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lunes, 30 de marzo de 2009

Política irresponsable

Esta mañana reflexionaba con un amigo acerca del panorama actual y se extrañaba al redescubrirme como un firme convencido en la fuerza y la dignidad de la política. Me decía que con la que está cayendo no entendía mi confianza en esa otra clase social (supra social) que constituyen los políticos. He de confesar que algo de idealista conservo de mi etapa adolescente. Quizá los Vallejo-Nágera me puedan diagnosticar uno de esos trastornos a consecuencia de la inmadurez de mi personalidad, no lo sé, pero a pesar de todo sigo creyendo en los políticos.
No obstante, no cumplo un dogma de fe en ningún caso. Hace tiempo que no me caso ni con la madre que me parió y menos en cuanto a política se refiere. Conviene redirigir los términos para entendernos un poco mejor.
Las personas (todas) somos corrompibles porque adoramos el poder. Nos encanta el dinero y el agasajo como nada en el mundo. Desde que reconocemos con franqueza nuestra naturaleza falible estamos en disposición de entender que las ideas se pueden ir al traste con tal de llenarnos los bolsillos de dinero y el ego de aplausos. Obsérvese que no interesa nunca, llegados a este punto, roer hasta el hueso con nuestras críticas al oponente ya que podríamos hacer cosas parecidas si se nos diera la ocasión.
Tener unos ideales basados en el realismo no es ni de lejos pernicioso, más bien al contrario, nos guía ante el mundo y la sociedad en estampida en la que estamos viviendo. Qué puede lograrse y qué es utópico dependerá de una multiplicidad de factores en cada momento histórico que no entraremos a valorar. Los gobiernos son como los individuos: listos o torpes, realistas o utopistas, sensatos o enfermos mentales.
El sistema político basado en la democracia ha demostrado hasta la fecha ser el menos malo de todos los recursos utilizados para guiar a nuestros pueblos. Como sistema consta de elementos criticables pero nos compensa en la suma global.
Estamos asistiendo a un debilitamiento atroz de las estructuras que habían servido como soporte a nuestra sociedad y el PP se empecina en reclamar su parte del pastel. Antepone sus intereses como partido frente a los del bien común. He aquí algunos ejemplos de los que no vamos mal surtidos:
-críticando destructivamente al Gobierno ante la caída de la primera caja de ahorros
-intentando desenfrenadamente el acaparamiento de poder en Caja Madrid
-inculpando al Gobierno por las tasas de paro
-manipulando con los repartos del agua en comunidades donde existe conflicto
-dividiendo a la sociedad con moralinas trasnochadas que nadie duda de disparatadas
-reabriendo debates acallados durante la etapa conservadora
-utilizando la calle para el alboroto social y el insulto
-utilizando los foros para desacreditar y atacar y pocas veces para proponer o aliviar cargas
-ofreciendo a la opinión pública internacional una visión desajustada de nuestro país
y un sinfín de argumentos más que podríamos citar para entender la deslealtad de este partido ávido de poder.
El formato ha cambiado poco desde la legislatura pasada. El insulto y la bronca barriobajera han cedido paso a voces en apariencia más abemoladas que se lanzan a morder a dentelladas a la mínima oportunidad con aquella finura que se enseña en los colegios de pago.
Ven ustedes como no soy tan incauto. Creo en la política, creo en algunos políticos, creo que a veces, como a buen seguro ocurre ahora, es mejor para todos callar y no pregonar según qué cosas delicadas. Creo que a eso se le llama política de Estado. Y no creo, por seguir hablando de fe, en esos dirigentes que se frotan las manos cuando mi hermana no llega a fin de mes con tal de deshacerse de Zapatero.

