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martes, 12 de mayo de 2009

La compañía de Sonsoles

Hoy trataremos el tema que exige el manual bloguero, no se me asusten, hablaremos del debate sobre el Estado de la Nación. Les habrá resultado imposible pasar por alto el asunto más morboso en la agenda política del mes, del año. Un Zapatero versus Rajoy que se anunciaba desventado de entrada y a falta de sustancia por culpa de esta maldita crisis que ha desplazado asuntos y personas del candelero sin previo aviso.
He seguido con interés las entregas anteriores de este evento, pegado al pinganillo durante toda la jornada, zambullido en un mar de palabras y más palabras que acababan embotando mi mente al caer la tarde y secándome la boca por empatía con los ponentes. El escenario de batalla ha cambiado radicalmente en un año. Recapitulemos haciendo un breve ejercicio propio de cronistas.
En la entrega anterior de la saga la oposición seguía enconada en sus reproches al gobierno por sus intentos de acabar con el terrorismo a través del diálogo y la negociación política. Por aquel entonces los socialistas se sentían respaldados por otros signos políticos y perseguían sus objetivos con la legitimidad que les daba el beneplácito de la bancada de enfrente.
Hace sólo doce meses, Zapatero se vanagloriaba de nuestra excelente posición económica utilizando símiles futbolísticos y lo avalaban datos que luego nos parecieron humo de mal vendedor. No obstante, el españolito medio de entonces cenaba con el alma sosegada frente al telediario nocturno que cantaba las bienaventuranzas en la pública y contaba por docenas los arcos triunfales del gobierno progresista.
A nadie se le habría ocurrido hoy resucitar las polémicas de cómo atajar el terrorismo (perdón, a Rajoy sí) ni tampoco jactarse ante la precaria situación que atravesamos (perdón, a Rajoy sí) si no pretendiera con ello más que su suicidio político. A nadie se le hubiera ocurrido ir hoy al Congreso con el ánimo hostil y el estilo barriobajero y bronco del que algunos hacían gala antaño (perdón, a Rajoy sí) para saberse mañana protagonista de titulares que dibujen al perdedor de la enésima pelea entre dos viejos contrincantes.
Hoy tocaba hablar de la crisis y a fondo. Reconociendo su exceso de negacionismo inicial y todos los defectos y vicios que puede albergar un Presidente en el rol de primer sorprendido oficial del reino, Zapatero entró de lleno en el asunto para dar un bofetón en la cara a los grupos políticos que tanto han criticado su gestión de los últimos meses. Medidas de todo tipo al gusto del consumidor. Medidas y más medidas que engordan la E mayúscula del Plan E que ya ha salvado a más de uno. Medidas opinables todas pero materializaciones, al fin y al cabo, de pensamientos, estrategias y planes de un ejecutivo volcado en paliar (el asunto es irresoluble) el drama humano que estamos viviendo.
Zapatero solo en estado puro. Sin ni siquiera algunos de los suyos pasados a Judas temprano por un puñado de monedas de innoble metal. Solo frente a la adversidad mejor que mal acompañado.
Su esposa, la estilosa dama del canto Sonsoles Espinosa, no pudo decir lo mismo. También han cambiado los tiempos para los incondicionales del Presidente. Alguien maquiavélico, organizador del evento, se encargó de citarlas a ambas, primeras damas las dos, Sonsoles y Esperanza Aguirre, en el mismo sitio y a la misma hora (como en la sevillana de Chiquetete) para exponerlas ante el país como sufridoras en casa. Ambas tan amigas, tan monas y sofisticadas, de tan refinadas costumbres que hasta consintieron cruzar breves palabras en conversación de más morbo y sustancia que la que se desprendió de la propia cita que las unió hoy. La escena lo dice todo: la soledad de Zapatero en el Congreso frente a la compañía de su esposa en la grada. A tenor de tanto cambio en el libreto algo muy importante debe estar a punto de acontecer. Algo tendrá que decir de ello la prensa del corazón, acostumbrada a leer entre líneas y pliegues de blusas y faldas de diseño. La otra prensa, la llamada seria y rigurosa se ha quedado sin palabras. No es preciso explicar por qué, seguro que ustedes lo han entendido.

miércoles, 22 de abril de 2009

Greguerías

Vuelve El Hombre y su abdomen duro como una tabla de planchar. Vuelve el macho ibérico por excelencia para pasear sus trofeos machistas de antaño. Vuelve la soberbia personificada que nunca abandonó del todo la escena política y nos cuenta que vuelve para dar su apoyo a Jaime Mayor Oreja en la lista del PP al Parlamento Europeo, pero yo no me lo creo. A Aznar le encanta el protagonismo. Siempre estuvo acechando a su partido para, llegado un momento de debilidad, abalanzarse sobre la presa y comerse sus entrañas. Sin miramiento. Sin más preámbulo ni etiqueta. Sin guardar las formas en la mesa, como suele ser costumbre en él.
Su esposa, aquella sacada de un club de la comedia de tercera, (célebre por sus penosas disquisiciones entre peras y manzanas) allanaba ayer el terreno a su marido al declarar que las recetas de éste para la recesión venían avaladas por la experiencia ya que su gobierno combatió el paro y acabó con la crisis cuando llegó a la Moncloa. Esas medidas a las que hacía referencia Ana Botella son bien conocidas por todos pues son las mismas que costaron una huelga general al país y la antipatía que obreros y sindicatos profesaron a Aznar por el resto de su mandato.
Lo dicho ahora por el ex-presidente no debería causarnos la menor extrañeza. Deberíamos quedarnos igual, estáticos como su enlacado flequillo siempre ajeno a cualquier ráfaga inoportuna de viento. Debería y, de hecho a algunos nos pasa, darnos lo mismo hasta el punto de limpiarnos el trasero con aquellas viejas recetas que intentan dar ahora palmaditas en el hombro a un sistema moribundo ingresado en la UCI. Un capitalismo axfisiado por la avaricia de los que nos robaron para seguir engordando sus culos y los de cinco generaciones de sus familias. Así se "marchó" El Hombre, habiendo dejado bien aposentado su trasero en primera línea de batalla para reaparecer de vez en cuando para meter cizaña y joder el ascua.
Todos sabemos lo que supone abaratar el despido, dar "facilidades al empresario para la contratación", es el eufemismo que utilizan algunos en su lugar. Hemos padecido los recortes salariales y las congelaciones de sueldo hasta quedarnos helados como el polo y el polero siempre se queda con el dinero, con nuestro dinero. Nos amenazaron con disminuir las prestaciones por desempleo porque decían que nos hacíamos cómodos al cobrarlas y no buscábamos trabajo. Pero contra todo ello nos revelamos y gritamos NO en uno de esos momentos en los que se nos subestimó como pueblo pero supimos estar a la altura de las circunstancias como país.
El recetario de Aznar vuelve a desempolvarse oportunistamente en medio de esta crisis para demostrarse ineficaz una vez más, para aumentar la crispación social contra los que abogan por él. Vuelve a amenazarnos la sombra alargada de este hombrecillo condenadamente terco y soberbio, peleado con el mundo, que mueve los hilos del PP de Rajznar. No obstante, ahora cuenta con la resistencia de los ya escarmentados de entonces, aquellos padres que han de contar a sus hijos el mal que hizo este presidente a su país y todo aquel que no se le permitió que hiciera. Aunque puede ser que esos padres vivan amnésicos o más preocupados por el mal que puede hacer Zapatero ahora y se hayan olvidado ya de gestiones pasadas que conviene tener presentes. Como maestro que soy les propongo un buen método para ejercitar la memoria: la greguería. Ahí van unos ejemplos. Anímense a componer las suyas. Verán qué divertido.
Aznar es nuestro Presidente porque vive en el ayer.
Un hombre de flequillo tieso amigo de tonsurados.
Entre sus aficiones se encuentra la de imitar el acento tejano.
Con la botella llena siempre piensa que le falta la otra mitad.
Dicen de Aznar que tiene doble personalidad, unas veces es Fraga y otras Rajoy.
Érase un hombre a un Decretazo pegado.

