Pecarían de ingenuos si creyeran que lo de esta noche no está perfectamente orquestado. Atiende a los intereses de la élite del momento. Ésa que decide por nosotros lo que nos es conveniente o no saber, lo que hemos de pensar en cada momento y la que nos dicta cómo hemos de analizar los acontecimientos de nuestros días.
La noche televisiva de este viernes prometía. Volver a encontrarme con Sardà me ilusionaba. Dicen algunos que este magnate de los medios tuvo, años atrás, momentos estelares en la radio. Luego dejó el micrófono y dio el salto a la pequeña pantalla para permanecer en la hora golfa interminables temporadas con una especie de magacín vacuo que acabó siendo aborrecido hasta por sus incondicionales. De todos modos, para cuando el "cazatalentos" de la tele había decidido marcharse se había llenado ya los bolsillos y el ego de algo más que de gloria. Su nombre formaba parte ya de esa lista de Midas de la televisión. Después de aquello su también famoso retiro meditativo dio mucho que hablar. El creador revisando su criatura.
De la cantera de Xavier Sardà han salido personajes de todo tipo pero en su mayoría han sido descubrimientos rozando lo grotesco, lo absurdo, el sinsentido, el esperpento y lo caricaturesco. Su humor encajó perfectamente en el contexto de madrugadas echadas a perder por adolescentes trasnochadores oyentes de fantasiosas narraciones de imaginarios personajes: guardiaciviles divorciados de hijas de folclóricas, hombres con malformaciones contando chistes, gays gritones en gayumbos, cantantes retirados metidos a opinadores de todo, pendones paseadores de plató y un larguísimo etcétera que compone el reparto de este guión torcido con tufillo progresista. Pero el producto caló y la audiencia o la ausencia de mejores propuestas en la programación por aquellos años (eterno debate sin respuesta hasta el momento) hicieron que el programa marciano se consagrase.
Hoy tenía la esperanza de ver en televisión al mejor Sardà. A ese que me cuentan que fue una vez. A ese que hacía humor artesano lleno de vitaminas contra la depresión.
Me habría encantado reconciliarme con el intelectual que es perdonándole su vuelta a la televisión. Había soñado con algo mejor hecho, alejado del griterío y el aspaviento de sus peores años. Quería que volviera el Sardà-Casamajor que nunca debió marcharse. Quería al hombre lúcido que se esconde tras ese otro alterego siempre enfermo de protagonismo. Y, como no, esperaba de su tribu la misma compostura y brillantez con la que nos ha cautivado a muchos fuera de este bosque de focos en el que todos se mueven a ritmo frenético y agotador.
Se rodea de lo más granado para sus empresas, he ahí una de las claves de su éxito pero, lamentablemente, siempre explota la peor de las facetas de los que le acompañan.
Desde mi desilusión pensé que quizá este nuevo fiasco tenga mucho que ver con el grave momento de dificultades que atravesamos. Pronto el paro llegará a alcanzar la cifra de cuatro millones. Es momento de subir el telón para que comience el espectáculo, han pensado sesudos ideólogos y programadores de televisión. Entonces, ¿quién mejor que Sardà y sus viejas glorias para mantener al país en calma? Pero todos sabemos y más los que en alguna estima le tenemos, que el jefe y su tribu pueden hacer cosas mejores rozando incluso lo sublime.
El pueblo pronto empezará a reclamar más pan. Algunos ya queremos menos circo.
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sábado, 18 de abril de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
El mejor discurso de Obama
La recesión en España será peor que en otros países de la zona euro. A estas horas eso ya es un secreto a voces. La pasada semana el Gobierno tuvo que hacer un ejercicio de realismo-pesimismo ante la situación actual de nuestra economía. Hace unas horas se han publicado en El País algunas pinceladas de Pedro Solbes sobre nuestra realidad y en ellas parece dibujarse un panorama sombrío al borde de un agujero negro. Esta mañana el Presidente del Gobierno a preguntas de Carles Francino en la SER respondía que se haría todo lo posible porque no lleguemos a los cuatro millones de parados. Pero eso ya es un imposible. Se trata de la crónica de una muerte anunciada desde no hace pocos años. Lo hemos dicho aquí tantas veces que hasta el teclado lo escribe solo: algunos anunciaron las turbulencias (preferimos a Niño Becerra, Marc Vidal o Juan Torres López entre otros) y llegadas éstas, las gravísimas dificultades que vendrían después. Que no se siga diciendo que nadie lo advirtió.
