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jueves, 4 de junio de 2009

Infiel a mi peluquera

Alejado como estoy estos días de mi compromiso de escribir esta bitácora, dadas mis obligaciones de opositor, algo ha pasado hoy que me ha hecho volver a la fuerza (aunque gustoso) al formato de reflexiones compartidas al que ya estoy acostumbrado.
Hace dos semanas convencí a un amigo para que me acompañara a la peluquería, ese lugar en el que practican la alquimia y a uno le convierten en oro de cuello para arriba.
Aprovechamos la salida e hicimos unas compras en un centro comercial y allí me cortaron el pelo, o me hicieron un desgraciado, según se mire. Conocí a una mujer joven y dicharachera (cualidad imprescindible para el oficio de cortapelos) que se enredó tanto en sus disquisiciones acerca de la máquina de aceleración de partículas y los orígenes del universo, mientras empuñaba la tijera, que salí de allí con una decena de trasquilones y la promesa de no volver a aquel lugar si no era para conversar, en medio de un café, con aquella amante de la ciencia-ficción.
He esperado dos semanas a tener algo de cabello (así reza en las cápsulas que he tomado para acelerar su crecimiento) e intentar arreglar el desaguisado consultando con mi peluquera de referencia. Nada hay que ella no pueda enmendar, ningún roto que se le resista para ser zurcido por sus hábiles manos. Y ninguna paz es mayor que la de reencontrarse uno con su imagen habitual frente al espejo, sin grandes virtudes pero carente de destacables defectos, que es de lo que se trata. He vuelto a sus brazos hoy, a los de mi estilista de barrio y ella me ha mirado al entrar y se ha sonreído. Sabía que le había sido infiel. Sabía que había sido débil al correr a otros brazos o a otras manos y que ahora buscaba su consuelo para recobrar mi imagen. Sin rechistar, sin desaire ni un ápice de reproche en sus labios, ha cogido la tijera y cargada de comprensión y oficio me ha devuelto a la vida. Parecerá absurdo el comentario pero no tiene ni un pelo de exagerado. Al perder nuestros signos de identidad o al minimizarlos, nos sentimos sin rumbo y sin esencia. Muchas veces lo accidental, por cotidiano, pasa a formar parte del universo de lo sustancial. Eso le ocurre a mi cabello.
La reconciliación no ha podido ir mejor. No voy a dar hilo a la cometa de mi narración en este sentido, siento decepcionar a tanto morboso como hay por la vida.
Dentro de la peluquería he asistido a una conversación entre la dueña y una clienta. Ambas se quejaban del trato que propinan a la gente ciertos colegios concertados religiosos de Valencia, no aceptando algunos expedientes y siendo demasiado estrictos con las normas de admisión. En medio de la conversación aparecí yo con mis quejas habituales hacia la gestión de estos centros financiados con el dinero de todos los contribuyentes. Sabía de antemano que la propietaria de la peluquería era "de la obra" como ella misma no paraba de repetir y que la clienta era religiosa de las de golpe en el pecho, por pistas que ella misma había dado.
No me pregunten cómo pero de repente la clienta me estaba diciendo que a ella eso del matrimonio homosexual le parecía fatal porque no entendía que se llamase así. Cuál fue su sorpresa cuando me pregunta a mí sobre ese asunto y le respondo que estoy casado con un hombre. "Pero...¿casado, casado?", me pregunta la señora. "Casado, casado", le contesto yo.
La conversación ha mantenido desde el principio la elegancia dialéctica que enseñan en los colegios de pago. Tanto la dueña del negocio como su clienta habían sido educadas entre algodones. Yo también. Hemos hablado de órdenes religiosas, del Papa, de la tolerancia de la Iglesia, de los valores, de los cambios sociales  y de "la obra" sin faltar a nuestro compromiso de ser educados. Entre dolor y rabia la clienta nos confiesa que tiene un hermano homosexual. La conversación da un giro inesperado. Un hermano que se casó con una mujer y que hoy tiene descendencia. Un hermano, dice ella, que siempre ha sido desdichado por ocultar una realidad que tan sólo compartió con ella.
Entonces tengo el combate dialéctico ganado. Lo tenía desde el principio, pues me asistía el sentido común. Tengo que dosificar mis fuerzas y mis formas se han de suavizar aún más fuera de toda vehemencia. Estoy delante de una víctima de un sistema hipócrita y corrompido que escribió parte de la historia de miles de familias en nuestro país. La comprensión y la humanidad apuntalan ahora las palabras que escojo. La clienta me mira y se lanza a besarme. La dueña del local admite que ella está a mi lado y que le haría muchísima ilusión que le presentara a mi marido y, algún día, a un futuro hijo nuestro. Mi peluquera observa la escena y apunta: "Desde el primer día supe que eras un tío majo. Me alegro mucho de haberte conocido".
La clienta me da un último abrazo quizá fundiéndose con su propio hermano y me dice aquello que siempre quiso decirle a él con un gran nudo en la garganta: "Hoy he entendido mejor que nunca a mi hermano, su vida promiscua e infeliz. Quizás hoy deje de juzgarlo y empiece a reconocerle como una víctima más de aquella moral dañina que se enseñaba en nuestros colegios".
Antes de marcharse añadió: "Vive tu vida y cógele la mano a él (a tu marido, traduzco) y sed muy felices los dos ahora que podéis".
Tenía que pasar por el supermercado a hacer unas compras. Entenderán que no he podido hacerlo después de la escena que la vida me tenía reservada esta mañana.
Entenderán que dedique estas palabras a todos aquellos que se vieron obligados a vivir una vida que no era la que querían. Lo entenderán. Y de ese entendimiento nacerá la lucha para erradicar la injusticia y dejar de sacrificar vidas inocentes por un sistema repugnante que causó las lágrimas que hemos llorado esta mañana.