sábado, 18 de abril de 2009

Más pan, menos circo y otra tribu

Pecarían de ingenuos si creyeran que lo de esta noche no está perfectamente orquestado. Atiende a los intereses de la élite del momento. Ésa que decide por nosotros lo que nos es conveniente o no saber, lo que hemos de pensar en cada momento y la que nos dicta cómo hemos de analizar los acontecimientos de nuestros días.
La noche televisiva de este viernes prometía. Volver a encontrarme con Sardà me ilusionaba. Dicen algunos que este magnate de los medios tuvo, años atrás, momentos estelares en la radio. Luego dejó el micrófono y dio el salto a la pequeña pantalla para permanecer en la hora golfa interminables temporadas con una especie de magacín vacuo que acabó siendo aborrecido hasta por sus incondicionales. De todos modos, para cuando el "cazatalentos" de la tele había decidido marcharse se había llenado ya los bolsillos y el ego de algo más que de gloria. Su nombre formaba parte ya de esa lista de Midas de la televisión. Después de aquello su también famoso retiro meditativo dio mucho que hablar. El creador revisando su criatura.
De la cantera de Xavier Sardà han salido personajes de todo tipo pero en su mayoría han sido descubrimientos rozando lo grotesco, lo absurdo, el sinsentido, el esperpento y lo caricaturesco. Su humor encajó perfectamente en el contexto de madrugadas echadas a perder por adolescentes trasnochadores oyentes de fantasiosas narraciones de imaginarios personajes: guardiaciviles divorciados de hijas de folclóricas, hombres con malformaciones contando chistes, gays gritones en gayumbos, cantantes retirados metidos a opinadores de todo, pendones paseadores de plató y un larguísimo etcétera que compone el reparto de este guión torcido con tufillo progresista. Pero el producto caló y la audiencia o la ausencia de mejores propuestas en la programación por aquellos años (eterno debate sin respuesta hasta el momento) hicieron que el programa marciano se consagrase.
Hoy tenía la esperanza de ver en televisión al mejor Sardà. A ese que me cuentan que fue una vez. A ese que hacía humor artesano lleno de vitaminas contra la depresión.
Me habría encantado reconciliarme con el intelectual que es perdonándole su vuelta a la televisión. Había soñado con algo mejor hecho, alejado del griterío y el aspaviento de sus peores años. Quería que volviera el Sardà-Casamajor que nunca debió marcharse. Quería al hombre lúcido que se esconde tras ese otro alterego siempre enfermo de protagonismo. Y, como no, esperaba de su tribu la misma compostura y brillantez con la que nos ha cautivado a muchos fuera de este bosque de focos en el que todos se mueven a ritmo frenético y agotador.
Se rodea de lo más granado para sus empresas, he ahí una de las claves de su éxito pero, lamentablemente, siempre explota la peor de las facetas de los que le acompañan.
Desde mi desilusión pensé que quizá este nuevo fiasco tenga mucho que ver con el grave momento de dificultades que atravesamos. Pronto el paro llegará a alcanzar la cifra de cuatro millones. Es momento de subir el telón para que comience el espectáculo, han pensado sesudos ideólogos y programadores de televisión. Entonces, ¿quién mejor que Sardà y sus viejas glorias para mantener al país en calma? Pero todos sabemos y más los que en alguna estima le tenemos, que el jefe y su tribu pueden hacer cosas mejores rozando incluso lo sublime.
El pueblo pronto empezará a reclamar más pan. Algunos ya queremos menos circo.