Solbes ha admitido que ya poco o muy poco le queda por hacer. El enfermo ha recibido ya todas las medidas paliativas a disposición del doctor y, lo que es aún peor, no reacciona ni lo más mínimo, como afirmaba Gabilondo en un editorial de la pasada semana en Noticias Cuatro.
La Comisión Europea también se ha pronunciado esta mañana para aclarar más nuestro particular caso. España lo va a pasar peor que otros países, su recuperación será más lenta y, además, la crisis durará más de lo que prevé el Gobierno y otros organismos e instituciones. Vamos a ser claros. En período breve de tiempo, uno de cada cinco españoles en edad de trabajar estará en paro.
Mientras en alguna ciudad de nuestro territorio ya desfilaron ayer algunas pancartas advirtiendo de una inminente macro-huelga, Obama se prepara para ocupar su cargo de Presidente de la Primera Nación del Mundo.
Su fama de orador es ya casi tan popular como su sonrisa pero este fin de semana dijo algo en uno de sus discursos en lo que merece la pena detenernos: va a defraudar necesariamente a muchas personas porque en sus manos no está la posiblidad completa de cambiar el mundo.
Nos pasó cuando agonizaba Carol Wojtyla o cuando Aznar se retiró a los aposentos de la FAES, por poner sólo un par de ejemplos recientes. Creímos que tan malo había sido el anterior período que ya sólo cabía ir en la dirección de mejorar. Pero la historia nos demuestra que esto es complentamente incierto. Obama es inteligente, habla bien y es guapo pero no es la panacea ni tampoco se lo permitirán. Los grupos de presión a los que se debe para permanecer vivito y coleando rasgarán sus deseos a la primera de cambio y él lo sabe bien. Lo que le fastidia es que después le hieran su ego con críticas demoledoras que también harán historia. Ante todo él es un ser humano con su orgullo y su amor propio como cualquiera de nosotros. Por eso lo ha querido dejar claro antes de que empiece la película. Quizá éste sea un largometraje sin final feliz. O no tan feliz como el esperado. El que avisa no es traidor.
Sumido hoy en medio de la desesperación por los datos catastróficos que se han conocido, nuestro Presidente le dice a los españoles con Francino de testigo que Obama no podrá con todo y que España estará para ayudarle. Todos deseamos que sin tener que subir para ello las piernas a la mesa de un despacho de la Casa Blanca y hablar con acento tejano.
Hasta mañana obamistas de derechas y de izquierdas. Hasta mañana progresistas desencantados de Obama. Hasta mañana festejadores de múltiples eventos. Hasta mañana J.
Solbes ha admitido que ya poco o muy poco le queda por hacer. El enfermo ha recibido ya todas las medidas paliativas a disposición del doctor y, lo que es aún peor, no reacciona ni lo más mínimo, como afirmaba Gabilondo en un editorial de la pasada semana en Noticias Cuatro.
La Comisión Europea también se ha pronunciado esta mañana para aclarar más nuestro particular caso. España lo va a pasar peor que otros países, su recuperación será más lenta y, además, la crisis durará más de lo que prevé el Gobierno y otros organismos e instituciones. Vamos a ser claros. En período breve de tiempo, uno de cada cinco españoles en edad de trabajar estará en paro.
Mientras en alguna ciudad de nuestro territorio ya desfilaron ayer algunas pancartas advirtiendo de una inminente macro-huelga, Obama se prepara para ocupar su cargo de Presidente de la Primera Nación del Mundo.
Su fama de orador es ya casi tan popular como su sonrisa pero este fin de semana dijo algo en uno de sus discursos en lo que merece la pena detenernos: va a defraudar necesariamente a muchas personas porque en sus manos no está la posiblidad completa de cambiar el mundo.
