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jueves, 4 de junio de 2009

Infiel a mi peluquera

Alejado como estoy estos días de mi compromiso de escribir esta bitácora, dadas mis obligaciones de opositor, algo ha pasado hoy que me ha hecho volver a la fuerza (aunque gustoso) al formato de reflexiones compartidas al que ya estoy acostumbrado.
Hace dos semanas convencí a un amigo para que me acompañara a la peluquería, ese lugar en el que practican la alquimia y a uno le convierten en oro de cuello para arriba.
Aprovechamos la salida e hicimos unas compras en un centro comercial y allí me cortaron el pelo, o me hicieron un desgraciado, según se mire. Conocí a una mujer joven y dicharachera (cualidad imprescindible para el oficio de cortapelos) que se enredó tanto en sus disquisiciones acerca de la máquina de aceleración de partículas y los orígenes del universo, mientras empuñaba la tijera, que salí de allí con una decena de trasquilones y la promesa de no volver a aquel lugar si no era para conversar, en medio de un café, con aquella amante de la ciencia-ficción.
He esperado dos semanas a tener algo de cabello (así reza en las cápsulas que he tomado para acelerar su crecimiento) e intentar arreglar el desaguisado consultando con mi peluquera de referencia. Nada hay que ella no pueda enmendar, ningún roto que se le resista para ser zurcido por sus hábiles manos. Y ninguna paz es mayor que la de reencontrarse uno con su imagen habitual frente al espejo, sin grandes virtudes pero carente de destacables defectos, que es de lo que se trata. He vuelto a sus brazos hoy, a los de mi estilista de barrio y ella me ha mirado al entrar y se ha sonreído. Sabía que le había sido infiel. Sabía que había sido débil al correr a otros brazos o a otras manos y que ahora buscaba su consuelo para recobrar mi imagen. Sin rechistar, sin desaire ni un ápice de reproche en sus labios, ha cogido la tijera y cargada de comprensión y oficio me ha devuelto a la vida. Parecerá absurdo el comentario pero no tiene ni un pelo de exagerado. Al perder nuestros signos de identidad o al minimizarlos, nos sentimos sin rumbo y sin esencia. Muchas veces lo accidental, por cotidiano, pasa a formar parte del universo de lo sustancial. Eso le ocurre a mi cabello.
La reconciliación no ha podido ir mejor. No voy a dar hilo a la cometa de mi narración en este sentido, siento decepcionar a tanto morboso como hay por la vida.
Dentro de la peluquería he asistido a una conversación entre la dueña y una clienta. Ambas se quejaban del trato que propinan a la gente ciertos colegios concertados religiosos de Valencia, no aceptando algunos expedientes y siendo demasiado estrictos con las normas de admisión. En medio de la conversación aparecí yo con mis quejas habituales hacia la gestión de estos centros financiados con el dinero de todos los contribuyentes. Sabía de antemano que la propietaria de la peluquería era "de la obra" como ella misma no paraba de repetir y que la clienta era religiosa de las de golpe en el pecho, por pistas que ella misma había dado.
No me pregunten cómo pero de repente la clienta me estaba diciendo que a ella eso del matrimonio homosexual le parecía fatal porque no entendía que se llamase así. Cuál fue su sorpresa cuando me pregunta a mí sobre ese asunto y le respondo que estoy casado con un hombre. "Pero...¿casado, casado?", me pregunta la señora. "Casado, casado", le contesto yo.
La conversación ha mantenido desde el principio la elegancia dialéctica que enseñan en los colegios de pago. Tanto la dueña del negocio como su clienta habían sido educadas entre algodones. Yo también. Hemos hablado de órdenes religiosas, del Papa, de la tolerancia de la Iglesia, de los valores, de los cambios sociales  y de "la obra" sin faltar a nuestro compromiso de ser educados. Entre dolor y rabia la clienta nos confiesa que tiene un hermano homosexual. La conversación da un giro inesperado. Un hermano que se casó con una mujer y que hoy tiene descendencia. Un hermano, dice ella, que siempre ha sido desdichado por ocultar una realidad que tan sólo compartió con ella.
Entonces tengo el combate dialéctico ganado. Lo tenía desde el principio, pues me asistía el sentido común. Tengo que dosificar mis fuerzas y mis formas se han de suavizar aún más fuera de toda vehemencia. Estoy delante de una víctima de un sistema hipócrita y corrompido que escribió parte de la historia de miles de familias en nuestro país. La comprensión y la humanidad apuntalan ahora las palabras que escojo. La clienta me mira y se lanza a besarme. La dueña del local admite que ella está a mi lado y que le haría muchísima ilusión que le presentara a mi marido y, algún día, a un futuro hijo nuestro. Mi peluquera observa la escena y apunta: "Desde el primer día supe que eras un tío majo. Me alegro mucho de haberte conocido".
La clienta me da un último abrazo quizá fundiéndose con su propio hermano y me dice aquello que siempre quiso decirle a él con un gran nudo en la garganta: "Hoy he entendido mejor que nunca a mi hermano, su vida promiscua e infeliz. Quizás hoy deje de juzgarlo y empiece a reconocerle como una víctima más de aquella moral dañina que se enseñaba en nuestros colegios".
Antes de marcharse añadió: "Vive tu vida y cógele la mano a él (a tu marido, traduzco) y sed muy felices los dos ahora que podéis".
Tenía que pasar por el supermercado a hacer unas compras. Entenderán que no he podido hacerlo después de la escena que la vida me tenía reservada esta mañana.
Entenderán que dedique estas palabras a todos aquellos que se vieron obligados a vivir una vida que no era la que querían. Lo entenderán. Y de ese entendimiento nacerá la lucha para erradicar la injusticia y dejar de sacrificar vidas inocentes por un sistema repugnante que causó las lágrimas que hemos llorado esta mañana.