martes, 14 de abril de 2009

Epuur si muove

Las cosas no van bien y se nota en el ambiente.
Durante estos días de relax (no para los nuevos ministros sin vacaciones) he leído la obra que acaba de publicar uno de mis economistas de referencia, el catedrático de Estructura Económica Santiago Niño Becerra. Les recomiendo encarecidamente su lectura desde este cuaderno de bitácora. En "El crash del 2010: toda la verdad sobre la crisis" podrán encontrar algunas explicaciones esenciales a los fenómenos que están aconteciendo en nuestros días en cada pueblo y ciudad de nuestro país. Comprenderán mejor la situación socio-económica del resto de Europa. Podrán entender de manera sencilla lo esencial de este problema y sus manifestaciones desde verano de 2007 a esta parte y, podrán también ver dibujado por un experto uno de los horizontes probables de la economía mundial a corto y medio plazo.
Cuando me quedaban apenas diez hojas para terminar la lectura, un muchacho joven y guapo que permaneció sentado al lado mío durante todo el trayecto de Barcelona a Valencia me preguntó por el libro. Le expliqué, como pude (soy nuevo incorporado a la fuerza y ya devoto a estos temas) que el libro se centraba más en lo que nos esperaba. No quería hacer mías las frases apocalípticas del profesor y, para mi asombro, el agorero fue él. Me contó que su padre tenía un negocio y que las ventas estaban tan mal que se veían forzados a cerrar una de las dos tiendas que poseían. Siguió contándome que en los últimos meses habían tenido que despedir a dos comerciales y un técnico, lo cual suponía casi la mitad de la plantilla de la empresa. Después de acabar la narración, desbordante de espontaneidad me dijo que disfrutara de la vida todo lo que pudiese porque lo bueno se iba a terminar. Él tenía la seguridad, basada en algo más que la mera intuición, de que el desenlace iba a ser fatal y estaba a la vuelta de la esquina. Joven, guapo y listo, muy listo el chico...
Mi marido y yo cogimos un taxi porque la red de metro valenciana es penosa y a la media noche ya no funciona. El taxista, muy nervioso, nos pidió ayuda para situar la calle en la que vivimos en su mapa mental. Después de disculparse nos contó que era su primera noche de servicio. Se había quedado en paro hacía meses y no encontraba absolutamente nada para trabajar. Sus sesenta años no le permitían retirarse ya que había sido autónomo gran parte de su vida laboral y le quedaban trescientos cincuenta euros mensuales de paga. Con lágrimas en los ojos nos trasladó su sensación de alivio y nos advirtió del peligro inminente que nos acecha. Habló de los embustes de este y otros gobiernos para tapar los datos y se despidió de nosotros deseándonos mucha suerte. Le deseamos la misma aunque pensamos que no llegará a jubilarse en esta otra actividad tampoco. Ojalá nos equivoquemos.
Al llegar a casa, pensativos y cansados llamamos a mi hermana para decirle que "el viaje había ido bien". Su tono triste más de la cuenta revelaba un secreto a voces: no tiene dinero para vivir. Una familia modesta, la de mi hermana, con un marido dedicado a la construcción durante toda su juventud y que ahora ha sido condenado al paro y a la supervivencia. El pago de unas facturas, nada destacables por otro lado, se hace tan cuesta arriba que a día diez de mes el arroz y las lentejas se instalan en casa como un menú único en una despensa vacía.
Tres ejemplos de la realidad. Podría hablaros de mis amigos, de C. y su impecable desempeño en la empresa en la que ha trabajado durante estos años, su excelente cualificación y su lamentable situación actual. Os podría contar mil cosas mientras veo en televisión imágenes de simulacro de ministros en alerta máxima pero no quiero hundiros. Podría hablaros de mí pero ya lo hago a través de otras siglas. No pretendo hundiros porque los ánimos serán, ahora más que nunca, el distintivo entre unos y otros, la marca de los vencedores y los vencidos cuando todo esto termine. Aunque hablar del final es delicado sobre todo ahora que todo está empezando. Ahora que los gobiernos de todo el mundo lanzan mensajes de optimismo a la ciudadanía para calmar los ánimos. Todo eso forma parte de un guión escrito que se ha de cumplir a rajatabla.
Gabilondo en su editorial de anoche en Noticias Cuatro decía que éste va a ser un trimestre muy duro para todos. Ya. Y después vendrá otro aún peor y quien sabe si otro y así hasta tocar fondo, un fondo profundo al que llegaremos, como también ha dicho alguien en las últimas horas, cuando los bancos hayan terminado de limpiar su mierda en las cloacas financieras.
Puede que las apariencias nos indiquen que la Tierra es plana, pero es redonda. Puede que todo parezca estático a nuestros ojos y, sin embargo, se mueve... al menos se mueve en la cabeza de Niño Becerra y otros como él que no se acomodan al discurso oficial de nuestros días.
Piensen lo que quieran al respecto pero lean y pregúntense sobre el origen y las consecuencias de lo que está pasando. A veces una voz disidente es la que dice la verdad. A veces.

martes, 7 de abril de 2009

En tiempo de desolación no hacer mudanza

Los rumores fueron confirmados por los hechos y, finalmente, esta tarde han prometido (que no jurado) su cargo los nuevos ministros que arrimarán el hombro ante las adversidades. Y parece que las adversidades no han de ser pocas dadas las carteras que se han remozado en esta crisis. Zapatero se plantea así, rodeado de amigos y consejeros con un perfil más político, la defensa de su gestión ante un país cada día más desencantado de la política y humillado por el zarpazo del paro.
En nuestro entorno las manifestaciones ciudadanas en contra de sus gobiernos no han tardado en llegar. Es esperable que los muchos parados, aburridos y desencantados con el sistema se echen pronto a la calle para levantar su voz contra Zapatero y paralizar el país. Todo es cuestión de tiempo, el que durarán los pagos mensuales de las prestaciones por desempleo que algunos ya ni recuerdan. Mientras tanto el drama sigue aumentando y las estadísticas siguen siendo maquilladas para frenar la posible revuelta ciudadana a la que aludíamos antes. Todo parece servir a partidos políticos y medios de comunicación con tal de ganar tiempo para amortiguar el golpe. Probablemente Solbes, ese hombre que ganó una vez un pulso a un capitalista de derechas pésimo comunicador en un plató de Antena3, se ha cansado de jugar al ratón y al gato con Zapatero. Probablemente se haya cansado de jugar suciamente con los datos para desinformar a los ciudadanos. Es más que probable que haya decidido retirarse a tiempo por aquello de que una retirada a tiempo es una victoria, al menos personal.
Otro de los "nuevos personajes" en este guión cinematográfico anticatástrofe es Pepe Blanco, que ocupa ahora la cartera de Fomento. Dicen las malas lenguas que este lucense se dejó la piel para que Zapatero llegara a la Moncloa y que comparte con el Presidente una gran amistad. Dos breves apuntes sobre su persona. Blanco luce el carné de socialista sin pudor alguno, con la frente bien alta, como gusta a los que somos de izquierdas. Quedan pocos casados con el ideario que defienden y eso del pin en la solapa es de agradecer. No obstante su verborrea insultante y chulesca le hace parecer un mafioso de medio pelo de esos que acorralan al enemigo en una oscura esquina hasta hacerle cantar. Si no se muerde la lengua este fichaje vaticino una mayor conflictividad con la oposición en un momento en el que el PSOE ya cabalga en solitario.
Recién llegado del sur y con gran bagaje a sus espaldas después de casi veinte años como presidente de la Junta de Andalucía aparece en el rin Manuel Chaves para ocupar la cartera de Cooperación Territorial. Se trata de un intento desesperado por controlar el gasto (despilfarro) de las comunidades autónomas en tiempos en los que hay que apretarse el cinturón. Considerado uno de los grandes del felipismo, Chaves devuelve un cierto tono sereno y apaciguador al partido cuando más se le critica por estar a la deriva ideológica. Algunos celebran esta incorporación como un retorno a los principios, a la casa del padre. Se disipan así todas las dudas de la relación entre dos casas de gobierno: González y Zapatero. Es momento, según marca el guión, de cerrar filas y no dejar un fleco suelto. Cualquier desavenencia pasada queda en el olvido dada la magnitud de los males a los que hacer frente ahora.
Con el tinglado del Plan Bolonia en plena calle, promete su cargo como Ministro de Educación el Profesor Ángel Gabilondo. Su tono conciliador y carácter dialogante siempre le ha hecho ganarse el respeto de la comunidad de estudiantes. Zapatero quiere cerca a un amigo que apacigue los ánimos fieros de los alumnos reveldes que han hecho suya la Universidad para plasmar su repulsa por los nuevos planes educativos. Ni qué decir tiene que en la COPE se habrán llevado las manos a la cabeza al saber que el hermano de ese otro Gabilondo que tanto daño les hizo a los obispos con multitudinarias audiencias y palabra amable, ocupa ahora un puesto entre los llamados por Zapatero. Lástima de Fedeguico esté de largas vacaciones y no pueda despellejarlo en antena. Lástima.
Quedan otros nombres por enunciar y otros apuntes por hacer. Si el Presidente pretende ganar tiempo ante la adversidad ha hecho bien con los retoques de maquillaje. Pensamos que quizá fuera necesario aislar el tumor e informar a la familia. El golpe es duro al principio pero la lucha frente a la amenaza puede ser después más radical. Es tiempo éste de desolación y ya saben que una mujer negocianta y visionaria (como Zapatero) dijo una vez que mejor en tales circunstancias no hacer mudanza. El tiempo dará la razón a la Doctora de la Iglesia o al Doctor Muerte, ese que siempre falla en los diagnósticos y el tratamiento.