jueves, 5 de febrero de 2009

Este gobierno no tiene solución... pero los hay peores

A estas horas Berlusconi prepara, a toda prisa, un decreto para evitar desconectar de las máquinas a la joven que lleva casi diecisiete años en coma vegetativo. Se pasa así por el forro una sentencia del Tribunal Supremo que autorizaba a la familia de la chica a ayudarla a morir.
Mientras cenamos a la luz de media luna, un duro pulso se mantiene entre dos fuerzas: la presión de la Iglesia sobre la "piadosa" mano de los "pro-vida" contra los poderes que asisten al Presidente de la República, Giorgio Napolitano, que tiene severas dudas de conciencia a la hora de firmar el decreto pro-sufrimiento y prolongar así una agonía innecesariamente.
No necesitamos cambiar de país para continuar perplejos. Berlusconi ha conseguido sacar adelante una propuesta de esas que yo llamo "especialidad de la casa" tachada ya de xenófoba. Los médicos se verán obligados a denunciar a los inmigrantes sin papeles que acudan a las urgencias. La clase médica puesta a disposición del Gobierno a modo de policía o maestro vigilante del recreo. No puedo salir del asombro y la indignación que me produce todo este despropósito. Con la excusa de la crisis parece que algunos legitiman unos actos cuanto menos sospechosos.
Estos dos apuntes de la historia contemporánea me traen a la mente aquel relato de George Orwell, 1984, en el que Un Gobierno manejaba los hilos de toda la ciudadanía a su antojo. En aquella obra aparecía una de las imágenes que más terror me han producido en todos estos años: la policía del pensamiento. Con crisis o sin ella, está claro hacia donde apuntan algunos en su manera de legislar.
Los franceses han sido mucho más sofisticados. Sus maneras versallescas conocidas en el mundo entero les hacen dulcificar lo crudo. Han optado por otra modalidad: separar al grupo desde dentro de sus propias filas. O sea, que los extranjeros que denuncien a sus compatriotas por explotarles, obtendrán inmediatamente los papeles para ser legales dentro del país. Pueden observarse claras diferencias entre un país y otro en su manera de hacer política. El modelo francés premia al chivato pero combate la ilegalidad y el fraude, como debería hacer cualquier estado.
La bajada de pantalones de Zapatero ante el número dos del Vaticano, de visita privada en España, no tiene desperdicio. Plantó a las izquierdas ayer y a los ciudadanos que esperaban una respuesta en la Ley de Plazos del Aborto, para acudir a misa. Pero ya se sabe que en misa y repicando no se puede estar. Mientras cenamos, a la luz de media luna, el descontento reina en Moncloa y entre los votantes de izquierdas. La jugada de guante blanco con la diplomacia vaticana (más sabe el diablo por viejo que por diablo) no ha ido bien. Antes de marcharse, Tarcisio Bertone, ha tirado de las orejas al ejecutivo por temas como la asignatura EpC, el matrimonio homosexual y la ley de plazos del aborto. Ha cerrado filas con la Conferencia Episcopal por la que había sido invitado a nuestro país y ha dejado claro que Iglesia sólo hay una y a Zapatero lo encontró en la calle.
Con Merkel las cosas no son iguales. Llamó al orden a Su Santidad en medio de un revuelo y casi lo despluma de un manotazo. Y el Papa se hizo falible ipso facto por el poder o los ovarios de la cancillera.
Descontentos, muchos pensamos que este gobierno no tiene solución... pero los hay peores.
Hasta mañana literatos visionarios de opresiones nuevas. Hasta mañana despistada izquierda con tendencia derechista. Hasta mañana plantados por Zapatero. Hasta mañana J.