Nos pasó cuando agonizaba Carol Wojtyla o cuando Aznar se retiró a los aposentos de la FAES, por poner sólo un par de ejemplos recientes. Creímos que tan malo había sido el anterior período que ya sólo cabía ir en la dirección de mejorar. Pero la historia nos demuestra que esto es complentamente incierto. Obama es inteligente, habla bien y es guapo pero no es la panacea ni tampoco se lo permitirán. Los grupos de presión a los que se debe para permanecer vivito y coleando rasgarán sus deseos a la primera de cambio y él lo sabe bien. Lo que le fastidia es que después le hieran su ego con críticas demoledoras que también harán historia. Ante todo él es un ser humano con su orgullo y su amor propio como cualquiera de nosotros. Por eso lo ha querido dejar claro antes de que empiece la película. Quizá éste sea un largometraje sin final feliz. O no tan feliz como el esperado. El que avisa no es traidor.
Sumido hoy en medio de la desesperación por los datos catastróficos que se han conocido, nuestro Presidente le dice a los españoles con Francino de testigo que Obama no podrá con todo y que España estará para ayudarle. Todos deseamos que sin tener que subir para ello las piernas a la mesa de un despacho de la Casa Blanca y hablar con acento tejano.
Hasta mañana obamistas de derechas y de izquierdas. Hasta mañana progresistas desencantados de Obama. Hasta mañana festejadores de múltiples eventos. Hasta mañana J.
viernes, 24 de octubre de 2008
Esperando el sí quiero
Zapatero está harto de los desdenes de Bush hacia España y eso es evidente. Sabe que el gesto de retirar sus tropas de Irak no le ha reportado ningún beneficio en las relaciones con la Casa Blanca durante estos años, pero con la exclusión de España de la Cumbre Financiera Internacional de Washington la cosa ha ido demasiado lejos. Resultaría casi inexplicable que la octava economía del mundo no fuera invitada a un evento de esas características de no ser por la mala gestión de la política exterior que está haciendo el ejecutivo español. Mientras el presidente se parte la cara entre mandatarios europeos y suplica recomendaciones en China a los intermediarios entre Moncloa y Bush, Pepe Blanco desprecia al gobierno americano sin remilgo y desde la visceralidad como si hablara del Real Madrid. Intentando ayudar a su amiguete José Luis, ha soltado por la boca todo lo que le ha venido en gana contra los anfitriones de la fiesta (más bien funeral por lo visto hasta el momento) a la que no hemos sido invitados para reescribir la historia. Ha dicho que se deja atrás un período que ha conducido a una guerra desastrosa y a un crack no visto desde el 29, que tiene nombre y apellidos. A lo que dice Pepe Blanco no hay que añadir ni una coma pero es del todo punto inoportuno hacerlo ahora que los telefónos están que arden para conseguir el objetivo deseado. El discurso de Blanco parece una broma de mal gusto, un chiste de esos de gitanos u homosexuales contado a deshora delante de un receptor inapropiado. Es absolutamente condenable la mayúscula tontería cometida por este Vicesecretario General bocazas al que estarían encantados de pagar por ser prudente y no por contar cosas que todos ya sabemos en momentos en los que hay que callarlas.
La injusticia que se comete con la exclusión de nuestro país de la Cumbre Financiera es de la magnitud de la lengua de Blanco. La primera no nos cabe en la cabeza y la segunda no entra en la boca de su dueño. España merece estar presente en esa mesa de conversaciones por mérito propio como afirma hoy en su editorial el diario El País. Contamos con uno de los sistemas finacieros más sólidos del mundo, entre los dieciséis bancos de más peso del mundo encontramos dos españoles y España es el tercer inversor en el extranjero, después de EEUU y Francia por poner algunos ejemplos. Pero Bush (genio y figura hasta la sepultura) prefiere desoír a sus asesores casi en el paro y guardar los números en un cajón para devolverle el bofetón a ese imbécil (piensa él) que se parece a Mr Bean. Entonces la cosa se anima y empieza la salsa de la vida. El PP reprocha a Zapatero sus desaires permanentes a la Administración Bush y con el dedo acusador le recuerda que... "te lo advertí". Moratinos levanta el teléfono y tembloroso llama a Rice pero no logra convencerla pues hace falta mucho más despliegue de medios que ése para obtener el tan ansiado sí quiero. Durao Barroso hace lo que puede para que impere el sentido común en toda esta historia. Sarkozy se pone la careta de niño bueno ante los españolitos mientras recita internamente su mantra preferido "que España se joda" y la Vicepresidenta (más lista que el hambre) acaba con la rumorología de un plumazo al afirmar que "España estará en Washington".