lunes, 30 de marzo de 2009

Política irresponsable

Esta mañana reflexionaba con un amigo acerca del panorama actual y se extrañaba al redescubrirme como un firme convencido en la fuerza y la dignidad de la política. Me decía que con la que está cayendo no entendía mi confianza en esa otra clase social (supra social) que constituyen los políticos. He de confesar que algo de idealista conservo de mi etapa adolescente. Quizá los Vallejo-Nágera me puedan diagnosticar uno de esos trastornos a consecuencia de la inmadurez de mi personalidad, no lo sé, pero a pesar de todo sigo creyendo en los políticos.
No obstante, no cumplo un dogma de fe en ningún caso. Hace tiempo que no me caso ni con la madre que me parió y menos en cuanto a política se refiere. Conviene redirigir los términos para entendernos un poco mejor.
Las personas (todas) somos corrompibles porque adoramos el poder. Nos encanta el dinero y el agasajo como nada en el mundo. Desde que reconocemos con franqueza nuestra naturaleza falible estamos en disposición de entender que las ideas se pueden ir al traste con tal de llenarnos los bolsillos de dinero y el ego de aplausos. Obsérvese que no interesa nunca, llegados a este punto, roer hasta el hueso con nuestras críticas al oponente ya que podríamos hacer cosas parecidas si se nos diera la ocasión.
Tener unos ideales basados en el realismo no es ni de lejos pernicioso, más bien al contrario, nos guía ante el mundo y la sociedad en estampida en la que estamos viviendo. Qué puede lograrse y qué es utópico dependerá de una multiplicidad de factores en cada momento histórico que no entraremos a valorar. Los gobiernos son como los individuos: listos o torpes, realistas o utopistas, sensatos o enfermos mentales.
El sistema político basado en la democracia ha demostrado hasta la fecha ser el menos malo de todos los recursos utilizados para guiar a nuestros pueblos. Como sistema consta de elementos criticables pero nos compensa en la suma global.
Estamos asistiendo a un debilitamiento atroz de las estructuras que habían servido como soporte a nuestra sociedad y el PP se empecina en reclamar su parte del pastel. Antepone sus intereses como partido frente a los del bien común. He aquí algunos ejemplos de los que no vamos mal surtidos:
-críticando destructivamente al Gobierno ante la caída de la primera caja de ahorros
-intentando desenfrenadamente el acaparamiento de poder en Caja Madrid
-inculpando al Gobierno por las tasas de paro
-manipulando con los repartos del agua en comunidades donde existe conflicto
-dividiendo a la sociedad con moralinas trasnochadas que nadie duda de disparatadas
-reabriendo debates acallados durante la etapa conservadora
-utilizando la calle para el alboroto social y el insulto
-utilizando los foros para desacreditar y atacar y pocas veces para proponer o aliviar cargas
-ofreciendo a la opinión pública internacional una visión desajustada de nuestro país
y un sinfín de argumentos más que podríamos citar para entender la deslealtad de este partido ávido de poder.
El formato ha cambiado poco desde la legislatura pasada. El insulto y la bronca barriobajera han cedido paso a voces en apariencia más abemoladas que se lanzan a morder a dentelladas a la mínima oportunidad con aquella finura que se enseña en los colegios de pago.
Ven ustedes como no soy tan incauto. Creo en la política, creo en algunos políticos, creo que a veces, como a buen seguro ocurre ahora, es mejor para todos callar y no pregonar según qué cosas delicadas. Creo que a eso se le llama política de Estado. Y no creo, por seguir hablando de fe, en esos dirigentes que se frotan las manos cuando mi hermana no llega a fin de mes con tal de deshacerse de Zapatero.

lunes, 23 de febrero de 2009

Alarmad bien

"En paro". Así rezaba ayer la portada del suplemento dominical de El País.
La prensa escrita y la audiovisual no paran de lanzarnos el mismo mensaje: España está sumida en una de las peores crisis de las últimas décadas. El mensaje no es nada nuevo y algunos hacen su agosto particular a costa de retratar la pobreza en nuestro medio. Los viernes tenemos ración de desastres familiares en la ruina en Cuatro. Desconozco si aún emiten aquel programa penoso en el que un economista (guapito de cara) se paseaba por el salón de los González para llamarles manirrotos, inducirles a vender uno de los dos coches y a dejar de fumar... en fin.
Parece que ahora la economía interese a todos. Es como si la incultura matemática y financiera que arrastramos desde hace varias décadas la quisiéramos solucionar a golpe de programitas que no acaban siendo ni chicha ni limoná. No critico la existencia de espacios como Economía a fondo en CNN+ u otros que ayudan a entender mejor lo que está pasando y lo que nos viene. Lo que me saca de quicio es el contenido basura de espacios que dan miedo más que otra cosa. No estamos para miedos, estamos para buscar soluciones y aportar ideas para salir del barranco. Sólo aprendiendo de nuestros errores pasados podremos superar estas fortísimas turbulencias para volver a navegar seguros.
Podríamos seguir analizando contenidos televisivos de fácil consumo y peor digestión pero no es mi propósito. Tampoco los programas "formales" que sientan a su mesa a catedráticos de economía son prácticos o ilustrativos en muchos casos. En ocasiones porque los asistentes dicen hasta donde saben, en otras porque mienten hasta donde pueden.
Me quiero detener en la importancia de la prensa escrita. La de toda la vida. La de negro sobre blanco. Aquí el tono debe ser otro. La buena elección de las fuentes y la sobriedad en el tratamiento de la información deben ser la razón de existir de cualquier periódico. Pero no hablamos de cualquier periódico en esta ocasión.
En la fotografía que sirve de soporte al dominical de El País de este domingo, aparecen cuatro hombres de mediana edad en primer plano. Al fondo unas grúas paradas y obras aburridas en el limbo. Bajo la escena reza el título "parados".
¿Y las paradas? ¿Desconoce este medio que prácticamente la mitad de los parados son mujeres?
¿Por qué no salen en la foto?
Para el observador medio, la foto ofrece un claro mensaje: el problema del paro en España afecta a los hombres y al sector de la construcción. Pero esto no es así.
El drama que viven los jóvenes de veinte a treinta años es como para incluirlos en la foto. La ausencia de la mujer en la portada del dominical de un medio tan influyente es, a mi juicio, imperdonable.
Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa hablan solos: 1,519 millones de mujeres están desempleadas, con una tasa de paro del 15,14 %.
Las mujeres han sido siempre imprescindibles para construir el país que todos deseamos. Ni qué decir tiene que seguirán siéndolo en todos los desafíos que tiene por delante nuestra sociedad. Ellas han tenido menos oportunidades cuando los tiempos eran favorables y, ahora que son muy difíciles, es fundamental que se siga hablando de ellas, de las injusticias que se cometen contra ellas y las desigualdades sexistas en el terreno laboral.
Apuntad, amigos del alarmismo. Si alarmáis, alarmad bien. No dejemos a tanta gente que llora hacerlo sola.
Mucho debe saber sobre lo dicho aquí Penélope Cruz. Al menos ella ha sabido burlar al machismo y ha logrado salir en la foto. Aunque claro está, todas no son Pe.
Hasta mañana luchadoras incansalbes por la igualdad real. Hasta mañana imperdonables olvidos de hombres con poder. Hasta mañana poderes que hacen autocrítica. Hasta mañana J.