miércoles, 21 de enero de 2009

El día después de una noche de fiesta

Hoy comienza la Era de las Desilusiones. Alguien ha escrito en las últimas horas que Obama, nuevo Presidente de los EUA, es un hombre, no Superman.
Después de que los politólogos se echaran sobre las pistas dejadas en el camino durante el discurso de ayer, ya tenemos algunos datos reales y objetivos para ser analizados.
Obama ha mandado suspender los juicios de Guantánamo durante cuatro meses. También ha dado la orden de analizar con lupa cualquiera de las últimas consignas dadas por su antecesor. Luego, entre misa y misa, se reunirá con varios de sus amigos de siempre (invitados a pernoctar en la Casa Blanca hoy) y despachará con sus asesores económicos para tomar medidas paliativas contra la crisis lo antes posible.
Ayer fue un día orgásmico. Las televisiones de todo el mundo (menos la china cuando el nuevo Presidente hablaba de comunismo) fueron nuestros sentidos en el punto candente de la noticia convertida en fiesta mundial. Las radios celebraban con sus contertulios la llegada al poder de un nuevo aire fresco a la madre de las superpotencias. Intertet hervía en comentarios a través de foros y webs diversas que se sumaban a la jarana de la democracia remozada.
Pero hoy, después del amanecer en el viejo continente, ya hay algunos indicios de por dónde transitará nuestro Presidente y padre de las ilusiones del nuevo siglo.
Nunca los gestos y la puesta en escena se deben infravalorar. Nuestros comportamientos hablan de nosotros allí donde quiera que nos encontremos y el protocolo americano no se permite ni un ápice de equivocación en sus puestas de largo. Retiradas las alfombras rojas, los vestidos de largo tornasolados de diseñadores afamados y forrados y focos y guirnaldas varias, queda el puro análisis de los hechos.
Obama recuperó la Biblia añeja de Washington para su juramento del cargo cuando podía haber prescindido de esa simbología. Se acompañó de un pastor evangélico, Rick Warren, bien conocido por su postura contraria a los matrimonios homosexuales. Para decir toda la verdad, también invitó a la ceremonia al obispo episcopaliano Gene Robinson, declarado abiertamente homosexual.
Abandonó su elegante limusina para estar más cerca de un público mitómano. Pronunció un discurso de un treintañero (dicen que en esta ocasión era más de su cosecha) y sonrió mientras enviaba mensajes ambiguos a unos cuantos países del orbe.
Muchos dicen a estas horas que hay que concederle al Presidente superhéroe por lo menos cuatro años para remendar agujeros. Luego, el sastre empezará a soñar el patrón del nuevo vestido.
Yo formo parte de los críticos aguafiestas dispuestos a empañar tanto lustre prefabricado. Creo que vienen vientos a favor para muchos cambios y, eso, ya es un gran avance. Ahora bien... ¿cómo voy a tener mis esperanzas de renovación puestas en un hombre que llega a su puesto de trabajo después de haber asistido a más de diez fiestas durante toda la noche?
Hay que estar muy despejado para gobernar el mundo. No digamos para gobernarse a sí mismo.
Hasta mañana poderes de ayer y de hoy. Hasta mañana reformadores de los clásicos poderes corrompidos. Hasta mañana poderes en decadencia. Hasta mañana J.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Los renglones torcidos de Dios en el catecismo

Por más que leo y releo la noticia no logro comprenderla. No llego a entender las auténticas razones de la Iglesia para oponerse a la propuesta que Francia llevará en breve ante la ONU para la despenalización universal de la homosexualidad. Analicen conmigo, si gustan, los argumentos del arzobispo Celestino Migliore en calidad de representante de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.
Primero. "Una declaración política de ese tipo crearía nuevas e implacables discriminaciones."
Imagino que lo que pretende el Vaticano al ir en esta dirección es que no se discrimine a los heterosexuales. Si los homosexuales no fuésemos ya objeto de todo tipo de injurias, discriminación y diana de mil dardos envenenados, entonces cabría la posibilidad de que los heterosexuales pasasen a ser el grupo demodé o puesto en tela de juicio. ¿Se creen este absurdo? El mundo y la sociedad nunca cambiarán el orden natural de las cosas en el cual los sujetos homosexuales cabemos como minoría seleccionada por la naturaleza en muchas y muy diversas especies. Dar un giro radical a los acontecimientos y a la historia no es una pretensión del colectivo homosexual y nunca lo ha sido. Sólo se pretende devolver la dignidad a un colectivo maltratado históricamente. A parte de disparatado, este argumento rebosa veneno para confundir al personal.
Segundo. "Pondría en la picota a los países que no consideran matrimonio las uniones homosexuales." Y eso ¿qué tiene de malo? Ya va siendo hora de que se aplique una igualdad absoluta en todos los aspectos. El matrimonio debe dejar de ser patrimonio exclusivo de los heterosexuales. Ninguna iglesia se puede adueñar de nombres ni etimologías. Hasta la fecha la manera más rotunda de definir una unión duradera y fiel entre dos personas es ésa. Los homosexuales, iguales en dignidad, exigimos igualdad en los nombres. En todo caso es discriminatorio lo contrario. Establecer categorías diferentes siempre acaba creando relaciones de subordinación y comparativas penosas. Lo repitió hasta la saciedad nuestro Gobierno, se trata de ampliar derechos no de limitarlos a nadie.
Tercero. "Si se aprobara, esos países serían presionados." Pero ¿qué importa a la Iglesia que miles de homosexuales en todo el mundo sean despellejados en las plazas públicas de pueblos y ciudades? Lo prioritario es que los Estados no sean "presionados" para que aprueben leyes y normas justas de convivencia. Esto se califica por sí mismo. Antología del disparate en estado puro.
Cuarto. "La declaración pedirá a los Estados y a los organismos internacionales de control de los derechos humanos que añadan nuevas categorías (de personas) protegidas..."
No. Permítanme aclarar este apartado. Lo que se solicita no es la creación de nuevas categorías de personas. Se exige que se respete la orientación sexual de TODAS las personas. No hace falta crear una nueva categoría, como sucede con el conflicto del término matrimonio. Tampoco en este apartado se trata de seleccionar o apartar; es más sencillo. Todos somos seres humanos con una sexualidad diferente. Los Estados nunca volverán a promover discriminación o injusticia contra los individuos con una u otra tendencia. Los Estados pasan a ser garantes del bienestar de los ciudadanos, sin exclusión alguna. Ése es nuestro sueño.
Sabemos que en noventa y un países del mundo se establecen multas, toruras o ejecuciones contra los homosexuales.
La posición formal de la Iglesia Católica en este aspecto también es de sobra conocida. El mismo representante ante la ONU volvió a parafrasear el catecismo de nuevo: "la Iglesia es partidaria, desde hace mucho tiempo, de evitar toda marca de injusta discriminación contra las personas homosexuales."
Indignante. Increíble. Incalificable. La visita de la cúpula de la Iglesia a su psiquiatra de cabecera (siempre por producirse) acabaría de un plumazo con este galimatías de mal gusto: doble personalidad. Sostener una cosa y la contraria a la vez, en el mismo renglón, responde a un patrón de múltiples personalidades en el emisor. Para el receptor se prescriben dosis inconmensurables de panciencia como las del santo Job y algún antiácido para no perder el estómago en el camino.
La bandera anti gay que empuña el Vaticano en pleno siglo XXI nos hace reflexionar sobre la salud mental de los representantes de Dios en la Tierra. Algún día muchos lo pasarán mal cuando se enfrenten a la ITV de sus conciencias. Bueno, no tan mal. Siempre se puede alegar el atenuante de locura transitoria, aunque ésta ya dure algunos siglos.
Hasta el lunes colectivo vilipendiado. Hasta el lunes renglones torcidos de Dios. Hasta el lunes vilipendiado J.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Cruzados del siglo XXI