jueves, 2 de abril de 2009

Un jesuita, una alcaldesa y los pecados capitales

El Vaticano nos explicó hace unas semanas que hombres y mujeres pecamos de maneras diferentes. Un jesuita de noventa y cinco años ha profundizado, como sólo hacen los jesuitas, en esta escabrosa cuestión llegando a la conclusión tras mucho observar a pecadores/as (¡menudo morbo!) de que los varones se dejan arrastrar antes por la lujuria, la gula y la pereza y las féminas sienten debilidad por la soberbia, la envidia y la ira.
Cuando leí la noticia me quedé sorprendido por el contenido del estudio e incluso me permití mofarme de la Iglesia y sus pérdidas de tiempo en cosas como estas. Hoy me percato de lo precipitado de aquellas impresiones y me retracto públicamente de ellas. Verán porqué.
Setenta años después de que Francisco Franco fuera nombrado alcalde honorífico de la ciudad de Valencia se le ocurre al PSOE valenciano presentar una moción a la alcaldesa para la retirada del título a tan ilustre (entre los torturadores) personaje. La finalidad de este grupo en la oposición desde hace ni se sabe el tiempo era subsanar esa "anomalía democrática" y respetar el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica que obliga a los ayuntamientos a retirar las menciones conmemorativas o de exaltación de la sublevación millitar, la guerra civil y la dictadura.
Imagínense la escena que vino a continuación. La alcaldesa más fallera y petarda de toda la historia de esta ciudad, ataviada de su inseparable uniforme colorado y collar de perlas, con ademanes impropios de exalumna de colegio de monjas, agarró el micrófono y cortó de raíz el debate, tapando la boca al edil socialista al esgrimir que ella había sido puesta por el pueblo en el sillón de la alcaldía desde hacía muchos años y su interlocutor no tenía ese honor. De tal modo que el pobre socialista, muy contrariado él por la espantada de su alcaldesa, no tuvo más remedio que amenazar con ir a los tribunales si este santo ayuntamiento no cumple la ley.
Este capítulo que les cuento ahora habría pasado por mi cabeza sin pena ni gloria, sin darle la menor trascendencia a sabiendas desde el principio de que Barberá deberá cumplir la ley sea o no de su agrado. Pero gracias a las sesudas conclusiones de un jesuita y a sus noches en vela en algún recóndito laboratorio observando conductas pecaminosas y casando estadísticas, me he dado cuenta de algo que antes no sabía: Barberá, como buena mujer, peca de soberbia.
Alguien debería explicarle a esta señora (animal político dicen algunos) que el pueblo delega confianza en sus representantes para que ésta sea bien gestionada. Con el paso del tiempo el PP se ha apoltronado en Valencia y hemos podido ver cómo engordaban los culos de algunos que ahora se crecen ante la adversidad pero esa racha de buena suerte puede cambiar en cuestión de segundos. Menos mal que para cuando llegue ese momento a Barberá la habrán absuelto varias veces de todos sus pecados sus amigos los obispos, esos con los que comparte inquina contra Zapatero.
De hoy me llevo dos conclusiones para mi colección particular: nunca subestimes al pueblo ni tampoco a un jesuita. Ambos saben cosas de tu persona que quizá tú desconozcas.

martes, 10 de febrero de 2009

En Eluana está nuestra libertad

La vida (amarrada siempre a su complementaria, la muerte) ha dado un duro golpe en la cara a ese legislador machista que desde Italia tildó al Gobierno español de "gobierno rosa". Al caer la tarde de ayer murió Eluana Englaro. Su vida era ya un esperpento no expuesto a tiburones de alta mar gracias al incansable talante de su padre, fiel luchador de la causa de su hija hasta el final. Pero todos los peces gordos de la mar profunda intentaron llevarse un trozo en sus fauces de este cuerpo angelical venido a menos por la cruedad de la naturaleza y de los hombres. Anoche, cuando la vida sorprendió a todos con su golpe de efecto sin obedecer a leyes, protocololos ni guiones, agonizó la mujer postrada en cama por un coma profundo irreversible. Anoche, se hizo ley.
Entre las olas feroces de ese mar oscuro nadaba Berlusconi preparando, a toda máquina, una ley hecha a medida para impedir que se dejara morir a Eluana en paz. Pero no caminaba solo el tiburón. Los peces espada de una Iglesia hipócrita empuñaban versos carcamales para afilar sus sables contra el derecho a una vida digna. Y el bofetón se hizo y todos quedaron sumidos en la desdicha de no haber logrado su vergonzoso propósito: alargar artificialmente la vida de alguien que yacía desde hacía casi dos décadas.
Una crisis repentina segó de golpe el horror. Un soplo divino (si Dios existe ayer echó horas extra) acudió en busca de la chica para llevársela y quitarla de en medio de las dentelladas.
Los "sensacionalistas de la Palabra de Dios" que pregonaron aquí el final de la familia, levantaron de nuevo ayer sus voces para decir que Eluana no había muerto sino que había sido asesinada. Esos que criminalizan a la mujer que decide gestionar racionalmente su capacidad dadora de vida. Los mismos, siempre los mismos con pancarta en Colón o presionando a los gobiernos corrompibles por ellos.
Pero la vida y la muerte nos han sorprendido a todos. No dio tiempo a expandir el veneno por el cuerpo. No hubo que seguir escuchando la voz del Dios veterotestamentario vengativo que hará que ardamos en los infiernos todos. Esta vez no hizo falta. Eluana ya descansa en paz.
Una familia rota pide a estas horas que se cierre el caso. Un padre extenuado reclama comprensión y llora la intimidad perdida en estos años a cambio de la decisión de honrar a su hija. Y, al honrarla a ella, nos ha honrado a todos. Y al escuchar a los "sensacionalistas de la Palabra de Dios" nos hemos afianzado en nuestras creencias de respeto por las personas. Hemos recapacitado junto al lecho de muerte de Eluana en que lo más hermoso es la vida que nos sostiene. Y si ese frágil equilibrio fuera seriamente dañado, los legisladores de bien habrían de facilitar a las personas los medios para acabar cortando el cauce de sufrimiento inserivible y atroz.
Nunca se ha dicho nada mejor sobre el buen morir como lo pronunciado por boca de este padre. Nunca se han logrado dar pasos tan firmes en la buena dirección. Todo gracias a Eluana y a sus padres. Gracias a la valentía de los que escribieron una historia de dignidad y superación inigualable. Ellos eran bien conscientes de que en Eluana está nuestra libertad.
Hasta siempre Eluana Englaro. Descanse en paz.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Los renglones torcidos de Dios en el catecismo