martes, 10 de marzo de 2009

Una victoria de la ciencia sobre la religión

Obama ha vuelto a sorprenderme.
Hace apenas unas horas se ha rodeado de científicos para levantar las restricciones al uso de fondos para la investigación con células madre.
No es preciso recordar que Bush (simpatizante de ideas creacionistas más que evolucionistas) había puesto la zancadilla al avance de estas investigaciones, cerrando el grifo del dinero destinado a las mismas. Bush, aquel Presidente al que Dios hablaba y del que ahora no habla ni Dios. Aquel que será eternamente recordado en los libros como inventor de invasiones-negocio para favorecer a sus amigotes.
Muy dispuesto a desterrar algunas supercherías del montón de mierda que algunos en el poder habían impuesto a la sociedad americana en la última década, aparece Obama abanderando un cierto sentido común, una cierta tendencia cientificista que nos gusta. Las respuestas a modo de golpes no se han hecho esperar. Los enemigos del avance científico, los enemigos del progreso del hombre y la mujer en su permenente reto con la muerte, se han unido de nuevo para emprender su enésima cruzada. El Vaticano, ensañado estos días con el padre de Eluana Englaro, ha sacado un rato de su tiempo para tachar a Obama de enemigo público. Su decisión ha dicho "no está ética ni cientificamente motivada o justificada". Eso dijo la voz de la locura, la intransigencia, el odio y la superstición para ir arrimando troncos a la hoguera en la que hayan de prender fuego al nuevo blasfemo.
Otras instituciones simpatizantes y grupúsculos de presión y poder (esto si son lobbies y no los gays) tampoco se han andado con remilgos en su condena.
Sabemos por intución, más que por demostración, que Obama tampoco es libre en sus decisiones. No somos tan cándidos para pensar lo contrario. No obstante nos alegramos profundamente de que sus amos no sean los mismos que idiotizaron al presidente anterior.
Detrás de todo este cacareo se esconde un viejo y ensuciado dilema: la guerra intestina entre los que consideran que un embrión es ya una criatura y los que pensamos que no es así. Creen algunos fundamentalistas religiosos y otros de la derecha que manipular parte de ese embrión sería un atentado contra la vida. Entonces equiparan al científico dispuesto a ello con un asesino, y al gobierno que lo sostiene, con una especie de mafia. No nos llevemos a engaño. Sabemos que la mafia se mueve por presión, chantaje y coacción y nunca ha sido ése el ideario de la ciencia.
Yo resuelvo esto de una manera llana pero efectiva. Hace años aprendí en la consulta de un psicólogo que si viene una barca a rescatarnos de un naufragio a la persona que más quiero y a mí y no hay espacio más que para uno de los dos en la embarcación, soy yo el que debo acogerme a la salvación sin dilación. Hago extrapolable este razonamiento al tema que nos traemos entre manos. ¿Por qué es más importante la vida en potencia de un embrión que la mía propia? ¿No es mejor acogerse siempre al principio de autorrespeto y supervivencia?
La vida puede resultar amarga en algunos casos. Creo que todo camino de esperanza que se nos abra para mejorar la calidad de nuestra existencia es una oportunidad que no debemos desaprovechar. He de confesarles que me ha ido mucho mejor de unos años a esta parte, desde que deseché todo cuanto pude mi pensamiento ignorante y lo sustituí por uno más realista y científico. Me considero hoy una persona menos manipulable y, por consiguiente, más satisfecha y feliz. Sé que el camino del conocimiento está lleno de zarzas espinosas que hay que sortear a diario. Acepto esto antes que los dogmas que me apresaban ayer.
Huyo de los iluminados y rezo, aunque suene a pura paradoja, para que no lleguen más a nuestros gobiernos.
El Vaticano ha dicho de este episodio que ha sido "una triste victoria de la política sobre la ciencia y la ética". Yo soy de la opinión de la Premio Nobel de Medicina Rita Levi Montalcini : la de estos días ha sido una decisión "de gran importancia para el futuro de la humanidad"

Amén.