lunes, 2 de febrero de 2009

Malos tiempos para la lírica

Los fines de semana pasados por agua y frío son útiles desde el punto de vista lúdico y formativo. En los días en los que el sol ni asoma y la humedad del litoral valenciano se mete hasta el tuétano de tus huesos, el mejor compañero de fatigas es un buen libro, una buena película o un buen documental. Disfrutar de todo, sin la necesidad de elegir a la que estamos doblegados de lunes a viernes, es lo mejor del fin de semana. Bajo el calor de una buena manta y con un buen guiso delante se convierte en la mejor fórmula quitapenas que se conoce. Si la compañía es grata, se roza lo sublime.
He sustituído mi libro de cabecera por algunos blogs de referencia. Vengo de echar un vistazo a la bitácora de Marc Vidal. Saben que lo elegí hace tiempo como una de las fuentes que me ilustran en lo económico-social. Los ánimos se me han vuelto a soliviantar al leer: "España fabrica el noventa y cinco por ciento del paro europeo (...) el treinta y cinco por ciento de los menores de treinta años está desocupado. El paro real y sin cobertura familiar alcanzará la cuarta parte de la población a principios de dos mil once. En marzo un millón y medio de personas se quedan sin subsidio. Empieza la fiesta". A uno se le quitan los ánimos para levantarse de la cama, como cantaba Mecano. Lo peor es que la opción de esconder la cabeza bajo la tierra como el avestruz, ni la contemplamos. Parece que es la que más gusta en el PP. El electorado bien lo sabe y, por eso y por la constante filosofía del matonismo en este partido, convertida ahora en espionaje de película de sobremesa, castiga en los sondeos a una oposición que no plantea alternativa alguna al Gobierno de Zapatero. Lo dice en su columna de hoy Vidal: ni unos ni otros lo están haciendo bien. Es más, ni unos ni otros lo pueden hacer bien. Unos mejor que otros pensamos que sí.
Un amigo de los de verdad (especie extinguida antes de la llegada del cambio climático) nos invitaba a ver un documental de esos que abundan en las teorías conspiranoicas. Todo es corrupción y la sociedad está enferma, sentencia el ameno documental con tintes sectarios y milenaristas. Después, en el salón de casa, se ocupa la tarde del domingo con el debate que suscita la narración e imágenes del documento.
Sabemos que todo sistema de poder corre el peligro de corromperse. Por eso contemplamos que también son susceptibles de corrupción áreas que pregonan la mejora del planeta, el individuo o la sociedad: el medio ambiente, los derechos humanos, la lucha contra el hambre... ¡todo es corrompible! Segunda conclusión: se puede confundir al personal muy fácilmente alterando algunos elementos del proceso comunicativo y contruyendo un mensaje condicionante para el receptor. La sospecha se puede esculpir en los miedos inmanentes al ser humano con una facilidad pasmosa. Tercera "verdad" a destacar: toda verdad puede serlo en calidad de incompleta. Nunca terminamos de conocerlo todo. El saber se actualiza permanentemente, como bien sabe la ciencia. La ciencia nunca puede ser arrogante pues se niega ella misma una y otra vez a lo largo de la historia. El documental habla de verdades, no aprehende la verdad. Ésta no existe.
El resto del tiempo lo hemos invertido más en lo profano. Que si un rocecito por aquí, que si un calentón por allí. También asistimos a la fiesta de cumpleaños de una buena amiga (de esas que se extinguieron antes de la llegada del cambio climático) en la que hubo muchos chicos y chicas guapas, música y versos de poeta escritos sobre el pentagrama del humo de los cigarros. Las risas y las miradas cómplices de aquellos que practicaban el deporte que más le gusta a nuestra amiga (el buenrrollismo) nos alejaron durante la hora golfa del frío, de la oposición petarda y el gobierno maniatado, de los economistas candidatos a premios Nobel de la paz y de los documentales que alimentan la duda patológica. Estarán conmigo cuando les confiese que la madrugada del sábado al domingo siempre está impregnada de una magia sin parangón. Es ese espacio místico pensado para que los cuerpos dancen y las mentes construyan las fantasías perseguidas por los religiosos. Quizá piensen, como yo, que las mejores páginas del diario de su existencia están escritas a esas horas en las que todos los gatos son pardos. Hagan hoy menos caso que nunca de lo escrito aquí. Los lunes nunca fueron buenos consejeros. Ya anhelo la llegada del viernes y del sábado. El menú de hoy me quita el hambre y el sueño. De primero, crisis. De sugundo, parte de la violencia ¿doméstica? del fin de semana. De postre, muertos en la carretera.
Hasta mañana buscadores de la fiebre del sábado noche. Hasta mañana amigos en peligro de extinción. Hasta mañana sonidos de fondo en la dura semana. Hasta mañana J.