Por más que leo y releo la noticia no logro comprenderla. No llego a entender las auténticas razones de la Iglesia para oponerse a la propuesta que Francia llevará en breve ante la ONU para la despenalización universal de la homosexualidad. Analicen conmigo, si gustan, los argumentos del arzobispo Celestino Migliore en calidad de representante de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.
Primero. "Una declaración política de ese tipo crearía nuevas e implacables discriminaciones."
Imagino que lo que pretende el Vaticano al ir en esta dirección es que no se discrimine a los heterosexuales. Si los homosexuales no fuésemos ya objeto de todo tipo de injurias, discriminación y diana de mil dardos envenenados, entonces cabría la posibilidad de que los heterosexuales pasasen a ser el grupo demodé o puesto en tela de juicio. ¿Se creen este absurdo? El mundo y la sociedad nunca cambiarán el orden natural de las cosas en el cual los sujetos homosexuales cabemos como minoría seleccionada por la naturaleza en muchas y muy diversas especies. Dar un giro radical a los acontecimientos y a la historia no es una pretensión del colectivo homosexual y nunca lo ha sido. Sólo se pretende devolver la dignidad a un colectivo maltratado históricamente. A parte de disparatado, este argumento rebosa veneno para confundir al personal.
Segundo. "Pondría en la picota a los países que no consideran matrimonio las uniones homosexuales." Y eso ¿qué tiene de malo? Ya va siendo hora de que se aplique una igualdad absoluta en todos los aspectos. El matrimonio debe dejar de ser patrimonio exclusivo de los heterosexuales. Ninguna iglesia se puede adueñar de nombres ni etimologías. Hasta la fecha la manera más rotunda de definir una unión duradera y fiel entre dos personas es ésa. Los homosexuales, iguales en dignidad, exigimos igualdad en los nombres. En todo caso es discriminatorio lo contrario. Establecer categorías diferentes siempre acaba creando relaciones de subordinación y comparativas penosas. Lo repitió hasta la saciedad nuestro Gobierno, se trata de ampliar derechos no de limitarlos a nadie.
Tercero. "Si se aprobara, esos países serían presionados." Pero ¿qué importa a la Iglesia que miles de homosexuales en todo el mundo sean despellejados en las plazas públicas de pueblos y ciudades? Lo prioritario es que los Estados no sean "presionados" para que aprueben leyes y normas justas de convivencia. Esto se califica por sí mismo. Antología del disparate en estado puro.
Cuarto. "La declaración pedirá a los Estados y a los organismos internacionales de control de los derechos humanos que añadan nuevas categorías (de personas) protegidas..."
No. Permítanme aclarar este apartado. Lo que se solicita no es la creación de nuevas categorías de personas. Se exige que se respete la orientación sexual de TODAS las personas. No hace falta crear una nueva categoría, como sucede con el conflicto del término matrimonio. Tampoco en este apartado se trata de seleccionar o apartar; es más sencillo. Todos somos seres humanos con una sexualidad diferente. Los Estados nunca volverán a promover discriminación o injusticia contra los individuos con una u otra tendencia. Los Estados pasan a ser garantes del bienestar de los ciudadanos, sin exclusión alguna. Ése es nuestro sueño.
Sabemos que en noventa y un países del mundo se establecen multas, toruras o ejecuciones contra los homosexuales.
La posición formal de la Iglesia Católica en este aspecto también es de sobra conocida. El mismo representante ante la ONU volvió a parafrasear el catecismo de nuevo: "la Iglesia es partidaria, desde hace mucho tiempo, de evitar toda marca de injusta discriminación contra las personas homosexuales."
Indignante. Increíble. Incalificable. La visita de la cúpula de la Iglesia a su psiquiatra de cabecera (siempre por producirse) acabaría de un plumazo con este galimatías de mal gusto: doble personalidad. Sostener una cosa y la contraria a la vez, en el mismo renglón, responde a un patrón de múltiples personalidades en el emisor. Para el receptor se prescriben dosis inconmensurables de panciencia como las del santo Job y algún antiácido para no perder el estómago en el camino.
La bandera anti gay que empuña el Vaticano en pleno siglo XXI nos hace reflexionar sobre la salud mental de los representantes de Dios en la Tierra. Algún día muchos lo pasarán mal cuando se enfrenten a la ITV de sus conciencias. Bueno, no tan mal. Siempre se puede alegar el atenuante de locura transitoria, aunque ésta ya dure algunos siglos.
Hasta el lunes colectivo vilipendiado. Hasta el lunes renglones torcidos de Dios. Hasta el lunes vilipendiado J.

