Pasan las personas otrora alegres y danzantes ahora maltrechas y apesadumbradas. El reloj está programado desde aquella primera mañana del mundo. Los pájaros saben cantar, las estrellas brillar y los hombres no saben si elegir sufrir o disfrutar. Mas el reloj es juez y siempre dicta sentencia: soledad en el acompañamiento.
Pasan las personas y las cosas pero algo queda. Aunque sólo sea la experiencia convertida en el maná del que se alimenta el mounstruo de la melancolía.
Hoy, a la media noche, volvimos a casa.
Feliz Noche de Reyes.
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martes, 6 de enero de 2009
lunes, 22 de diciembre de 2008
Dieta mediterranea en la Gran Manzana
Estas letras las escribo desde un apartamento situado en el centro del mundo. La navidad ha llegado un ano mas aqui. Se me hace extrano compartir atardecer y cena con amigos y el propio menu de la cena. Huevo revuelto a la sarten con acompanamiento de verduras. Sofrito de cebolla (previamente cortada por mi con cuchillo americano del teletienda) y guisantes de bote. Toda una sorpresa a tan solo unos metros del Flatiron.
La noche seguira con su pimienta y nosotros pondremos la sal. Del resto ya se ocupa Nueva York. Hasta pronto desde la Gran Manzana. Cena mediterranea no apta para teclados americanos.
Hasta pronto J. Felices fiestas.
La noche seguira con su pimienta y nosotros pondremos la sal. Del resto ya se ocupa Nueva York. Hasta pronto desde la Gran Manzana. Cena mediterranea no apta para teclados americanos.
Hasta pronto J. Felices fiestas.
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amistad,
Navidad,
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