Podemos pero sólo a medias. La sociedad que escribe la página de este siglo tiene por delante enormes desafíos y el tiempo pasa en su contra. Cada día que un niño es explotado, cada ocasión que una mujer es asesinada por el embrutecimiento de su entorno, cada vez que un negro es insultado o un homosexual discriminado las políticas que parecían de altos vuelos se convierten en políticas de vuelo gallináceo. No sabemos todavía si Obama viene con traje de pluma de cisne o de patito feo. El tiempo lo dirá. Por lo pronto, éste ha sido un fin de semana muy movido y reivindicativo. Después de la decepción entre la comunidad lgtb por la ilegalización de los matrimonios gays en Florida, Arizona y California, han venido las protestas por esta prohibición. El escenario elegido es simbólico por su historia, Los Ángeles, para una comunidad que aún no puede descansar en paz, como nuestros represaliados del franquismo. Por eso y porque es una verdad a medias la que pregona el lema de que podemos, han intentado reclamar sus derechos donde se ganan tradicionalmente, en las calles. El pentagrama donde se escriben las mejores composiciones sociales ha sido siempre el mismo, el asfalto o la tierra de la calle. Ésa es la sala de maquinas que da el primer impulso a las piezas que se desperdigan luego por el mundo. Y la materia prima para que arda el motor es el dinero, siempre el sucio dinero. Una iglesia de gran arraigo en aquellos lares ha gastado millones de dólares a favor de la campaña para la ilegalización de los matrimonios homosexuales. Ha sido, fíjense bien en el dato, una de las campañas más caras de la historia de aquel país. Las cifras gastadas son directamente proporcionales a la lectura de peligro que de nosotros hacen ciertos sectores de la sociedad. Nos quieren atados y bien atados, sin posibilidad alguna de proliferar y asociarnos. Dicen que nos quieren y respetan como individuos pero no como colectivo movilizado. Casarse, formar familias, educar hijos... son privilegios que no se nos deben conceder y aún no están a nuestro alcance. Con estos pulsos de fuerza se retratan las partes implicadas. Unos gastando dinero a marchas forzadas y en plena ruina financiera para comer la cabeza a los de su comunidad y otros, defendiéndose en las calles de la intolerancia de los primeros. Todo por la dignidad de un grupo social minoritario que ve pasar los años añorando la justicia plena y los derechos plenos que nunca llegan.
Pilar Urbano arremetió contra los homosexuales diciendo que en España este colectivo atesoraba un gran poder político, como si ese también fuera terreno que debiera sernos vetado. En su mente sí caben esos vetos. Una mujer educada en la renuncia y la austeridad debe entregar todos sus esfuerzos por Cristo. Pero Cristo debe estar harto de toda esta locura travestida de cleriman, sotana y uniforme , a poco que se le parezca a las estampas que cuentan los evangelios. Cristo lleva presenciando dos mil años de hostias entre "los depositarios" de su credo por alcanzar el poder y hacerse con el control y para ello se ensucia su nombre y desvirtúan sus palabras.
Las hostias entre sacerdotes de las últimas horas en la Ciudad Santa no son nada nuevo. Las iglesias que siempre lucharon contra nuestros derechos han escrito su historia a golpes y navajazos, al más puro estilo arrabalero y barriobajero del extrarradio. Ya lo sabía el Hijo del Hombre que, en vida, dedicó algunos de sus mejores improperios a esta clase acomodada obsesionada por el control del poder.
Vistas así las cosas, los homosexuales no importamos tanto, al menos no en esencia. Somos más el pretexto adecuado en el momento oportuno para seguir intoxicando las mentes de los vulnerables que se prestan (por el pánico que produce conducir la propia vida) a que otros les marquen los caminos que deben transitar. La comunidad lgtb es la excusa para seguir con la inercia de tantos siglos de historia. Sin quererlo nos hemos convertido en los nuevos cruzados del siglo XXI porque Dios protege siempre a los más débiles y a ellos les abre el misterio de su palabra. Y ya lo dijo Cervantes magistralmente: "con la Iglesia hemos topado".
Mañana es el gran día. Mañana querré más a todos los que me habéis acompañado en el alma. Mañana empezaré a escribir otra historia y la compartiré con todos los desterrados del planeta, como es mi ilusión. Hasta mañana liberado J.