sábado, 29 de noviembre de 2008

A pedir a la puerta de la Iglesia

Vengo observando desde no hace poco tiempo que los pobres de solemnindad, los pobres de entre los pobres que bautizó Teresa de Calcuta, ya no reclaman caridad crisitiana a las puertas de las iglesias (todo un clásico) sino que tiran de la saya pagana a la salida de los Mercadona. El atemporal libro El Lazarillo de Tormes, que recomiendo encarecidamente a mis alumnos siempre que tengo oportunidad, nos mostró la brillantez de la picaresca de quienes se ven en la puta calle pasando frío y hambre. Los pobres de entre los pobres, los sintecho, los desheredados de la tierra conocen a la perfección los movimientos de la sociedad a la que reclaman la subsistencia. Estudian sus pasos y costumbres porque observan el mundo desde primera hora de la mañana hasta el último rayo de sol. La calle es la pizarra donde leen los renglones de sus vidas. Toman como suya la ciencia de la observancia de los antiguos filósofos griegos. De este modo son los más aptos para hacer un retrato veraz de los que desfilamos ante sus apagados ojos.
Algunos estarán pensando que me olvido de que estas personas suelen ser polienganchados que necesitan litros de vino, chutes de heroína u otras sustancias para soportar la vida. Soy consciente de esa realidad pero aún en esas condiciones se puede retratar el mundo con lente limpia si la conciencia es trasnparente.
En cualquier caso no quiero ir por esos derroteros. La cuestión es que los mendigos ya no mendigan nuestros céntimos a la entrada de las iglesias sino en emplazamientos de más tránsito, más concurridos. La misa diaria ya no es rentable y eso es un secreto a voces. No lo es para extender la mano del que pide ni tampoco para la institución que mantiene sus ritos vivos a base de respiración asistida. El gesto de partir el pan ya no le renta a nadie por diferentes motivos.
Los curas ponen más empeño en cualquier otra actividad parroquial de proyección social conscientes de que es ahí donde se ganan almas. Los obispos se afanan en acudir a conciertos sectarios para controlar que cada nota ocupe su lugar en el pentagrama del engaño. El Obispo de Roma viaja por el mundo adoctrinando a multitudes que oyen pero no escuchan la palabra que saben adulterada.
En medio de este paisaje, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española ha aprovechado hoy los tiempos de crisis para sumarse al ejercicio de pedir. Ha pedido a los españoles más sensibiliadad y conciencia con la Iglesia tan necesitada en estos momentos en que hay más casos que socorrer. Ha pedido más contribución para sostener la labor social de los católicos, apartado que siempre he elogiado de esta institución. El problema es otro. No puedo quitarme de la cabeza cuánto de mi moneda al pobre de la puerta de Mercadona se va para el siguiente cartón de vino quema-venas y cuánto de mi cruz en la casilla de Hacienda se convertirá en tela de las pancartas que antoje a sus monseñores lucir proximamente por la plaza de Colón. O peor aún, qué proporción de mi euro surcaría los vientos españoles a modo de veneno radiofónico mañanero contribuyendo así a apagar un fuego con gasolina.
Visto lo visto prefiero seguir el primero de los principios de una economía saneada: no dar un pescado a nadie (menos si no lo tengo) y enseñar a utilizar la caña para que se lo pesquen ellos.
A los obispos les digo aquello de... ¡a pedir a la puerta de la iglesia! ya veríamos como se morían de hambre. Sobre todo si por su puerta pasaran madres solteras, mujeres que abortaron un día, homosexuales que se creen hijos de Dios, divorciados paseando a sus hijos en régimen de visitas...
Hasta el lunes almas compradoras de eternidad. Hasta el lunes futuros infiernos míos. Hasta el lunes J.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Cruzados del siglo XXI