Hasta mañana defensores de la ciencia. Hasta mañana aprovechados de las debilidades. Hasta mañana comprometidos con dignificar la vida. Hasta mañana J.

domingo, 8 de marzo de 2009

El demonio y la santa o las Cuatro Nobles Verdades

Cuentan que en una ocasión estando Santa Teresa en la soledad de su celda llegó el demonio y le dijo:
-Teresa, ¿para qué rezas? Si crees que te vas a salvar del fuego eterno, ¿para qué rezas? Y si crees que te vas a condenar en medio de las llamas y el azufre ¿para qué rezas?
El silencio se hizo más profundo y hondo que nunca antes en aquella sala.
Teresa escuchó atentamente aquellas palabras que como llamaradas de lava brotaban de boca de El Caído. Aguardó unos instantes antes de empezar a hablar. Al final dijo:
-Demonio, ¿para qué me tientas? Si crees que me voy a salvar acude en busca de otros impíos a los que puedas corromper. Y si crees que me voy a condenar, ¿por qué me tientas? Ve al encuentro de otras almas puras y sedúcelas con tus obscenidades.
Con esto, el demonio quedó tan perplejo y contrariado que, una vez hubo retenido las palabras en su malévola mente, se alejó para siempre de aquella celda.

Las preocupaciones nos asaltan constantemente en nuestras vidas. Vienen a visitarnos porque forman parte del proceso natural de estar vivos y del precio que pagamos por ello. Así nos lo enseña la Primera Noble Verdad del Budismo: "La vida es sufrimiento".
Si en alguna ocasión hemos creído como algunos han pretendido que el "duhkha" o miedo, el enojo, la desilusión, la frustración (dentro del plano psicológico) y las enfermedades, el cansancio, la vejez y la muerte (en el plano físico) podían ser borrados de nuestros días, estábamos tremendamente equivocados.
La santa conocía desde la experiencia los sinsabores de la vida. Pero había un conocimiento más importante en el repertorio de esta mujer. El sufrimiento puede ser superado y la felicidad puede ser alcanzanda. Este es el contenido de la Tercera Noble Verdad del Budismo. Las preocupaciones nos asaltan durante el día y la noche pero conocemos bien el antídoto para tratar con ellas. Si abandonamos el deseo desmedido y el anhelo apasionado nos convertimos en habitantes del presente. Aprender a vivir cada momento con la mayor calidad posible es el secreto de aquellos que alcanzan el Nirvana. Teresa conocía ese estado y la oración la mantenía cercana a la dicha y la paz interna.
Habiéndoles contado ya la esencia de la Tercera Noble Verdad, conocen la Segunda. Al sufrimiento llegamos por el anhelo desmedido. Hemos de conocer bien nuestros límites y el lugar donde depositamos nuestras aspiraciones. Una vida completa no equivale a una agenda completa, ni a un hogar completo, ni a un monedero rebosante. La plenitud nace de dentro, nunca de fuera.
La Cuarta Noble Verdad nos revela el camino que nos lleva a trascender el sufrimiento. A este camino o Noble Sendero se llega por la comprensión, el pensamiento, la palabra, la acción, el sustento, el esfuerzo, la plenitud mental y la concentración.
Comprendemos al acercarnos al otro.
Pensamos bien al querermos mucho y bien.
Dominamos la palabra cuando es más que un arma, una herramienta.
Actuamos virtuosamente cuando nos mueve el amor.
Nos alimentamos de lo mejor si respetamos la Naturaleza.
Esfuerzo es igual a dignidad.
Somos plenos mentalmente si permanecemos en el silencio, en la quietud y la calma.
Si nos detenemos en lo bello y le hacemos un monumento, tenemos nuestros sentidos apaciguados, concentrados.
La vida entera está puesta a nuestro servicio para su aprovechamiento en el aprendizaje.
Doy gracias por tener a un Buda muy cerca. Gracias porque cada día ilumina con sus destellos a los que se cruzan en su camino y a mí me regala sus horas extra.
Para cuando llegue el demonio a mi alcoba, que seguro llegará, ya sabré qué responderle. He tenido maestros extraordinarios en el arte de espantar al miedo, no sólo en los libros sino de carne y hueso.

