias, machismo y tantos otros talones de Aquiles de nuestra sociedad moderna.
Por un lado tenemos a la Iglesia, desprestigiada ya hasta el hartazgo, arremetiendo de nuevo contra las libertades individuales. Los catequistas de toda España se reunen en asamblea y deciden volver a cargar sus municiones contra las minorías, en este caso la sexual y alguna más. Se olvidan, poniendo en sus labios la "palabra de Dios" de que la vida de los rechazados en la tierra se hace insufrible, infernal. Intentan devolver a las mazmorras a todos aquellos que apenas comienzan a respirar ahora. Eso sí, ellos tienen toda la razón del caso porque les asiste la inspiración divina... ¿Dios no dijo aquello de amar al prójimo sin reparar en quién se mete con él a la cama? Si no lo dijo, debió olvidársele en el Sermón de la Montaña.
Por otro lado tenemos al PP. Sabemos muchas cosas de este partido fundado por Fraga y el padre de Gallardón, lo que no sabemos es qué piensan los representantes del PP sobre temas como la eutanasia pasiva, el aborto y su ley de plazos o el matrimonio homosexual. Digo, plenamente consciente, que no lo sabemos porque cada vez que desde este partido se hace una declaración contra las propuestas del Gobierno es para esto para lo que se hace, para ir contra el Gobierno. ¿Y qué piensa el señor o la señora que acapara el primer plano en el arranque de las noticias de las nueve? ¿Por qué no se pronuncia sobre su propia propuesta para rectificar la que el Gobierno quiere implantar? ¿A quién temen los altos cargos del PP para no dejar traslucir ni un poquito siquiera de sus propias ideas? Para muestra un botón. En el Congreso que celebró con pompa y boato este partido en Valencia a inicios de verano se intentó fijar una posición clara y de conjunto sobre el tema de los matrimonios homosexuales. Nunca se consiguió ni siquiera debatir tal cuestión. Aquí tenemos posiciones tan encontradas como las que defienden Esperanza Aguirre (a favor por modernez) o Mariano Rajoy (a favor o en contra dependiendo del foro al que le hable). A favor:programa "Tengo una pregunta para Usted" de TVE. En contra en cualquiera de sus manifestaciones en la cadena de los obispos por las mañanas o en Antena 3 cuando le rota.
Vistas así las cosas los alumnos de nuestro país, pobrecitos ellos que tienen que luchar contra sus propios impulsos hormonales para controlar sus cambios de humor repentinos y sus ataques de ira entre otros, también lo van a tener complicado cuando inicien el nuevo curso. Unos les dirán cosas por un lado y otros por el otro. A unos les parecerán disparates lo que se pretende inculcar desde un Gobierno progresista y a otros les parecerán manás como caídos del cielo los nuevos manuales que formen a nuestros hijos. Incluso este debate es sano porque en la práctica requerirá grandes dosis de paciencia, empatía y comprensión entre todos. Lo que nunca nos dijeron los libros de texto y en esto sí que cometieron un gravísimo error es que pasada la adolescencia muchos adultos se siguen comportando por el resto de sus vidas como niños, de manera inmadura e irresponsable. Porque ser irresponsable es decir esto y lo contrario dependiendo de dónde se juegue el partido o decirle a un padre en un programa que su hijo se podría casar sin problema con otro hombre porque su partido no haría nada para impedirlo cuando la misma persona llevaba un recurso al TC contra sus propias palabras. Lo menos que se le debe pedir a un hombre adulto que se precie a gobernar un país es madurez. Voy a ver si la madurez y la coherencia aparecen en los manuales de esta asignatura tan desgraciada desde la cuna. Quizá algunos deban cursar la asignatura para enterarse de que los derechos de los que son diferentes a ellos no deben pisotearse. Hasta mañana educados ciudadanos de derechas y de izquierdas. Hasta mañana J.
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