Podemos pero sólo a medias. La sociedad que escribe la página de este siglo tiene por delante enormes desafíos y el tiempo pasa en su contra. Cada día que un niño es explotado, cada ocasión que una mujer es asesinada por el embrutecimiento de su entorno, cada vez que un negro es insultado o un homosexual discriminado las políticas que parecían de altos vuelos se convierten en políticas de vuelo gallináceo. No sabemos todavía si Obama viene con traje de pluma de cisne o de patito feo. El tiempo lo dirá. Por lo pronto, éste ha sido un fin de semana muy movido y reivindicativo. Después de la decepción entre la comunidad lgtb por la ilegalización de los matrimonios gays en Florida, Arizona y California, han venido las protestas por esta prohibición. El escenario elegido es simbólico por su historia, Los Ángeles, para una comunidad que aún no puede descansar en paz, como nuestros represaliados del franquismo. Por eso y porque es una verdad a medias la que pregona el lema de que podemos, han intentado reclamar sus derechos donde se ganan tradicionalmente, en las calles. El pentagrama donde se escriben las mejores composiciones sociales ha sido siempre el mismo, el asfalto o la tierra de la calle. Ésa es la sala de maquinas que da el primer impulso a las piezas que se desperdigan luego por el mundo. Y la materia prima para que arda el motor es el dinero, siempre el sucio dinero. Una iglesia de gran arraigo en aquellos lares ha gastado millones de dólares a favor de la campaña para la ilegalización de los matrimonios homosexuales. Ha sido, fíjense bien en el dato, una de las campañas más caras de la historia de aquel país. Las cifras gastadas son directamente proporcionales a la lectura de peligro que de nosotros hacen ciertos sectores de la sociedad. Nos quieren atados y bien atados, sin posibilidad alguna de proliferar y asociarnos. Dicen que nos quieren y respetan como individuos pero no como colectivo movilizado. Casarse, formar familias, educar hijos... son privilegios que no se nos deben conceder y aún no están a nuestro alcance. Con estos pulsos de fuerza se retratan las partes implicadas. Unos gastando dinero a marchas forzadas y en plena ruina financiera para comer la cabeza a los de su comunidad y otros, defendiéndose en las calles de la intolerancia de los primeros. Todo por la dignidad de un grupo social minoritario que ve pasar los años añorando la justicia plena y los derechos plenos que nunca llegan.
Pilar Urbano arremetió contra los homosexuales diciendo que en España este colectivo atesoraba un gran poder político, como si ese también fuera terreno que debiera sernos vetado. En su mente sí caben esos vetos. Una mujer educada en la renuncia y la austeridad debe entregar todos sus esfuerzos por Cristo. Pero Cristo debe estar harto de toda esta locura travestida de cleriman, sotana y uniforme , a poco que se le parezca a las estampas que cuentan los evangelios. Cristo lleva presenciando dos mil años de hostias entre "los depositarios" de su credo por alcanzar el poder y hacerse con el control y para ello se ensucia su nombre y desvirtúan sus palabras.
Las hostias entre sacerdotes de las últimas horas en la Ciudad Santa no son nada nuevo. Las iglesias que siempre lucharon contra nuestros derechos han escrito su historia a golpes y navajazos, al más puro estilo arrabalero y barriobajero del extrarradio. Ya lo sabía el Hijo del Hombre que, en vida, dedicó algunos de sus mejores improperios a esta clase acomodada obsesionada por el control del poder.
Vistas así las cosas, los homosexuales no importamos tanto, al menos no en esencia. Somos más el pretexto adecuado en el momento oportuno para seguir intoxicando las mentes de los vulnerables que se prestan (por el pánico que produce conducir la propia vida) a que otros les marquen los caminos que deben transitar. La comunidad lgtb es la excusa para seguir con la inercia de tantos siglos de historia. Sin quererlo nos hemos convertido en los nuevos cruzados del siglo XXI porque Dios protege siempre a los más débiles y a ellos les abre el misterio de su palabra. Y ya lo dijo Cervantes magistralmente: "con la Iglesia hemos topado".
Mañana es el gran día. Mañana querré más a todos los que me habéis acompañado en el alma. Mañana empezaré a escribir otra historia y la compartiré con todos los desterrados del planeta, como es mi ilusión. Hasta mañana liberado J.

viernes, 17 de octubre de 2008

En un país de hipócritas

Tengo ganas de ver la entrevista de Iñaki Gabilondo esta noche en Noticias Cuatro a los padres de Javier, el niño que nos ha devuelto la esperanza. Javier ha venido a curar a su hermano de una anemia congénita muy grave pero, para que el milagro ocurra, la ciencia ha tenido que intervenir en el curso de los acontecimientos y seleccionar los embriones libres de anomalías que dieran lugar a un nuevo ser sanador o "niño medicamento". Volviendo a mi interés inicial, he de confesar que el avance me produce una gran alegría porque revoluciona de nuevo el ámbito de la biología y la medicina. Los sesudos investigadores que pasan sus vidas rodeados de probetas, buretas y matraces aforados parecen permanecer siempre ajenos a las polémicas del mundo real donde tienen impacto los hallazgos de laboratorio. Tiene mucho que aprender del colectivo científico la Conferencia Episcopal Española que, como bien saben, menos en las iglesias con sus feligreses más necesitados o en las catedrales limpiando murillos está en cualquier parte. Hoy se ha hecho un hueco a codazos en medio de la noticia, como suele ser su estilo, por medio de una misiva radical en la que condena este avance por motivos éticos. Denuncia que "se haya silenciado el hecho dramático de la eliminación de los embriones enfermos y eventualmente aquellos que, estando sanos, no eran compatibles geneticamente". De nuevo, banquete de hipocresía por todo lo alto de los purpurados que rigen el destino de nuestra iglesia.
Viendo las imágenes de una familia feliz en medio del milagro que le ha regalado la ciencia, se me hace difícil entender las duras palabras de esta cúpula terca y miope que dice erigirse en honor a la verdad. Pero era verdad la tesis de Galileo y, por eso, el pensamiento ilustrado tomó su torturta como paradigma del comportamiento de la Iglesia frente a la ciencia. Sabemos que aquellos torturadores del pasado hoy hablan por micrófonos y acuden a fiestas privadas de políticos del más alto nivel. Poco atienden, sin embargo, a los problemas internos de una casa desvencijada con las sillas vacías y el brasero a medio prender.
Juan Pablo II, dicen los que le conocieron, se preocupó por revisar la historia de la triste equivocación que cometió su Iglesia con Galieo (haciendo de juez Garzón por eso del revisionismo) y llegó a la conclusión de que el científico no fue quemado en la hoguera, sino privado de libertad y recuído en casa. Se le condenó sólo a formalem carcerem pero murió en su casa y no pasto de las llamas como los ilustrados hicieron creer. La Iglesia lo sabe bien: el mayor daño que se le puede causar a un ser humano no es el daño físico. Es el daño moral derivado de la estrangulación de la inteligencia y el alma la que mata con más saña. Hoy que los tiempos han cambiado la Iglesia vuelve a censurar sin medida a los que están más cerca de la verdad. Surge de nuevo el conflicto cuando los científicos quieren hablar y sus palabras no concuerdan con los versos mal traducidos de un libro de hace dos mil años. Y para que todo vaya bien y no se despierte el espíritu belicoso con el que han escrito su historia, los cientíticos tienen que callar, los homosexuales tienen que curarse, los jóvenes practicar sólo el beso y la caricia antes del altar y la SER despedir a Francino. De todos modos los hombres de iglesia nos programaron tan bien que me espero lo peor. No lo digo porque logren callar a Francino ni porque peligre la pasión entre los jóvenes, no. Lo digo porque después del rapapolvo de los obispos no me extrañaría que Javier, nuestro protagonista de hoy, fuera bautizado por sus padres en la parroquia de su barrio. ¡Menos mal que allí no hablan mal de Bernat Soria ni de Francino! Hasta el lunes esperanzados hijos de la ciencia. Hasta el lunes luces del saber. Hasta el lunes enemigos de la ignorancia. Hasta el lunes J.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Favor con favor se paga