Para otros dos aspirantes a Buda, como yo. Porque nos ha unido el camino y ha sido maravilloso conoceros en la imperfección y el empeño. Por vuestras palabras de cariño.
Gracias.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Ángela levanta el vuelo

Ha muerto mi abuela o esa otra madre que me vio crecer. Nos despedimos ayer y me dedicó una sonrisa pícara desde sus ojos siempre alerta. Muere una sabia y hermosa criatura de tan fino paño confeccionada su alma que mirarla dolía.
Él vuelve a cortejarla en medio de los trigales secos como aquel primer verano rebosando ingeniudad e inocencia. Retozan ya juntos sobre un manto de flores seleccionadas por ángeles. Acaba su cautiverio al salir el sol. Escucha un murmullo de júbilo en medio de su confusión. Celebran con cítaras su esperada llegada. Viene cansada de caminar por adoquines de piedra y llanto. Ahora se siente liviana, otra vez joven y presta a enamorar de nuevo a aquel que espera. Se gira y nos ve. Nunca estuvo lejos de comprenderlo todo.
Nos guarda en su esencia esparcida ahora por la eternidad del universo. Nos acaricia y limpia nuestro llanto. Entregó su vida a enjugar el rostro del dolor y hoy, la música y perfumes la aguardan en este su primer banquete.
Volverá a regar su puerta al canto del grillo, ataviada de negro delantal de cuadros y chaqueta oscura de lana. Volverá a pasar el paño por nuevas almas empolvadas. Tomará el fresco en la fachada de su casa, al caer de una ventana anónima y cronista de una vida santa. Dormiré la siesta con ella, oliendo a madre y pureza. Me reiré de su nariz y ella esperará siempre mi verano para compartir juntos nuevos aires frescos.
No ha muerto mi abuela. Sólo duerme en su cama conmigo la siesta.
Mañana amasaremos juntos otras levaduras y en otras casas.
-Abuela, ¿me quieres?
-Sí, mucho, y a él también, como si fuera mi hijo.
-Nunca te canses de decírmelo, que lo necesito.

martes, 9 de septiembre de 2008

Escribir por escribir

Siempre es un desafío empuñar la pluma ante el folio en blanco y darle vida a las ideas. Hoy ya casi nadie, excepto algún Antonio Gala perdido en medio de la nostalgia, elige ese instrumento para diseñar sus sentimientos. El frío teclado de un ordenador es el heraldo entre el que lee y el que escribe.
El primer momento antes de la creación (por poca calidad que tenga ésta, de creación se trata) es terrible. En mi caso casi nunca llego al escritorio con un tema predefinido. Suelen ser muchos los centros de interés que cada día guardo en mis archivos mentales y todo para que al llegar frente al teclado, las palabras comiencen a fluir casi de manera inmediata, sin previa reflexión. No creo que todo el mundo escriba como yo, improvisando. Aquí el nivel personal de neuroticismo también tiene mucho que ver.
Después de comenzar con el primer sujeto, el primer verbo y sus complementos todo empieza a cambiar. Una luz, al principio tenue, se enciende con timidez en la cabeza o en el alma del emisor. Más de la mitad del camino ya está recorrido y eso se refleja en el buen ritmo en la producción. Saber contar ya es otra cosa. Todos los que nos acercamos al mundo de los blogs, artículos de opinión, ensayo... sentimos la necesidad imperiosa de comunicarnos con alguien del otro lado. La manera más o menos virtuosa de hacerlo es lo que consagra al escribano como escritor, al mediocre como brillante. Nunca se sabe en qué momento preciso uno da el salto hacia el abismo de las letras. Nunca se conoce el preciso instante en el que el alfabeto universal ya forma parte del ADN de uno. Lo mejor es seguir intentándolo. Seguir esperando a que se conjuguen inspiración y trabajo, como dijo el genio. Mientras llega ese momento, pedir perdón a los que sirvieron de paño de lágrimas en medio del destierro es, cuanto menos, lo más educado que puede hacer el aspirante a maestro. Todo está aquí dentro. Sólo hay que esperar a que surja la fórmula correcta. No más que eso nos separa de la genialidad en éste y otros campos. Hasta mañana iluminados de la tierra. Hasta mañana aspirante a no se sabe qué. Hasta mañana J.