Este es el panorama que tenemos a estas horas, las mismas horas en las que se derrumba por enésima vez la bolsa en toda Europa presa del pánico ante la inminente recesión mundial. Hace falta mucha madurez, mucha más seriedad y sentido de la responsabilidad entre nuestra clase política para que los ciudadanos que este mes han engrosado las listas del paro, tengan una mínima esperanza de que sus problemas puedan alcanzar una solución. Ni la seriedad ni la madurez son atributos que se reconozcan entre los citados pero se me viene a la mente alguien de quien no hemos dicho nada hasta el momento. ¿Recuerdan a un expresidente español con bigotito ridículo y greñas al viento que subía las piernas a la mesa en casa de un amigo suyo mientras sonreía y fumaba puros? Sería muy cortés de su parte que descolgara el teléfono ahora y llamara a su amigote de las fiestas para ver si se acuerda de él. A fin de cuentas Aznar es español y el desaire no se lo hacen al Presidente, sino a todos los españoles. Yo que soy republicano vuelvo a tener esperanzas en la Casa Real y en su ejemplo de madurez para conseguir meternos en el lío al que no hemos sido invitados. No me queda otra que decir...¡larga vida al Rey! para que interceda por los pobres que no tienen nada que llevarse a la boca.
Hasta mañana juancarlistas republicanos. Hasta mañana politiquillos de Europa. Hasta mañana nuevos parados sin esperanzas. Hasta mañana J.
La injusticia que se comete con la exclusión de nuestro país de la Cumbre Financiera es de la magnitud de la lengua de Blanco. La primera no nos cabe en la cabeza y la segunda no entra en la boca de su dueño. España merece estar presente en esa mesa de conversaciones por mérito propio como afirma hoy en su editorial el diario El País. Contamos con uno de los sistemas finacieros más sólidos del mundo, entre los dieciséis bancos de más peso del mundo encontramos dos españoles y España es el tercer inversor en el extranjero, después de EEUU y Francia por poner algunos ejemplos. Pero Bush (genio y figura hasta la sepultura) prefiere desoír a sus asesores casi en el paro y guardar los números en un cajón para devolverle el bofetón a ese imbécil (piensa él) que se parece a Mr Bean. Entonces la cosa se anima y empieza la salsa de la vida. El PP reprocha a Zapatero sus desaires permanentes a la Administración Bush y con el dedo acusador le recuerda que... "te lo advertí". Moratinos levanta el teléfono y tembloroso llama a Rice pero no logra convencerla pues hace falta mucho más despliegue de medios que ése para obtener el tan ansiado sí quiero. Durao Barroso hace lo que puede para que impere el sentido común en toda esta historia. Sarkozy se pone la careta de niño bueno ante los españolitos mientras recita internamente su mantra preferido "que España se joda" y la Vicepresidenta (más lista que el hambre) acaba con la rumorología de un plumazo al afirmar que "España estará en Washington".
Este es el panorama que tenemos a estas horas, las mismas horas en las que se derrumba por enésima vez la bolsa en toda Europa presa del pánico ante la inminente recesión mundial. Hace falta mucha madurez, mucha más seriedad y sentido de la responsabilidad entre nuestra clase política para que los ciudadanos que este mes han engrosado las listas del paro, tengan una mínima esperanza de que sus problemas puedan alcanzar una solución. Ni la seriedad ni la madurez son atributos que se reconozcan entre los citados pero se me viene a la mente alguien de quien no hemos dicho nada hasta el momento. ¿Recuerdan a un expresidente español con bigotito ridículo y greñas al viento que subía las piernas a la mesa en casa de un amigo suyo mientras sonreía y fumaba puros? Sería muy cortés de su parte que descolgara el teléfono ahora y llamara a su amigote de las fiestas para ver si se acuerda de él. A fin de cuentas Aznar es español y el desaire no se lo hacen al Presidente, sino a todos los españoles. Yo que soy republicano vuelvo a tener esperanzas en la Casa Real y en su ejemplo de madurez para conseguir meternos en el lío al que no hemos sido invitados. No me queda otra que decir...¡larga vida al Rey! para que interceda por los pobres que no tienen nada que llevarse a la boca.
Hasta mañana juancarlistas republicanos. Hasta mañana politiquillos de Europa. Hasta mañana nuevos parados sin esperanzas. Hasta mañana J.