Leo en la prensa digital que por fin ha culminado el proceso de adopción del Cardenal García- Gasco por parte del Gobierno municipal valenciano. Es de todos conocido el dicho de "favor con favor se paga" y la cadena de favores para engrosar el currículum de tan ilustre personaje ha sido tan destacable que merece la pena revisarla. El consistorio-jurado explica que los méritos del toledano pasan por ser un gran apasionado de los temas valencianos, como la semana santa marinera. Destacan también que fue el "verdadero artífice" de la visita del Papa en el V Encuentro Mundial de las Familias. No se olvidan en el equipo de Barberá de su participación en la creación de la Universidad Católica de Valencia. La oposición ha hecho alarde de su nombre y no ha lucido su mejor cara durante la pasada sesión plenaria. La disconformidad del grupo socialista propició que el PP se quedara solo en la votación, pero eso es pecata minuta para los conservadores, acostumbrados a hacer lo que les viene en gana en suelo valenciano. Ahora tocaba, según el protocolo, dar las gracias por los favores recibidos, haciendo honor a ese otro refrán que reza: "es de bien nacidos ser agradecidos".
El grupo popular apoltronado en Valencia ha venido utilizado recursos de dudoso gusto para perpetuar el poder. Mientras inauguraba parques y medianas con palmeras (que aún se deben), recibía al dirigente de la Iglesia Católica para, en suelo español, criticar las medidas de Zapatero que ampliaban derechos a los españoles. El Encuentro de las Familias se convirtió en un ataque poco soterrado y barato en costes contra la aprobación del matrimonio homosexual. Aún recuerdo como gritaban maricón a Zapatero en aquellos días los del "kit vaticano de primera necesidad" mientras Rita salía a recibir a Su Santidad. Nuestro Hijo Adoptivo jugó tan bien sus cartas que poco después sería nombrado cardenal por el mismo Benedicto XVI. El Papa, aunque infalible, también necesita contactos para extender sus tentáculos. Y eso es precisamente lo que valoran los populares de García-Gasco, que Valencia vuelva a ser sede cardenalicia después de ochenta y cuantro años.
No debemos engañarnos. Lo que realmente premian los conservadores valencianos en este hombre de letras es su política de guante blanco, sus buenos contactos en altas esferas y su agenda particular siempre presta a ayudar a una alcaldesa en apuros si fallara la pancarta. Los socialistas, que conocen como se las gasta su purpurado contrincante, están de luto por el fallo de este premio. Tienen la sensación de vivir en el mundo al revés cuando se acuerdan de que el laureado es el mismo que criticó la política antiterrorista del Gobierno durante la tregua y señaló a los fieles que votaran en "defensa de la familia" antes de las elecciones. Una lección queda para la posteridad: mientras los socialistas se debilitaban apedreándose entre familias, otros se daban la mano para subir escalones más altos. Pero en el Antiguo Testamento se nos recuerda el castigo a los hombres que, construyendo una torre, quisieron llegar hasta Dios. El peligro de subir tan alto es bien claro, la caída puede ser mortal. Por ahora ya está pagada la mano de obra para construir la torre.
Hasta mañana santos varones y beatas damas. Hasta mañana enemigos del favoritismo. Hasta mañana Iglesia en celebración. Hasta mañana confundida oposición. Hasta mañana J.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Como ellos nos digan