martes, 4 de noviembre de 2008

Por caridad cristiana

Llevo muchos días mordiéndome la lengua sobre las suspuestas polémicas opiniones de la Reina en el libro de la señorita Urbano. A estas alturas no hace falta ponerles en antecedentes porque conocen sobradamente el asunto. La periodista amiga de Zarzuela se ha mantenido firme en el fondo y en las formas hasta el momento. No ha mostrado la más mínima intención de rectificar o de aclarar algún posible malentendido aunque algunos párrafos de su obra han suscitado reacciones de todo tipo entre diferentes sectores de la sociedad. Todo el mundo ha opinado sobre las supuestas opiniones que Doña Sofía tiene sobre el aborto, la eutanasia o el matriminio entre homosexuales. He seguido este tema con un interés y expectación máximos por muchos motivos, algunos de ellos evidentes. De la reacción de sorpresa inicial pasé al análisis detenido de la biogafía de Su Majestad para encuadrar las opiniones a ella atribuidas (lo he tenido a la mano gracias a la celebración en todas las televisiones del culpleaños real) y ahora al más profundo sentimiento de tristeza y desánimo que puedo albergar. No he querido entrar ni voy a hacerlo en el contenido polémico del libro. Sólo decir al respecto que no lo pienso comprar. Una señora preguntaba el sábado a una dependienta de unos grades almacenes famosos de mi ciudad: "¿éste es el libro donde la reina habla mal de los gays? Con cara de cansancio la dependienta mileurista le contestó: "sí señora, éste es". No hay que ser muy listos para darse cuenta de que el daño ya está hecho. Después vendría un breve comunicado de la Casa Real para frenar la cascada de reacciones pero, reitero, el daño ya estaba hecho.
La autora del libro y periodista de confianza del entorno de la Casa Real ya se había explayado años antes al hablar en primera persona sobre los temas por los que ahora vuelve a saltar la polémica. No creo (es una apreciación personal) que ningún medio nacional se esté atreviendo tanto como El Plural a tirar del hilo. Ni el resto de medios progresistas que apoyan al gobierno y sus leyes sociales ni tampoco el propio ejecutivo de Zapatero creo que estén sabiendo estar a la altura de las circunstancias, aunque reconozco que los hechos nos han sobrepasado de lejos a todos.
Volviendo a la biógrafa autorizada por Zarzuela leo que de sus labios salieron en el pasado estas supuestas declaraciones a Elle: "dos homosexuales podrán ser un par, por aquello de ser dos, como las alpargatas. Pero nunca serán una pareja. Ni siquiera una yunta. Y por supuesto, jamás un matrimonio. Esa institución (monogámica, heterosexual, formalizada y consensual) o se da entre un varón y una hembra o no se da". Añado algunas frases más de sustancia: "Sería perverso y pervertidor que un niño, que una niña, se criase en el ambiente enrarecido, enfermizo, deformante, vicioso y tarado de un par de maricones o de lesbianas que fingen ser lo que no son, hacer lo que no hacen y dar lo que no tienen (...) el homosexual me merece el mayor de los respetos, siempre que sepa apechugar con su desviación a solas".
Como después de releer lo transcrito no me quedan fuerzas para luchar ni más lágrimas en los ojos para llorar la pena acabaré el artículo con tres breves reflexiones.
Primera. Siendo muy bienintencionados siempre nos quedará la duda de lo que quiso decir la Reina a Pilar Urbano.
Segunda. Nos hacemos a la idea de lo que la escritora quería con su obra y la felicitamos por haberlo conseguido.
Tercera. No paro de leer en decenas de artículos y todo tipo de fuentes que la periodista guarda una estrecha relación con algún sector del catolicismo español. Me cuesta creerlo de veras. Yo fui educado en un colegio de monjas y, desde el primer día, aprendí de ellas a ejercer, como mejor he podido en mi vida, la caridad cristiana...
Vengo echando en falta a mi Presidente. El Presidente que defendía la alegría para ganar las elecciones. El Presidente que en un discurso histórico ante los representantes del pueblo español dijo aquella frase "dejad en paz a los homosexuales". Ahora que Zapatero se esconde detrás de los números rojos y Rajoy sigue con su ambigüedad crónica de siempre me alegro mucho de haber conocido a gente como MC, que hace un año ofició mi boda con toda su entrega y sentimiento. Mi matrimonio ha sido puesto en tela de juicio y eso me duele. Se pondrá en duda mi idoneidad para ser padre y la de mi marido, pero todo esto nos hará más fuertes no sólo a los homosexuales sino también a no pocos heterosexuales. Hasta mañana amigos. Hasta mañana tristes M y J.