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jueves, 2 de octubre de 2008
Jugando con fuego
Con este discurso incendiario podemos acabar todos abrasándonos y provocar cuantiosos daños en un sistema de por sí moribundo. La irresponsabididad de algunos miembros del PP es compartida con los comunicadores de la COPE. Su desvergüenza y osadía no conoce límites. En medio de la que está cayendo, Jiménez Losantos se permitió ayer, desde los micrófonos de los obispos, alarmar al personal al responder a la afirmación de la Asociación Española de Banca de que los ahorros de los españoles están seguros. Dijo que si el Gobierno y el PP habían coincidido en su lectura de tranquilidad debíamos sospechar algo. En la misma línea detectivesca y rompiendo la unidad de ayer se ha pronunciado el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, quien ha asegurado que: "todo es relativo".
Con voces de influencia tan perniciosas, que se manejan al capricho e intereses de sus superiores, se pueden cometer daños inimaginables dentro del delicado equilibrio que impera en el sistema financiero internacional. Esto es así porque uno de los pilares sobre los que se sustenta cualquier crisis es el psicológico. Detrás de cada acto humano se esconde la voluntad, el impulso, la apatía, la ilusión o la desgana; un sueño por conquistar o una postura acomodaticia ante las circunstancias. Consumir es un acto humano en grave peligro de extinción porque la gente tiene miedo. Conocidos los últimos datos del desempleo hace tan sólo unas horas, es como para tenerlo. Las dudas se ciernen sobre nuestros bolsillos, que a su vez están regidos (en el mejor de los casos) por nuestras cabezas. Al miedo natural, a la respuesta adaptativa que pasa por ser prudente o desconfiado por lo que estamos viendo, la COPE y el PP quieren sumar el miedo patológico, el irracional. Intentan sacar partido a los números rojos (los números de las grandes economías nunca fueron muy rojos) habándonos de cocos que nadie ha visto, lo cual es caer en una gravísima irresponsabilidad. Bastantes problemas soporta a estas horas una sociedad de clases medias venidas a menos como para pensar en posibles catástrofes futuras. Que se hundan algunas cajas o bancos de nuestro país es posible a medio plazo, pero poco probable que caiga todo la red interbancaria. Sabemos que uno de los enemigos a la vuelta de la esquina es la morosidad que se oculta como un cáncer a punto de dar la cara. Sin duda esta invitada a la fiesta hará acto de presencia en el peor de los momentos y con vestido de gala para recordarnos que aquí también tenemos nuestras subprime made in spain.
Hasta que eso suceda lo ético y lo inteligente es dar ánimos al personal porque nadie conoce los números exactos del capital arriesgado por la banca española ni se ha impreso hasta la fecha el manual perfecto para atajar los problemas. La crisis está más que instalda en nuestras casas pero no nos hacemos a la idea de lo que la podemos agravar si dejamos de comprar teles, periódicos, colchas para la cama, cafeteras eléctricas, cremas de manos, plantas de interior, barras de pan, libros de bolsillo, lavavajillas, fundas para los sofás... Ni que decir tiene que la metástasis sería morrocotuda si los españoles fuésemos en estampida a nuestros bancos para sacar de allí nuestros ahorros. Si esos son los ánimos que se lanzan desde algunos micrófonos autorizados, que nos pille confesados. Peor que lo malo que esté por venir, es lo horrible que proyectan nuestras cabezas. Mejor que no nos den ideas. Hasta mañana ideólogos del caos. Hasta mañana conspiranoicos varios. Hasta mañana agradecidos lectores de siempre. Hasta mañana J.