Ya tenía ganas de dedicar un artículo completo al asunto de la polémica (por conveniencia de algunos) de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Y como tenía ganas, hoy me voy a explayar. No nos ha de extrañar que los obispos españoles y su jefe en Roma estén acechantes a los contenidos de esta materia después de lo vivido en los últimos cuatro años en nuestro suelo. En todas las hemerotecas leemos un sinfín de declaraciones en contra de los avances sociales que se han producido ampliando derechos a los ciudadanos. Pasado ya el momento de las fotos y las pancartas (no estoy muy seguro de que hayan pasado ya esos tiempos) tocan ahora las impertinencias y las objeciones. Los mismos de antes, sí. Los mismos obispos que paseaban su alzacuellos por los platós de televisión rodeados de sus feligreses ejemplares mostrando sus ejemplares familias, son los mismos que boicotean hoy la asignatura. Los mismos foros de "familias con pedigree" que acudían a Colón con el bocata de choped son los que hoy animan a la rebelión y a la objeción de otros padres. Los mismos catequistas y maestros elegidos a dedo en los centros concertados, son los nuevos héroes para el Gobierno de la Comunidad Valenciana y su conseller de educación. Los mismos periodistas de raya a un lado y gomina efecto mojado son los que siguen envenenando las ondas con insultos, estereotipos, falsedades, topicazos, machismo, intransigencia y doble moral. Una amiga resuelve en una frase la estampa de esta triste España de la intolerancia: "estos son de izquierdas de cintura para abajo y de derechas de cintura para arriba". Dedicado a ti, prudente mujer de ex alcalde socialista en tierra enemiga.
Los de la doble moral y la peña de banderas preconstitucionales (¡cuánta pluma tienen las águilas de estas telas!) la siguen liando, en definitiva. Esta semana nos dicen que no ven mal la asignatura pero que así no la quieren. Que esta materia no se puede convertir en "formadora estatal de las conciencias". ¡Pero si la formadora estatal de las conciencias es la doctrina católica! No hay un sarao (funerales de estado incluídos) donde no se nos predique y se nos adoctrine. No hay un solo barrio en toda España donde no aniden los discursos con pestucillo homófobo pagado por todos los bolsillos. No hay ni una sola homilía en la que se nos deje en paz a los que no comulgamos con ruedas de molino. Ahí está el quid de la cuestión. Mientras "Bonetes, catequistas and company" se manifiestan contra derechos humanos y constitucionales de muchos de nosotros las iglesias permanecen vacías. A la misma hora que el Papa se hace la foto en París rodeado de miles de jóvenes, otros celebran con un buen quiqui (preservativo incluído, claro está) que han cobrado la doble. Y siempre las iglesias vacías. De ahí que ahora la nueva modalidad de evangelización-adoctrinamiento tenga que ser en las teles, en las radios o en los periódicos, instrumentos todos del Estado de Derecho. Ésta es la rabia de los que no quieren mirar al mundo tal como es. Ésta es la frustración de los que se formaron como mandatarios en el derecho canónico y no en el seno de la política y el derecho civil.
Sabemos lo que cambiarían ellos de los manuales. Conocemos perfectamente sus intenciones porque se las hemos tenido que oír a cada paso que dábamos. El problema pasa por devolver al seol a los homosexuales, a las madres solteras, a las que deciden abortar libremente, a los que desean dejar de sufrir cuando la medicina les desahucia, a los que apuestan por las investigaciones científicas para el esclarecimiento de los tópicos venenosos, a los que practican sexo con cabeza... Con una lista así, a la Conferencia Episcopal Española sólo le queda rezar mucho por las almas de los descarriados y por que esas almas no levanten un día su voz y la hagan oír como nosotros escuchamos la de ellos. Si todos abriéramos un libro de esta asignatura y viéramos que de lo que allí se habla es de RESPETO, luego no nos tendríamos que sentir avergonzados cuando insultan a un homosexual, pegan a un inmigrante o asesinan a una mujer. Pero mientras se libre esta batalla por abir o cerrar el libro, todos deberíamos sentir mucha vergüenza. Recordemos para el final aquella frase de nuestras abuelas que va tan bien al caso: "quien no conoce la educación, no concoce la vergüenza". Hasta mañana, guerreros infatigables de uno y otro lado. Hasta mañana, intolerantes que predican la tolerancia. Hasta mañana padres con educación y vergüenza. Hasta mañana J.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Nada es lo que parece

De nuevo los togados son noticia y no precisamente sin carga de polémica. Lo que está pasando entre bambalinas no tiene desperdicio. Tocaba la renovación del CGPJ y la mayoría conservadora, antes de recoger sus bártulos, se encargó de dar un portazo para desairar al Gobierno. Me estoy refiriendo a la retirada de la sanción a la jueza de Dènia de trescientos cinco euros por negarse a casar a homosexuales extranjeros. Lo de la jueza más que tener algo de enjundia pertenece al mundo de la estética y la cosmética (pero jode) que tanto gusta a algunos jueces del glamour nacional. La tristemente célebre Laura Alabau no ha debido escuchar las recientes declaraciones de la jefa del gobierno madrileño que ha dicho que: "lo más importante es que los jueces tienen que aplicar la ley. No tienen que hacer el derecho a su medida". Esto lo ha dicho Esperanza Aguirre preguntada sobre la propuesta de Zapatero para próximo presidente del citado órgano. Sólo una reflexión y zanjo el tema de la jueza. Me gustaría poder comparar la persecución que dice haber sufrido ella por parte del aparato propagandístico del Gobierno con la de miles de homosexuales en España y fuera de ella. Me gustaría, ya lo creo que sí, pero no puedo. Las unidades comparadas plantean enormes diferencias entre ellas. (Espacio destinado a la reflexión personal del lector).
Lo de enjundia de verdad viene ahora. A cara descubierta y sin maquillajes, el Presidente del Gobierno ha propuesto un candidato de misa diaria para presidir el CGPJ. Algunas asociaciones de jueces de carácter progresista, los medios afines y no pocos ciudadanos nos hemos quedado petrificados al conocer la noticia. Si las cuentas me cuadran, y todo apunta a que me van a cuadrar, Carlos Dívar será el próximo que ocupe la silla de la presidencia de este órgano. El PP está de fiesta con barra libre incluída y cotillón. La Conferencia Episcopal debe estar frotándose las manos a estas horas (es la forma que tienen ellos de celebrar las cosas sin la barra libre y el cotillón). Todos contentos y algunos estupefactos.
No debemos pasar por alto que ha sido el mismísimo Zapatero quien ha propuesto al candidato, para algunos saltándose así hasta la Constitución. Tanto interés en que sea elegido este hombre dialogante y trabajador infatigable pero de ideología contraria a las izquierdas, levanta muchas sospechas. Por ser más ilustrativos añadiremos que al CGPJ le corresponde hacer informes preceptivos sobre leyes que aún están siendo debatidas en el seno de nuestra sociedad. Me refiero a la Ley de plazos del aborto o la Eutanasia. Yo estoy en esto con el Maestro, con Manolo Saco. La respuesta a toda esta extraña jugada es bien sencilla. Desde el PSOE dudan de que España y los españolitos quieran ser tan progresistas, tan de izquierdas. Entonces, acomodan los votos a su conveniencia (en contra de sus ideales) y así obtienen la justificación para suspender la función. Se acaban quitando de encima dos problemas si llegan a convertirse en tales pero, ¿qué pasará si al Gobierno le sale mal la jugada y España quiere ser más roja aún?. Después de todo ya pasó por el rosa y no le fue tan mal.
Hasta mañana crédulos de las primeras apariencias. Hasta mañana PSOE del tanteo. Hasta mañana cabizbajos rojos y gozosos azules. Hasta mañana ciudadanos a examen de colores. Hasta mañana J.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Vuelta al cole

