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viernes, 26 de septiembre de 2008

Pataletas, utopías y llamada al orden

Todo empezó como un golpe de efecto, o de autoridad si se quiere cuando el aspirante republicano a la Casa Blanca, John McCain, anuló (por atender la crisis financiera) el compromiso de acudir al debate por televisión con Obama. Dicen de este hombre los que le conocen que estos giros en sus planes son frecuentes. Dicen incluso que son una manera de provocación para dar la sensación de que sostiene la sartén por el mango en todo momento. Lo que ocurre es que en la guerra como en la política, las estrategias de ayer no valen para el presente y la jugada le ha salido fatal a este capitán veterano. Un Obama más lúcido que nunca se negó a aceptar el plantón y desde ese momento el demócrata ha subido como la espuma en las encuentas de intención de voto. Obama es el nuevo novio de América. Al menos la mitad de los invitados a la fiesta le adoran y ha sido plantado antes de acudir al altar. La película del momento en todas las carteleras de América se llama: "Compuesto y sin novio". Éste era el auténtico golpe de efecto que esperaba Obama agazapado. No sabía cómo hacerlo hasta que su oponente se lo ha puesto en bandeja. No conformes con el plantón que ha dado su candidato, los republicanos más de derechas, protagonizan a estas horas una pataleta de esas de antología con su escepticismo ante el plan de rescate . Sabemos que, como todas las formas de rabieta infantil, ésta tiene los minutos contados. También sabemos que cuanto más caso se le preste al enrabietado más se crecerá y más altos serán sus berridos. Mientras dura el berrinche, el novio gana tiempo para elegir la corbata del día de la boda.
Las andanzas ideológicas de Zapatero no conocen fronteras. En su segundo discurso pronunciado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas ha defendido una moratoria universal de la pena de muerte para el año dos mil quince. Menos mal que en aquella peli de Nicole Kidman y Sean Penn se encargaron de enseñarnos la labor de los traductores que allí trabajan para garantizar a los asistentes la comprensión de los discursos. Digo esto porque a algunos de los oradores las palabras de nuestro Presidente les habrán sonado a chino.
Nuestro Súperjuez ha llamado al orden a la Conferencia Episcopal. Bueno, al orden, al orden...
Digamos que los obispos españoles se examinaban estos días y llegado el día de la prueba se presentaron con la mente en blanco y suspendieron. Ahora es momento de la recuperación. Para aprobar nada es menester más que hacer memoria. La materia la conocemos como nadie. Sólo hay que sentarse y... hacer memoria. En esto los obispos tienen un claro ejemplo de otro maestro, Juan Pablo II. Allá por el año dos mil, un agonizante okupa de la silla de Pedro recordó las persecuciones que los hijos de Abraham sufrieron a manos de la Iglesia. ¿Qué afortunado verá pedir perdón a la Iglesia por el daño causado al honor de los homosexuales?. Hasta el lunes insultados sin hojas de reclamaciones. Hasta el lunes despistados estrategas. Hasta el lunes J.

lunes, 22 de septiembre de 2008

No conozco varón

Preguntado hasta en cuatro ocasiones por la periodista Yoli Cuello del grupo Unión Radio, el candidato republicano a la Casa Blanca eludió tratar el tema de sus posibles relaciones futuras con el ejecutivo español si ganaba las elecciones. Habló con desparpajo de otros asuntos de interés pero en este caso el bloqueo fue absoluto. Sólo le faltó añadir aquello que se atribuye a la virgen de Galilea en respuesta a su enviado celestial: "¿cómo será eso, pues no conozco varón?" Resulta que el varón de todo este tinglado tiene nombre y apellidos. Es el primer mandatario de un país occidental inmerso en el contexto de la Unión Europea. Este país en cuestión es aliado de los Estados Unidos de América y tiene presencia colaboradora dentro de la OTAN. Por no hablar de su importancia en la creación de opinión entre los líderes de toda Latinoamérica, que mira a España como primer referente avanzado.
Lo quiera o no, le guste o no a McCain, Zapatero existe y no es precisamente el doble de Mr. Bean. Fuera de las estridencias de Sarkozy, los aires chulescos de Berlusconi o la mano rígida (casi enyesada) de Merkel, también hay vida y política. Puede que una supervivencia política, si se quiere, pero digna y acorde a los principios que históricamente han regido el devenir de lo que hoy somos.
Obama, por el contrario, parece presto a colaborar con nuestro Gobierno en los asuntos que sea menester en el supuesto de que ocupe la Casa Blanca. Este atractivo hombre de color que luce las camisas mejor planchadas del planeta a juego con su blanqueamiento dental, tampoco es santo de mi devoción. Le agradezco su disposición a sentarse con Zapatero para hablar largo y tendido o corto y de pie pero, la izquierda descafeinada estadounidense no colma, ni de lejos, mis aspiraciones .
Obama surge como reclamo de una sociedad hastiada que busca un líder prefabricado, sacado de la chistera. Su retórica visionaria pareciera propia de uno de los libros de autoayuda que nos llegan a montones del otro lado del charco. Sus promesas de cambio se traducen en un contentar a todos más atentas en las formas que en el fondo. Un claro ejemplo lo vemos en su postura respecto a los matrimonios homosexuales. Obama sigue apostando por las uniones civiles y así evitarse caer en el conflicto religioso-semántico. Pero no quedamos todos contentos, como es evidente. Conocemos sus buenas intenciones pero anhelamos que se concreten en hechos, no en frases de autoayuda. McCain no logra ni conmoverme a la lágrima fácil, of course.
Por el hecho de que unos sean nefastos y quieran seguir la estela de su antecesor en el cargo no se justifica que los otros anden perdidos a la búsqueda de antorchas que guíen a las masas. Esperemos que la sociedad no se quede dormida después de lo vivido, después de la pesadilla de estos últimos años. Si estoy en lo cierto y en este líder negro hay buena materia prima pero una deriva en el fondo, será la sociedad de los justos la que escriba el auténtico ideario para los nuevos tiempos que se avecinan. Un justo escucha y sopesa; un valiente, escucha y ejecuta; un iluminado, escucha y desoye a los cobardes.
Hasta mañana adoradores de líderes en construcción. Hasta mañana aspirante a iluminado. Hasta mañana triste país en duelo. Hasta mañana J.