Con voces de influencia tan perniciosas, que se manejan al capricho e intereses de sus superiores, se pueden cometer daños inimaginables dentro del delicado equilibrio que impera en el sistema financiero internacional. Esto es así porque uno de los pilares sobre los que se sustenta cualquier crisis es el psicológico. Detrás de cada acto humano se esconde la voluntad, el impulso, la apatía, la ilusión o la desgana; un sueño por conquistar o una postura acomodaticia ante las circunstancias. Consumir es un acto humano en grave peligro de extinción porque la gente tiene miedo. Conocidos los últimos datos del desempleo hace tan sólo unas horas, es como para tenerlo. Las dudas se ciernen sobre nuestros bolsillos, que a su vez están regidos (en el mejor de los casos) por nuestras cabezas. Al miedo natural, a la respuesta adaptativa que pasa por ser prudente o desconfiado por lo que estamos viendo, la COPE y el PP quieren sumar el miedo patológico, el irracional. Intentan sacar partido a los números rojos (los números de las grandes economías nunca fueron muy rojos) habándonos de cocos que nadie ha visto, lo cual es caer en una gravísima irresponsabilidad. Bastantes problemas soporta a estas horas una sociedad de clases medias venidas a menos como para pensar en posibles catástrofes futuras. Que se hundan algunas cajas o bancos de nuestro país es posible a medio plazo, pero poco probable que caiga todo la red interbancaria. Sabemos que uno de los enemigos a la vuelta de la esquina es la morosidad que se oculta como un cáncer a punto de dar la cara. Sin duda esta invitada a la fiesta hará acto de presencia en el peor de los momentos y con vestido de gala para recordarnos que aquí también tenemos nuestras subprime made in spain.
Hasta que eso suceda lo ético y lo inteligente es dar ánimos al personal porque nadie conoce los números exactos del capital arriesgado por la banca española ni se ha impreso hasta la fecha el manual perfecto para atajar los problemas. La crisis está más que instalda en nuestras casas pero no nos hacemos a la idea de lo que la podemos agravar si dejamos de comprar teles, periódicos, colchas para la cama, cafeteras eléctricas, cremas de manos, plantas de interior, barras de pan, libros de bolsillo, lavavajillas, fundas para los sofás... Ni que decir tiene que la metástasis sería morrocotuda si los españoles fuésemos en estampida a nuestros bancos para sacar de allí nuestros ahorros. Si esos son los ánimos que se lanzan desde algunos micrófonos autorizados, que nos pille confesados. Peor que lo malo que esté por venir, es lo horrible que proyectan nuestras cabezas. Mejor que no nos den ideas. Hasta mañana ideólogos del caos. Hasta mañana conspiranoicos varios. Hasta mañana agradecidos lectores de siempre. Hasta mañana J.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Mentir mientras amanece
Anoche me acosté muy tarde escuchando una entrevista en la radio que me habían enviado (RAC a la carta, descargar el archivo de las 17 h del 30-09-2008, aprox. a partir del minuto 18). El invitado al programa era el Catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llul, Santiago Niño Becerra. El tono jocoso del programa se daba de leches con el ánimo sereno y cavilante del Profesor. Es la segunda ocasión que puedo escuchar una entrevista radiofónica a este hombre, considerado por muchos como una lumbrera dentro del campo de la economía. No desconozco la visión nefasta que de él tienen otros tantos duchos en la materia pero el personaje despierta mi más absoluta fascinación. Dos cosas le hacen atractivo ante mis ojos: sus previsiones de la crisis contrarias a las más populares y su enorme atrevimiento, rozando la temeridad. En cuanto a lo primero os quiero remitir a La Carta de la Bolsa. Ahí es donde publica con perioricidad sus análisis este estudioso. También podéis encontrarlos en el foro de la burbuja inmobiliaria con el que tenéis enlace a través de este blog. Para hablar de lo segundo, de su valentía, es necesario escuchar o leer al personaje antes. Apocalíptico casi siempre pero acertado en sus previsiones por encima de la media, Niño Becerra se dirige a sus lectores como si fuesen gente común y corriente. Su tono es tan sencillo que cualquiera sin grandes nociones de economía puede adentrarse en los secretos de los macro números. No voy a ofrecer datos concretos en este artículo por impertinentes y antiestéticos pero sí quiero definir, a grandes rasgos, el panorama venidero según el Profesor.
En el momento actual nos encontramos en la pre-crisis. Para nada hemos tocado fondo, ni mucho menos. Nos esperan meses de mucho paro, relentización del consumo y de casi todas las actividades. La crisis auténtica comenzaría aproximadamente en un par de años. Entonces se desplomaría la economía mundial y el sistema capitalista basado en el hiperconsumo y el hipercrédito estaría ya herido de muerte. Poco a poco se avanzaría en unos cuatro años hacia un nuevo modelo económico basado ahora en la eficiencia. Todo lo que esté de más sería anulado del sistema. Lo que sobre caerá por su propio peso y muchos quedarán por los suelos heridos mientras se reestablece el equilibrio. Fin de la crisis aproximado para dos mil quince. Ya nada volvería a ser como fue hasta ahora.