Dedicado a MC por querernos en la persona y en el símbolo. De tu matrimonio preferido.

lunes, 13 de octubre de 2008

De lo que todo el mundo habla

Un amigo me preguntaba este fin de semana si escribiría hoy sobre las palabras robadas a Rajoy. Mi respuesta fue un no rotundo y apostillé: "no lo haré porque todo el mundo hablará de eso y yo busco la originalidad. Eso sería demasiado facilón". Echando un vistazo a mi blog, siguiendo la recomendación de otro muy buen amigo de reandar el camino recorrido, me doy cuenta de algo que ya imaginaba, es decir, que siempre escribo de lo que otros ya escriben. Mi defensa contra la mediocridad temática ha quedado herida de muerte y ahora, sin escusas, ya puedo escribir sobre "el coñazo" del que todos hablan.

La noticia saltaba después de escuchar unas polémicas palabras al presidente del Partido Popular, el cual en conversación aparentemente privada con Javier Arenas decía lo siguiente: "Mañana tengo el coñazo del desfile. Menudo plan apasionante". Ayer todos los cámaras destinados a cubrir el Día de la Hispanidad se las ingeniaron como pudieron para captar la imágen más buscada, la cara bobalicona de Rajoy mirando al cielo amenazante de lluvia después de desprestigiar la fiesta nacional.

No me detendría más de lo necesario en esta anécdota basada en el importunio de un micrófono delator pero es necesario hacerlo por diferentes motivos. Recordarán que uno de los lemas que llevó a Rajoy a quedarse en el banquillo una vez más fue aquel de "España se rompe". Tildó a Zapatero decenas o centenares de veces de antipatriota y de no participar del espíritu español cuando se las entendía con los nacionalistas.

Otro de los recursos brillantes que condujeron a Rajoy a perder las elecciones fue la utilización del lema "la familia se rompe". Era la respuesta de cabecera de los populares y los obispos españoles cada vez que se debatía sobre el matrimonio homosexual. El tiempo, dijimos muchos, pondrá todo en su lugar y eso es lo que ha pasado. Rajoy vuelve a su lugar no por la evidencia de que España no se rompió ni el gobierno acabó con la familia, que también, sino por un ataque de sinceridad desmedida. Resulta que ahora los de la derecha europea se acogen a sistemas intervencionistas cuando el capitalismo caníbal amputa brazos y piernas al tiempo que Rajoy se desenmascara como un patriotilla más del montón. ¡Qué disgusto habrá supuesto el descubrimiento de un patriota de hojalata en el seno de la Iglesia tan vinculada siempre a los símbolos nacionales! Fue un sacerdote, Zacarías de Vizcarra, el que bautizó a la fiesta hispana y quitó aquello de racial. No salgo de mi asombro. Muchos ya habían dudado sobre algunos aspectos de la persona de Rajoy, algunos de ellos dentro de su mismo partido. Ahora de lo que se duda es de la raza del popular. Un aspirante a controlar los vuelos de la gaviota tiene que tener un excelente pedigree y Mariano parece ser mestizo. De nuevo crecen las sospechas como las sombras al caer la noche y Mariano, capea el temporal arrepentido de todo corazón y con propósito de enmienda. Dicen que ayer comentó que esto le ayudará a aprender a callar. Yo digo que por la boca ha muerto el pez y que ni las señoronas del visón de piel que todos los años cogen sitio en primera fila para insultar a Zapatero en este desfile, ni los del Foro de la Familia, ni los de las banderas preconstitucionales, ni los objetores de Educación para la Ciudadanía, se creen ya a este judío converso dando clases de catecismo. Auguro malos tiempos en Rajoylandia por este nuevo ataque de sinceridad. Va echándose en falta a los palmeros Zaplana y Acebes que tantas jornadas de gloria nos regalaron pero sería más divertida la reaparición en escena de un nuevo Alcaraz para animar el sarao. En Génova 13 se ha puesto el cartel de Se necesitan líderes: abstenerse Aguirres y alcaldes centristas.

