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jueves, 26 de marzo de 2009

Vivir el evangelio

Vuelvo a levantar mi voz en contra del sostenimiento por parte del Estado de la red de colegios religiosos concertados en los términos en que ahora se produce. Sabemos que con los impuestos de todos los ciudadanos se están cometiendo las mayores tropelías en algunas aulas, todo ello con la vista gorda por parte de los estamentos oficiales y los responsables de educación.
Como homosexual tengo que sufrir el acoso de decenas de colegios de muchos barrios de mi ciudad que adoctrinan a sus alumnos, sin pudor alguno, en contra de los derechos de las personas con mi orientación sexual. En clases de religión o similares contextos se explica a los adolescentes que la homosexualidad no es algo natural, que se puede curar y cosas por el estilo, lo cual me produce buenas dosis de asco e indignación. No entro a calificar lo que siento si me pongo a pensar que esa homofobia está pagada por mi bolsillo.
Esta red de enseñanza sostenida por los impuestos de todos se dedica a desprestigiar, cuando le place, las políticas de izquierdas y tiene tanto poder que puede organizarse y machacar a un gobierno que le resulte incómodo para el logro de sus propósitos.
En un colegio concertado de Logroño se ha estado mostrando un vídeo a los alumnos de secundaria en el que aparecen escenas escalofriantes de fetos destrozados al lado de la cara de Zapatero y otros dirigentes socialistas. La emisión de tales imágenes trataba de persuadir al alumnado para que se opusiese a la reforma del aborto discutida en la actualidad. Pero no sólo se trataba de orientar a los chavales hacia una posición contraria a la del Gobierno. Esta ocasión se ha ido un paso más lejos que en las anteriores. Mientras ellos sonríen (Zapatero y sus Ministros), miles de vidas serán aniquiladas o algo parecido dice el documento proyectado en clases de Ética y Educación para la Ciudadanía.
La directora del colegio se ha defendido de la lluvia de críticas por parte de padres, políticos y asociaciones laicas diciendo que en el colegio sólo "intentan vivir el evangelio" y que nunca pensó que esto fuera antigubernamental. Me recuerda mucho esta profesora a aquella otra directora de un centro concertado que no aceptaba la matriculación en sus aulas de la hija menor de una pareja de lesbianas. Comparten quizá idearios parecidos rozando siempre la ilegalidad.
No le está mal empleado al PSOE por sus permanentes bajadas de pantalón ante la jerarquía católica la campaña de desprestigio, acoso y derribo que está sufriendo en sus carnes. Muchos la llevamos padeciendo desde hace años pero especialmente desde que se aprobaran leyes que nos hicieran ciudadanos de primera y tanto molestaran a los terroristas de la fe. Aún recuerdo la Plaza de Colón llena de curas, catequistas y amiguetes del PP al llegar de mi luna de miel en Nueva York. Entonces querían sacar los ojos a un Gobierno que había dignificado a muchas personas en España perseguidas y discriminadas por su homosexualidad. Ahora, en los colegios concertados inauguran una nueva campaña que puede conducir al arrastre a ZP y los suyos con el sello de la desvergüenza de la Conferencia Episcopal. Lo mismo da un lazo blanco en una cofradía andaluza que un vídeo obsceno y desproporcionado en un colegio, todo con tal de que volvamos a vivir el evangelio.

jueves, 5 de febrero de 2009

Este gobierno no tiene solución... pero los hay peores

A estas horas Berlusconi prepara, a toda prisa, un decreto para evitar desconectar de las máquinas a la joven que lleva casi diecisiete años en coma vegetativo. Se pasa así por el forro una sentencia del Tribunal Supremo que autorizaba a la familia de la chica a ayudarla a morir.
Mientras cenamos a la luz de media luna, un duro pulso se mantiene entre dos fuerzas: la presión de la Iglesia sobre la "piadosa" mano de los "pro-vida" contra los poderes que asisten al Presidente de la República, Giorgio Napolitano, que tiene severas dudas de conciencia a la hora de firmar el decreto pro-sufrimiento y prolongar así una agonía innecesariamente.
No necesitamos cambiar de país para continuar perplejos. Berlusconi ha conseguido sacar adelante una propuesta de esas que yo llamo "especialidad de la casa" tachada ya de xenófoba. Los médicos se verán obligados a denunciar a los inmigrantes sin papeles que acudan a las urgencias. La clase médica puesta a disposición del Gobierno a modo de policía o maestro vigilante del recreo. No puedo salir del asombro y la indignación que me produce todo este despropósito. Con la excusa de la crisis parece que algunos legitiman unos actos cuanto menos sospechosos.
Estos dos apuntes de la historia contemporánea me traen a la mente aquel relato de George Orwell, 1984, en el que Un Gobierno manejaba los hilos de toda la ciudadanía a su antojo. En aquella obra aparecía una de las imágenes que más terror me han producido en todos estos años: la policía del pensamiento. Con crisis o sin ella, está claro hacia donde apuntan algunos en su manera de legislar.
Los franceses han sido mucho más sofisticados. Sus maneras versallescas conocidas en el mundo entero les hacen dulcificar lo crudo. Han optado por otra modalidad: separar al grupo desde dentro de sus propias filas. O sea, que los extranjeros que denuncien a sus compatriotas por explotarles, obtendrán inmediatamente los papeles para ser legales dentro del país. Pueden observarse claras diferencias entre un país y otro en su manera de hacer política. El modelo francés premia al chivato pero combate la ilegalidad y el fraude, como debería hacer cualquier estado.
La bajada de pantalones de Zapatero ante el número dos del Vaticano, de visita privada en España, no tiene desperdicio. Plantó a las izquierdas ayer y a los ciudadanos que esperaban una respuesta en la Ley de Plazos del Aborto, para acudir a misa. Pero ya se sabe que en misa y repicando no se puede estar. Mientras cenamos, a la luz de media luna, el descontento reina en Moncloa y entre los votantes de izquierdas. La jugada de guante blanco con la diplomacia vaticana (más sabe el diablo por viejo que por diablo) no ha ido bien. Antes de marcharse, Tarcisio Bertone, ha tirado de las orejas al ejecutivo por temas como la asignatura EpC, el matrimonio homosexual y la ley de plazos del aborto. Ha cerrado filas con la Conferencia Episcopal por la que había sido invitado a nuestro país y ha dejado claro que Iglesia sólo hay una y a Zapatero lo encontró en la calle.
Con Merkel las cosas no son iguales. Llamó al orden a Su Santidad en medio de un revuelo y casi lo despluma de un manotazo. Y el Papa se hizo falible ipso facto por el poder o los ovarios de la cancillera.
Descontentos, muchos pensamos que este gobierno no tiene solución... pero los hay peores.
Hasta mañana literatos visionarios de opresiones nuevas. Hasta mañana despistada izquierda con tendencia derechista. Hasta mañana plantados por Zapatero. Hasta mañana J.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Nada es lo que parece