Con el dibujo en blanco y negro de este panorama podemos hacernos la idea de que si lo que sostienen estas tesis es cierto, la clase política y sus voceros estarían muy despistados en el momento actual. Un arriesgado Gabilondo, desde la tribuna de Noticias Cuatro, habla en tono comprometido, pero son casos puntuales los que se atreven a contar lo que estaría por venir. Los titulares ahora son más light. En unas semanas tenemos elecciones en EEUU y no toca alarmar más de la cuenta a los ciudadanos. Bastante les sube la tensión cada vez que han de hacer frente a sus recibos y redescubren a Bush con un nuevo mensaje matinal. En casa, el gobierno socialista tampoco jugó limpio. Negó la crisis hasta que le fue posible y las encuentas ahora se lo están cobrando. Rajoy saca pecho antes de que se lo partan. Santiago Niño Becerra puede ser uno de esos catastrofistas que alardean de sus conocimientos mientras se llenan los bolsillos de populariadad, puede ser. No lo creo. El tiempo nos dirá si el sistema morirá en nuestras manos porque en nuestros corazones ya no le queda aliento. Dentro de unas horas saldrá adelante el Plan de Rescate Segunda Parte para poner parches a la rueda de la bici. Pero no hablábamos de ruedas de bicicletas... ¿o sí? En bicicletas por el campo cantábamos de jóvenes aquella cancioncilla que ahora se me viene a la cabeza: "ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará". Hasta mañana temerosos defensores de vuestras ideas. Hasta mañana talentos al acecho de nuevos indicios. Hasta mañana lectores de nuevos códigos. Hasta mañana profesores de otras cátedras. Hasta mañana J.
En el momento actual nos encontramos en la pre-crisis. Para nada hemos tocado fondo, ni mucho menos. Nos esperan meses de mucho paro, relentización del consumo y de casi todas las actividades. La crisis auténtica comenzaría aproximadamente en un par de años. Entonces se desplomaría la economía mundial y el sistema capitalista basado en el hiperconsumo y el hipercrédito estaría ya herido de muerte. Poco a poco se avanzaría en unos cuatro años hacia un nuevo modelo económico basado ahora en la eficiencia. Todo lo que esté de más sería anulado del sistema. Lo que sobre caerá por su propio peso y muchos quedarán por los suelos heridos mientras se reestablece el equilibrio. Fin de la crisis aproximado para dos mil quince. Ya nada volvería a ser como fue hasta ahora.
Con el dibujo en blanco y negro de este panorama podemos hacernos la idea de que si lo que sostienen estas tesis es cierto, la clase política y sus voceros estarían muy despistados en el momento actual. Un arriesgado Gabilondo, desde la tribuna de Noticias Cuatro, habla en tono comprometido, pero son casos puntuales los que se atreven a contar lo que estaría por venir. Los titulares ahora son más light. En unas semanas tenemos elecciones en EEUU y no toca alarmar más de la cuenta a los ciudadanos. Bastante les sube la tensión cada vez que han de hacer frente a sus recibos y redescubren a Bush con un nuevo mensaje matinal. En casa, el gobierno socialista tampoco jugó limpio. Negó la crisis hasta que le fue posible y las encuentas ahora se lo están cobrando. Rajoy saca pecho antes de que se lo partan. Santiago Niño Becerra puede ser uno de esos catastrofistas que alardean de sus conocimientos mientras se llenan los bolsillos de populariadad, puede ser. No lo creo. El tiempo nos dirá si el sistema morirá en nuestras manos porque en nuestros corazones ya no le queda aliento. Dentro de unas horas saldrá adelante el Plan de Rescate Segunda Parte para poner parches a la rueda de la bici. Pero no hablábamos de ruedas de bicicletas... ¿o sí? En bicicletas por el campo cantábamos de jóvenes aquella cancioncilla que ahora se me viene a la cabeza: "ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará". Hasta mañana temerosos defensores de vuestras ideas. Hasta mañana talentos al acecho de nuevos indicios. Hasta mañana lectores de nuevos códigos. Hasta mañana profesores de otras cátedras. Hasta mañana J.
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