Hasta mañana auténtico Rajoy. Hasta mañana auténtico Partido Popular. Hasta mañana nuevas soflamas hispánicas. Hasta mañana partidos aspirantes a gobernar. Hasta mañana J.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Favor con favor se paga

Leo en la prensa digital que por fin ha culminado el proceso de adopción del Cardenal García- Gasco por parte del Gobierno municipal valenciano. Es de todos conocido el dicho de "favor con favor se paga" y la cadena de favores para engrosar el currículum de tan ilustre personaje ha sido tan destacable que merece la pena revisarla. El consistorio-jurado explica que los méritos del toledano pasan por ser un gran apasionado de los temas valencianos, como la semana santa marinera. Destacan también que fue el "verdadero artífice" de la visita del Papa en el V Encuentro Mundial de las Familias. No se olvidan en el equipo de Barberá de su participación en la creación de la Universidad Católica de Valencia. La oposición ha hecho alarde de su nombre y no ha lucido su mejor cara durante la pasada sesión plenaria. La disconformidad del grupo socialista propició que el PP se quedara solo en la votación, pero eso es pecata minuta para los conservadores, acostumbrados a hacer lo que les viene en gana en suelo valenciano. Ahora tocaba, según el protocolo, dar las gracias por los favores recibidos, haciendo honor a ese otro refrán que reza: "es de bien nacidos ser agradecidos".
El grupo popular apoltronado en Valencia ha venido utilizado recursos de dudoso gusto para perpetuar el poder. Mientras inauguraba parques y medianas con palmeras (que aún se deben), recibía al dirigente de la Iglesia Católica para, en suelo español, criticar las medidas de Zapatero que ampliaban derechos a los españoles. El Encuentro de las Familias se convirtió en un ataque poco soterrado y barato en costes contra la aprobación del matrimonio homosexual. Aún recuerdo como gritaban maricón a Zapatero en aquellos días los del "kit vaticano de primera necesidad" mientras Rita salía a recibir a Su Santidad. Nuestro Hijo Adoptivo jugó tan bien sus cartas que poco después sería nombrado cardenal por el mismo Benedicto XVI. El Papa, aunque infalible, también necesita contactos para extender sus tentáculos. Y eso es precisamente lo que valoran los populares de García-Gasco, que Valencia vuelva a ser sede cardenalicia después de ochenta y cuantro años.
No debemos engañarnos. Lo que realmente premian los conservadores valencianos en este hombre de letras es su política de guante blanco, sus buenos contactos en altas esferas y su agenda particular siempre presta a ayudar a una alcaldesa en apuros si fallara la pancarta. Los socialistas, que conocen como se las gasta su purpurado contrincante, están de luto por el fallo de este premio. Tienen la sensación de vivir en el mundo al revés cuando se acuerdan de que el laureado es el mismo que criticó la política antiterrorista del Gobierno durante la tregua y señaló a los fieles que votaran en "defensa de la familia" antes de las elecciones. Una lección queda para la posteridad: mientras los socialistas se debilitaban apedreándose entre familias, otros se daban la mano para subir escalones más altos. Pero en el Antiguo Testamento se nos recuerda el castigo a los hombres que, construyendo una torre, quisieron llegar hasta Dios. El peligro de subir tan alto es bien claro, la caída puede ser mortal. Por ahora ya está pagada la mano de obra para construir la torre.
Hasta mañana santos varones y beatas damas. Hasta mañana enemigos del favoritismo. Hasta mañana Iglesia en celebración. Hasta mañana confundida oposición. Hasta mañana J.