Hoy comienzan las clases los niños de Educación Infantil y Primaria en nuestro país. A las novedades propias de un principio de curso se une, esta temporada, un elemento más para la discordia: Educación para la Ciudadanía.
Los alumnos de Secundaria pronto llegarán a ocupar sus puestos en las aulas y se encontrarán, una vez más, con un país dividido en un tema tan crucial como es la educación de sus adolescentes. El Gobierno socialista se ilusionó y nos ilusionó a muchos proponiendo una nueva materia obligatoria donde se trataran temas tan importantes como la educación en valores, el respeto a todos por igual y la libertad y el uso de la misma en el individuo. Hasta ahí todo correcto. El problema empieza a cobrar fuerza cuando se elaboran los manuales o textos para cubrir estos contenidos. Entonces hay que concretar necesariamente las ideas difusas y plantearlas en los supuestos reales, a saber: inmigración, nuevos modelos de familias, machismo y tantos otros talones de Aquiles de nuestra sociedad moderna.
Por un lado tenemos a la Iglesia, desprestigiada ya hasta el hartazgo, arremetiendo de nuevo contra las libertades individuales. Los catequistas de toda España se reunen en asamblea y deciden volver a cargar sus municiones contra las minorías, en este caso la sexual y alguna más. Se olvidan, poniendo en sus labios la "palabra de Dios" de que la vida de los rechazados en la tierra se hace insufrible, infernal. Intentan devolver a las mazmorras a todos aquellos que apenas comienzan a respirar ahora. Eso sí, ellos tienen toda la razón del caso porque les asiste la inspiración divina... ¿Dios no dijo aquello de amar al prójimo sin reparar en quién se mete con él a la cama? Si no lo dijo, debió olvidársele en el Sermón de la Montaña.
Por otro lado tenemos al PP. Sabemos muchas cosas de este partido fundado por Fraga y el padre de Gallardón, lo que no sabemos es qué piensan los representantes del PP sobre temas como la eutanasia pasiva, el aborto y su ley de plazos o el matrimonio homosexual. Digo, plenamente consciente, que no lo sabemos porque cada vez que desde este partido se hace una declaración contra las propuestas del Gobierno es para esto para lo que se hace, para ir contra el Gobierno. ¿Y qué piensa el señor o la señora que acapara el primer plano en el arranque de las noticias de las nueve? ¿Por qué no se pronuncia sobre su propia propuesta para rectificar la que el Gobierno quiere implantar? ¿A quién temen los altos cargos del PP para no dejar traslucir ni un poquito siquiera de sus propias ideas? Para muestra un botón. En el Congreso que celebró con pompa y boato este partido en Valencia a inicios de verano se intentó fijar una posición clara y de conjunto sobre el tema de los matrimonios homosexuales. Nunca se consiguió ni siquiera debatir tal cuestión. Aquí tenemos posiciones tan encontradas como las que defienden Esperanza Aguirre (a favor por modernez) o Mariano Rajoy (a favor o en contra dependiendo del foro al que le hable). A favor:programa "Tengo una pregunta para Usted" de TVE. En contra en cualquiera de sus manifestaciones en la cadena de los obispos por las mañanas o en Antena 3 cuando le rota.
Vistas así las cosas los alumnos de nuestro país, pobrecitos ellos que tienen que luchar contra sus propios impulsos hormonales para controlar sus cambios de humor repentinos y sus ataques de ira entre otros, también lo van a tener complicado cuando inicien el nuevo curso. Unos les dirán cosas por un lado y otros por el otro. A unos les parecerán disparates lo que se pretende inculcar desde un Gobierno progresista y a otros les parecerán manás como caídos del cielo los nuevos manuales que formen a nuestros hijos. Incluso este debate es sano porque en la práctica requerirá grandes dosis de paciencia, empatía y comprensión entre todos. Lo que nunca nos dijeron los libros de texto y en esto sí que cometieron un gravísimo error es que pasada la adolescencia muchos adultos se siguen comportando por el resto de sus vidas como niños, de manera inmadura e irresponsable. Porque ser irresponsable es decir esto y lo contrario dependiendo de dónde se juegue el partido o decirle a un padre en un programa que su hijo se podría casar sin problema con otro hombre porque su partido no haría nada para impedirlo cuando la misma persona llevaba un recurso al TC contra sus propias palabras. Lo menos que se le debe pedir a un hombre adulto que se precie a gobernar un país es madurez. Voy a ver si la madurez y la coherencia aparecen en los manuales de esta asignatura tan desgraciada desde la cuna. Quizá algunos deban cursar la asignatura para enterarse de que los derechos de los que son diferentes a ellos no deben pisotearse. Hasta mañana educados ciudadanos de derechas y de izquierdas. Hasta mañana J.