De nuevo los togados son noticia y no precisamente sin carga de polémica. Lo que está pasando entre bambalinas no tiene desperdicio. Tocaba la renovación del CGPJ y la mayoría conservadora, antes de recoger sus bártulos, se encargó de dar un portazo para desairar al Gobierno. Me estoy refiriendo a la retirada de la sanción a la jueza de Dènia de trescientos cinco euros por negarse a casar a homosexuales extranjeros. Lo de la jueza más que tener algo de enjundia pertenece al mundo de la estética y la cosmética (pero jode) que tanto gusta a algunos jueces del glamour nacional. La tristemente célebre Laura Alabau no ha debido escuchar las recientes declaraciones de la jefa del gobierno madrileño que ha dicho que: "lo más importante es que los jueces tienen que aplicar la ley. No tienen que hacer el derecho a su medida". Esto lo ha dicho Esperanza Aguirre preguntada sobre la propuesta de Zapatero para próximo presidente del citado órgano. Sólo una reflexión y zanjo el tema de la jueza. Me gustaría poder comparar la persecución que dice haber sufrido ella por parte del aparato propagandístico del Gobierno con la de miles de homosexuales en España y fuera de ella. Me gustaría, ya lo creo que sí, pero no puedo. Las unidades comparadas plantean enormes diferencias entre ellas. (Espacio destinado a la reflexión personal del lector).
Lo de enjundia de verdad viene ahora. A cara descubierta y sin maquillajes, el Presidente del Gobierno ha propuesto un candidato de misa diaria para presidir el CGPJ. Algunas asociaciones de jueces de carácter progresista, los medios afines y no pocos ciudadanos nos hemos quedado petrificados al conocer la noticia. Si las cuentas me cuadran, y todo apunta a que me van a cuadrar, Carlos Dívar será el próximo que ocupe la silla de la presidencia de este órgano. El PP está de fiesta con barra libre incluída y cotillón. La Conferencia Episcopal debe estar frotándose las manos a estas horas (es la forma que tienen ellos de celebrar las cosas sin la barra libre y el cotillón). Todos contentos y algunos estupefactos.
No debemos pasar por alto que ha sido el mismísimo Zapatero quien ha propuesto al candidato, para algunos saltándose así hasta la Constitución. Tanto interés en que sea elegido este hombre dialogante y trabajador infatigable pero de ideología contraria a las izquierdas, levanta muchas sospechas. Por ser más ilustrativos añadiremos que al CGPJ le corresponde hacer informes preceptivos sobre leyes que aún están siendo debatidas en el seno de nuestra sociedad. Me refiero a la Ley de plazos del aborto o la Eutanasia. Yo estoy en esto con el Maestro, con Manolo Saco. La respuesta a toda esta extraña jugada es bien sencilla. Desde el PSOE dudan de que España y los españolitos quieran ser tan progresistas, tan de izquierdas. Entonces, acomodan los votos a su conveniencia (en contra de sus ideales) y así obtienen la justificación para suspender la función. Se acaban quitando de encima dos problemas si llegan a convertirse en tales pero, ¿qué pasará si al Gobierno le sale mal la jugada y España quiere ser más roja aún?. Después de todo ya pasó por el rosa y no le fue tan mal.
Hasta mañana crédulos de las primeras apariencias. Hasta mañana PSOE del tanteo. Hasta mañana cabizbajos rojos y gozosos azules. Hasta mañana ciudadanos a examen de colores. Hasta mañana J.