lunes, 19 de enero de 2009

El mejor discurso de Obama

La recesión en España será peor que en otros países de la zona euro. A estas horas eso ya es un secreto a voces. La pasada semana el Gobierno tuvo que hacer un ejercicio de realismo-pesimismo ante la situación actual de nuestra economía. Hace unas horas se han publicado en El País algunas pinceladas de Pedro Solbes sobre nuestra realidad y en ellas parece dibujarse un panorama sombrío al borde de un agujero negro. Esta mañana el Presidente del Gobierno a preguntas de Carles Francino en la SER respondía que se haría todo lo posible porque no lleguemos a los cuatro millones de parados. Pero eso ya es un imposible. Se trata de la crónica de una muerte anunciada desde no hace pocos años. Lo hemos dicho aquí tantas veces que hasta el teclado lo escribe solo: algunos anunciaron las turbulencias (preferimos a Niño Becerra, Marc Vidal o Juan Torres López entre otros) y llegadas éstas, las gravísimas dificultades que vendrían después. Que no se siga diciendo que nadie lo advirtió.
Solbes ha admitido que ya poco o muy poco le queda por hacer. El enfermo ha recibido ya todas las medidas paliativas a disposición del doctor y, lo que es aún peor, no reacciona ni lo más mínimo, como afirmaba Gabilondo en un editorial de la pasada semana en Noticias Cuatro.
La Comisión Europea también se ha pronunciado esta mañana para aclarar más nuestro particular caso. España lo va a pasar peor que otros países, su recuperación será más lenta y, además, la crisis durará más de lo que prevé el Gobierno y otros organismos e instituciones. Vamos a ser claros. En período breve de tiempo, uno de cada cinco españoles en edad de trabajar estará en paro.
Mientras en alguna ciudad de nuestro territorio ya desfilaron ayer algunas pancartas advirtiendo de una inminente macro-huelga, Obama se prepara para ocupar su cargo de Presidente de la Primera Nación del Mundo.
Su fama de orador es ya casi tan popular como su sonrisa pero este fin de semana dijo algo en uno de sus discursos en lo que merece la pena detenernos: va a defraudar necesariamente a muchas personas porque en sus manos no está la posiblidad completa de cambiar el mundo.
Nos pasó cuando agonizaba Carol Wojtyla o cuando Aznar se retiró a los aposentos de la FAES, por poner sólo un par de ejemplos recientes. Creímos que tan malo había sido el anterior período que ya sólo cabía ir en la dirección de mejorar. Pero la historia nos demuestra que esto es complentamente incierto. Obama es inteligente, habla bien y es guapo pero no es la panacea ni tampoco se lo permitirán. Los grupos de presión a los que se debe para permanecer vivito y coleando rasgarán sus deseos a la primera de cambio y él lo sabe bien. Lo que le fastidia es que después le hieran su ego con críticas demoledoras que también harán historia. Ante todo él es un ser humano con su orgullo y su amor propio como cualquiera de nosotros. Por eso lo ha querido dejar claro antes de que empiece la película. Quizá éste sea un largometraje sin final feliz. O no tan feliz como el esperado. El que avisa no es traidor.
Sumido hoy en medio de la desesperación por los datos catastróficos que se han conocido, nuestro Presidente le dice a los españoles con Francino de testigo que Obama no podrá con todo y que España estará para ayudarle. Todos deseamos que sin tener que subir para ello las piernas a la mesa de un despacho de la Casa Blanca y hablar con acento tejano.
Hasta mañana obamistas de derechas y de izquierdas. Hasta mañana progresistas desencantados de Obama. Hasta mañana festejadores de múltiples eventos. Hasta mañana J.

martes, 9 de diciembre de 2008

A tan sólo trescientos euros de distancia

El país del yogur y de la democracia, ese mismo al que siempre miran los homosexuales idílicamente para explicar cómo sus antepasados consiguieron días de perfecta conviviencia y tolerancia entre toda condición sexual, se halla sumido en una de las mayores crisis de sus últimos años de historia.
Miles de manifestantes han tomado las calles armados con adoquines, bates y cócteles Molotov en muestra de su monumental enfado debido a diferentes causas. La crisis económica mundial ha sido la enésima puñalada que recibe a estas horas una sociedad rota y defraudada por la clase política. Pero el embrión de la desgracia comenzó a gestarse hace unos años, en el momento en que Grecia se sube al carro del euro. La vida se encarece tanto y los sueldos se petrifican del tal modo que la tensión social va en aumento. Desciende de manera notable el consumo y cae en picado la capacidad adquisitiva de las clases medias. Para entenderlo mejor, hoy se habla en Grecia de toda una generación ahogada sin posibilidad alguna fuera de la mera supervivencia: la generación de los setecientos euros. Muchos de esos vándalos que queman escaparates de tiendas, coches y contenedores estos días son muchachos jóvenes sin trabajo. El paro en Grecia llega a alcanzar unos niveles tan alarmantes como merecedores del primer puesto en el ranking europeo.
Luego tenemos lo de los políticos, esa especie aparte que parasita (en ocasiones) viviendo de la ciudadanía pero de espaldas a ella. Y eso es precisamente lo que ha pasado en Grecia. El descontento es tanto y tan profundo que ha bastado un sólo grito de guerra para que la manada se una sin dilación presta a tomar la calle y asumir el control ahora a la deriva. Las bases de la educación también pincharon hace años. Los jóvenes que se expresan vienen sin encontrar su sitio en las aulas desde hace ya un tiempo. Su lenguaje no puede ser otro que el del empujón y el grito, por cierto el mismo con el que han sido tratados ellos.
El Gobierno de derechas se defiende. No da muchas explicaciones y las que da no convencen de la ubicación exacta de los dineros inyectados para resucitar al muerto bancario. Las pensiones de los que tiraron del país a sus espaldas están en grave peligro y mañana Grecia amanece en Huelga General.
Regresemos a casa por un momento. La educación aquí es uno de los fracasos rotundos de nuestro período democrático. La clase media española resiste mal, muy mal los envites de la crisis mundial. Se suma el drama derivado del paletismo ladrillil recién explotado. Una juventud desilusionada y que abandona prematuramente su formación para llevarse a los bolsillos mil miserables euros al mes y una fauna política en busca de mejor calificativo. Mi madre, pesimista ella por naturaleza, dice que a esto le ve muy mala cara. España está en la ruina dice ella con su gramática parda. Mañana le contaré que hoy me he enterado de que estamos justo a trescientos euros de distancia de la ruina. ¡Qué miedo, sólo trescientos euros nos separan del caos! Mi madre meneará la cabeza y, en breve, se saldrá con la suya. Nuestro orden social ahora sabemos que tiene un valor de trescientos euros. Es el precio que se ha puesto a la nueva savia que había de regenerar Europa. Hasta aquí nuestra última clase de economía aplicada. Próximamente más.
Hasta mañana hermanos de la pobreza. Hasta mañana gobiernos en evidencia. Hasta mañana país en aparente calma. Hasta mañana J.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