viernes, 3 de octubre de 2008

De matrimonio nada

Los candidatos a la vicepresidencia del gobierno de los Estados Unidos se vieron anoche las caras en otro de los shows más esperados del año. Él era retratado por la prensa como un hombre experimentado en ese tipo de espectáculos y ella como la elegante madre de familia con tablas en eso de hacer guiños a la cámara (de la escuela de Carmen Sevilla en el anuncio del Farmatint).
El país que se derrumba a estas horas tuvo una nueva oportunidad anoche para interesarse por la ubicación exacta en el mapa de nuestro país, España. Zapatero volvió a la palestra en una tanda de reproches cruzados entre los protagonistas que parecía denotar que aquella clase política necesita encontrar urgentemente su lugar dentro de las relaciones en el panorama internacional. Ya sabemos que España es un aliado de los EEUU y que forma parte de la OTAN. Ya sabemos quién es Zapatero y dónde vive y la nueva lección de Sesame Street nos enseña que la distancia entre la primera superpotencia (por poco tiempo) del mundo y este modesto país de segunda sito en Europa es más inmensa que la profundidad del océano entre ambos continentes. En un momento dado la presentadora propone el tema de la eventual aprobación del matrimonio homosexual. Los hijos de América no tienen dudas al respecto. Ambos comparten la misma opinión: NO al matrimonio. Dichos al unísono ambos noes parecen decir lo mismo y no es así. Diseccionemos primero el no de Sarah Palin, el más radical. La candidata republicana habla en varias ocasiones de “la opción homosexual”, dando a entender que esa tendencia se elige, para negar todos los derechos que tengan que ver con la misma. No es partidaria de ampliar ni un solo derecho a este colectivo. El no demócrata en boca de John Biden ya es otra cosa. El candidato le echa morro y pasa de puntillas sobre el tema. Sabe que en esto no hay ninguna alianza sobre papel con Zapatero ni con la madre que lo parió y no conviene ceder protagonismo a un tema controvertido referente a una minoría social con poder, pero minoría al fin y al cabo. Veamos los matices escondidos. Este no es escurridizo porque encierra el deseo de la ampliación de derechos a los gays y lesbianas dentro de otras figuras pero nunca en el contexto matrimonial. Su postura equivale a un no al nombre y un sí a la ampliación de derechos. Las diferencias de discurso entre ambos son mínimas pero en el fondo son totales, como se puede apreciar. Esto me hace preguntarme sobre dos aspectos destacables.
Primero: ¿no se parece demasiado el discurso de los demócratas norteamericanos al del PP en temas de derechos sociales? Al final van a llevar razón mis amiguetes de izquierdas que dicen que los partidos allí se dividen entre las derechas y ultraderechas.
Segundo: ¿Obama esconderá debajo de sus alas aspiraciones de volar tan alto como anhelan algunos analistas? Mientras se resuelven estas cuestiones se pone de manifiesto que la aquilinopolainitis es una pandemia y que el divorcio entre pueblo y política sólo se resuelve con salvadores. Y el molde de los salvadores está hecho añicos desde hace décadas.
Hasta el lunes líderes salvadores de los oprimidos. Hasta el lunes salvador Zapatero. Hasta el lunes España medio a salvo. Hasta el lunes J.

lunes, 22 de septiembre de 2008

No conozco varón

Preguntado hasta en cuatro ocasiones por la periodista Yoli Cuello del grupo Unión Radio, el candidato republicano a la Casa Blanca eludió tratar el tema de sus posibles relaciones futuras con el ejecutivo español si ganaba las elecciones. Habló con desparpajo de otros asuntos de interés pero en este caso el bloqueo fue absoluto. Sólo le faltó añadir aquello que se atribuye a la virgen de Galilea en respuesta a su enviado celestial: "¿cómo será eso, pues no conozco varón?" Resulta que el varón de todo este tinglado tiene nombre y apellidos. Es el primer mandatario de un país occidental inmerso en el contexto de la Unión Europea. Este país en cuestión es aliado de los Estados Unidos de América y tiene presencia colaboradora dentro de la OTAN. Por no hablar de su importancia en la creación de opinión entre los líderes de toda Latinoamérica, que mira a España como primer referente avanzado.
Lo quiera o no, le guste o no a McCain, Zapatero existe y no es precisamente el doble de Mr. Bean. Fuera de las estridencias de Sarkozy, los aires chulescos de Berlusconi o la mano rígida (casi enyesada) de Merkel, también hay vida y política. Puede que una supervivencia política, si se quiere, pero digna y acorde a los principios que históricamente han regido el devenir de lo que hoy somos.
Obama, por el contrario, parece presto a colaborar con nuestro Gobierno en los asuntos que sea menester en el supuesto de que ocupe la Casa Blanca. Este atractivo hombre de color que luce las camisas mejor planchadas del planeta a juego con su blanqueamiento dental, tampoco es santo de mi devoción. Le agradezco su disposición a sentarse con Zapatero para hablar largo y tendido o corto y de pie pero, la izquierda descafeinada estadounidense no colma, ni de lejos, mis aspiraciones .
Obama surge como reclamo de una sociedad hastiada que busca un líder prefabricado, sacado de la chistera. Su retórica visionaria pareciera propia de uno de los libros de autoayuda que nos llegan a montones del otro lado del charco. Sus promesas de cambio se traducen en un contentar a todos más atentas en las formas que en el fondo. Un claro ejemplo lo vemos en su postura respecto a los matrimonios homosexuales. Obama sigue apostando por las uniones civiles y así evitarse caer en el conflicto religioso-semántico. Pero no quedamos todos contentos, como es evidente. Conocemos sus buenas intenciones pero anhelamos que se concreten en hechos, no en frases de autoayuda. McCain no logra ni conmoverme a la lágrima fácil, of course.
Por el hecho de que unos sean nefastos y quieran seguir la estela de su antecesor en el cargo no se justifica que los otros anden perdidos a la búsqueda de antorchas que guíen a las masas. Esperemos que la sociedad no se quede dormida después de lo vivido, después de la pesadilla de estos últimos años. Si estoy en lo cierto y en este líder negro hay buena materia prima pero una deriva en el fondo, será la sociedad de los justos la que escriba el auténtico ideario para los nuevos tiempos que se avecinan. Un justo escucha y sopesa; un valiente, escucha y ejecuta; un iluminado, escucha y desoye a los cobardes.
Hasta mañana adoradores de líderes en construcción. Hasta mañana aspirante a iluminado. Hasta mañana triste país en duelo. Hasta mañana J.