España de pobreza y luto y mi amigo Antonio

Me gusta compartir conversación con personas mayores y no tan mayores. En las explicaciones que dan de lo vivido se entremezcla la historia pasada, emociones y vivencias personales. El fin de semana pasado visité la casa de una amiga y conocí a sus padres. La madre, valenciana, es una luchadora nata que no entiende la vida sin el trabajo. El padre, un emigrante andaluz que probó con la capital del reino y, tras resistírsele, se decidió por un pequeño pueblo de los alrededores de Valencia para echar raíces. Pongamos que el padre de mi amiga se llama Antonio. Antonio nos contó lo dura que había sido simpre la vida para él y su esposa. Cómo había sobrevivido al hambre de hace sesenta años, luego a las penurias de la dictadura y demás plagas que vio azotar este país. Lo ingranto que puede resultar el ejercicio de vivir y mantenerse en pie. Y la agonía de parecer no tocar fin nunca en la desgracia, en la enfermedad, en el frío y la pobreza. Hoy se sentía orgulloso. Padre de tres hijos y propietario de una vivienda en aquel pueblo anónimo, "tirar de rodillo" le ha permitido hacerse así mismo y pagar para vivir. Una de sus hijas, mi amiga, incluso pisó la universidad en la capital, se graduó (como dicen en EEUU) y en el pueblo se la admira.
Éste es todo el patrimonio de Antonio a sus algo más de sesenta años. Dice que posee poco pero que no debe nada.
Me quedo fíjamente observando las manos curtidas de aquel hombre nervioso y hablador. Repite incesantemente que ha pasado mucha hambre, que hubo muchas veces en que no tenía nada que llevarse a la boca. Pienso si ya nos hemos alejado lo suficiente de aquel nubarrón de tripas vacías y caras largas. Respondiendo a mi pregunta de si volveremos a ese escenario, niega esa posibilidad. Cree en el sistema. Se aferra al Estado como si fuera una tabla de madera en medio de un naufragio. Sus propios miedos aún vivos aturden su alma ante la mínima posibilidad de la vuelta atrás.
Antonio duerme bien. Ha trabajado duro para tener unos cuantos ahorros. Ha dado formación a sus hijos y ha pagado una casa humilde en un pequeño pueblo. No sabe mucho de grandes marcas de coches aunque de tonto no tiene un pelo. No le quita el sueño el inquilino de su segunda vivienda porque nunca la tuvo. No siente la corbata apretar su cuello porque su campechanía le hace lucir la moda de la sencillez. Ahí debió quedarse todo, en esa sencillez. Pero muchos quisieron más y más y la ambición desmedida condujo a la ruina. La misma ruina que acompañó a la historia de España durante siglos. La misma pobreza que hoy lleva a los españoles en busca de trabajo a Rumanía.
No estamos tan lejos, sigo pensando, de la miseria de hace cincuenta años. Mucho me temo que Antonio verá, al atardecer de su vida, más bancarrota a su alrededor porque no pocos creyeron que este país se llamaba Jauja cuando era España.
Éste es el retrato de la cordura de Antonio y la pobreza de la sociedad española. El luto lo canta mejor la poetisa:

Tengo los ojos enlutados
mis manos se tornaron blancas
yertos los dedos
fría la sangre.
Del viejo tronco de mi vida
surge sumisa
la mueca de un gesto
en la infatigable tristeza
de un cayado que ara
nostalgias, anhelos, sueños
y el surco de la melancolía.

Hasta mañana españoles de bien. Hasta mañana Antonio. Hasta mañana J.

sábado, 29 de noviembre de 2008

A pedir a la puerta de la Iglesia

Vengo observando desde no hace poco tiempo que los pobres de solemnindad, los pobres de entre los pobres que bautizó Teresa de Calcuta, ya no reclaman caridad crisitiana a las puertas de las iglesias (todo un clásico) sino que tiran de la saya pagana a la salida de los Mercadona. El atemporal libro El Lazarillo de Tormes, que recomiendo encarecidamente a mis alumnos siempre que tengo oportunidad, nos mostró la brillantez de la picaresca de quienes se ven en la puta calle pasando frío y hambre. Los pobres de entre los pobres, los sintecho, los desheredados de la tierra conocen a la perfección los movimientos de la sociedad a la que reclaman la subsistencia. Estudian sus pasos y costumbres porque observan el mundo desde primera hora de la mañana hasta el último rayo de sol. La calle es la pizarra donde leen los renglones de sus vidas. Toman como suya la ciencia de la observancia de los antiguos filósofos griegos. De este modo son los más aptos para hacer un retrato veraz de los que desfilamos ante sus apagados ojos.
Algunos estarán pensando que me olvido de que estas personas suelen ser polienganchados que necesitan litros de vino, chutes de heroína u otras sustancias para soportar la vida. Soy consciente de esa realidad pero aún en esas condiciones se puede retratar el mundo con lente limpia si la conciencia es trasnparente.
En cualquier caso no quiero ir por esos derroteros. La cuestión es que los mendigos ya no mendigan nuestros céntimos a la entrada de las iglesias sino en emplazamientos de más tránsito, más concurridos. La misa diaria ya no es rentable y eso es un secreto a voces. No lo es para extender la mano del que pide ni tampoco para la institución que mantiene sus ritos vivos a base de respiración asistida. El gesto de partir el pan ya no le renta a nadie por diferentes motivos.
Los curas ponen más empeño en cualquier otra actividad parroquial de proyección social conscientes de que es ahí donde se ganan almas. Los obispos se afanan en acudir a conciertos sectarios para controlar que cada nota ocupe su lugar en el pentagrama del engaño. El Obispo de Roma viaja por el mundo adoctrinando a multitudes que oyen pero no escuchan la palabra que saben adulterada.
En medio de este paisaje, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española ha aprovechado hoy los tiempos de crisis para sumarse al ejercicio de pedir. Ha pedido a los españoles más sensibiliadad y conciencia con la Iglesia tan necesitada en estos momentos en que hay más casos que socorrer. Ha pedido más contribución para sostener la labor social de los católicos, apartado que siempre he elogiado de esta institución. El problema es otro. No puedo quitarme de la cabeza cuánto de mi moneda al pobre de la puerta de Mercadona se va para el siguiente cartón de vino quema-venas y cuánto de mi cruz en la casilla de Hacienda se convertirá en tela de las pancartas que antoje a sus monseñores lucir proximamente por la plaza de Colón. O peor aún, qué proporción de mi euro surcaría los vientos españoles a modo de veneno radiofónico mañanero contribuyendo así a apagar un fuego con gasolina.
Visto lo visto prefiero seguir el primero de los principios de una economía saneada: no dar un pescado a nadie (menos si no lo tengo) y enseñar a utilizar la caña para que se lo pesquen ellos.
A los obispos les digo aquello de... ¡a pedir a la puerta de la iglesia! ya veríamos como se morían de hambre. Sobre todo si por su puerta pasaran madres solteras, mujeres que abortaron un día, homosexuales que se creen hijos de Dios, divorciados paseando a sus hijos en régimen de visitas...
Hasta el lunes almas compradoras de eternidad. Hasta el lunes futuros infiernos míos. Hasta el lunes J.

lunes, 20 de octubre de 2008

Como un equilibrista en la cuerda floja

No es la primera vez (ni será la última) que denuncio las bases podridas y carcomidas sobre las que se sustenta el desarrollo del siglo XXI. Vivimos la época de la mentira, de la más grande farsa jamás contada y eso ya no extraña a nadie porque todos intuímos que el circo del hiperconsumo tiene los días contados. Lo estamos viendo cada semana, en la antesala de una crisis mundial en la que caerán muchos naipes de esta baraja social unos sobre otros sin remedio. Lo vemos también y lo padecemos en la meteorología loca que marca el calendario de unas tierras confusas y sobreexplotadas. Parece que el planeta ahora confabule contra la especie humana y arremeta con patadas y puñetazos a modo de tormentas, ciclones, incendios, olas de calor y frío, subidas y bajadas de las bolsas, caídas de grandes bancos, muertes por la contaminación, aumento de los casos de cáncer... y todo es producto de la desnaturalización del medio en el que nos desarrollamos. Por si aún no ven motivos para la pesadumbre hay que sospechar también de otro gran enemigo: la incredulidad de los ignorantes. Este enemigo, tan viejo como el propio hombre, ahora toma la forma de idiotez en grado máximo en el gobierno italiano. Se propone desde Italia frenar la partida económica destinada a combatir el cambio climático alegando la crisis que se sufre en Europa. Berlusconi desconfía de tanto Al Gore de pacotilla y no ve la urgencia de frenar esto por ningún sitio. Además sostiene que en muchos otros países piensan como él.
Estas palabras suenan amenazantes porque acabarían (si cunde el mal ejemplo) con la mínima esperanza que aún cabe albergar sobre la curación del planeta. La lucha digna de miles de personas que alzan su voz contra los excesos de la sociedad de consumo y el capitalismo salvaje se vería ninguneada y abortada.
Mientras en Europa nuestra clase política baila como en los sesenta al compás de la yenka (izquierda, izquierda; derecha, derecha; delante, detrás... un, dos tres) dando pasos en falso como un pato mareado, los intereses de la madre naturaleza pasan por quitarnos de en medio. El problema principal ahora se desdobla: de un lado tenemos que librarnos de la tiranía de las grandes empresas americanas y europeas que nos metiron en este lío y del otro salvaguardarnos de los envites de la naturaleza que habla en el lenguaje de indiscriminación del Universo al que pertenece. No me extraña que llegar a fin de mes se haya convertido para miles de personas en un paseo de malabarista sobre la cuerda floja. Sólo al que tenga algo de pasta en el bolsillo le colocarán debajo la colchoneta por si da un traspié. Hasta mañana equilibristas de las palabras. Hasta mañana equilibristas del euro. Hasta mañana equilibristas del entusiasmo. Hasta mañana J.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Política de foco y alcachofa

Muchos de ustedes se habrán preguntado en lo que llevamos de semana qué ha pasado con el fantasma de la crisis. Parece que ya todo esté resuelto. Acabamos de vivir el fin de semana con más agendas coordinadas entre líderes europeos en dos décadas para poner solución a la situación financiera internacional y... ¿qué ha pasado con la crisis? No, no la busquen que no hace falta. La crisis está presente y bien presente en el panorama internacional. Preside cada uno de los escenarios de la vida cotidiana de los ciudadanos corrientes como usted o como yo y de los que ejercen ahora una política de foco y alcachofa. Las bolsas parecen haber reaccionado alegremente ante las nuevas de los líderes europeos y el lunes y el martes nos daban un alivio. El IPC ha bajado algo, lo cual supone otro respiro para las economías domésticas. El euribor, que a muchos quita el sueño, frena su tendencia alcista. Como puede observarse, la economía ha resucitado de entre los muertos. Pero eso de las resurrecciones está limitado al ámbito de las religiones y de las creencias de cada cual y no al de la economía que se enseña en las facultades. Los paleocristianos se lo pensaron dos veces antes de aceptar el dogma y muchos lo siguen debatiendo. Hacía falta un elemento en la vida de un hombre (de por sí excepcional) que le hiciera consustancial a Dios. Así callarían las bocas más críticas con el nazareno para siempre, porque aquel hombre hijo de carpintero era el mismo Dios. Lo de la resurrección vino a zanjar un polémico asunto para siempre. Con el dogma se evitaron muchas muertes en toda Europa en los siglos que vinieron luego, pero no todas. Siempre hubo mentes que supieron leer las intenciones torcidas de los que tienían delante. Señores, son muchos los que opinan que esta resurrección fabricada a golpe de dinero del contribuyente, de políticos figurantes sin un mínimo guión, de una Europa derechona con soluciones izquierdistas es más falsa que un duro de tres pesetas. Nos la están haciendo creer, como el dogma, mientras ellos velan el cadáver. La economía empieza a morir y para disipar dudas antes de que caiga al suelo la elevan a los altares. Es el momento para la política de foco y alcachofa, para vender humo contaminado. La historia nos enseñó, como ha quedado demostrado, que ante una decisión compleja es preferible decantarse por la opción menos mala. La misma experiencia nos dice que mentir sólo sirve para ganar tiempo o perpetuarse en el poder. El maquillaje es un invento de la realeza para tapar las secuelas de una vida desordenada. En unos meses llegará la luz del día. Entonces nos volveremos a ver todos las caras, sin máscaras ni tapujos. La verdad llegará implacable y, para entonces, los actores del disimulo estarán buscando una grada cómoda para ver el desenlace. Por ahora el pueblo calla. Calla y se revuelve en sus adentros contra aquellos que negaron durante meses que llegaría el chaparrón que ahora nos está calando.
Mientras, en alguna sala recóndita de un palacio perdido, se da la directriz de callar. Hay que seguir disimulando con política de foco y alcachofa...mientras se pueda. ¿No han visto nunca a un resucitado? Se equivocan, se llama Godon Brown.
Hasta mañana incrédulos sospechosos. Hasta mañana antorchas en la noche. Hasta mañana J.

viernes, 10 de octubre de 2008

La depresión no conoce fronteras

Éste fue el lema elegido para la ocasión por la Asociación Europea de la Depresión (EDA) ya que ayer se celebró el Día Europeo para combatir esa enfermedad mental. El lema no es opinable, por eso me ha parecido tan adecuado para estos tiempos en los que todo se opina y vemos por doquier comportamientos alarmantes que bien merecen algunas revisiones de nuestra salud mental. La muestra de cómo están las azoteas la vemos en el contraste entre los cenorrios que se van dar los ejecutivos de la rescatada Fortis el fin de semana en un restaurante de súper lujo y el tiro que se pegó otro broker después de asesinar a toda su familia por la ruina en la que se había precipitado. Ambas respuestas ante la adversidad denotan que la salud mental del personal no pasa por su mejor momento, desde luego, pero es peor que el perfil de los que manejan nuestros dineros parezca sacado de un manual de psicopatología.
Los psicólogos nos han contado que la crisis económica ha conducido a más gente hasta sus consultas en estos meses lo cual no es de extrañar porque el paro, la asfixia de las deudas y las pocas esperanzas de mejorar la situación personal y familiar en breve, se convierten en auténtico abono para decenas de trastornos que esperaban agazapados su hora de dar el golpe.
La crisis sólo es el pretexto para que afloren los fantamas de una sociedad enferma acostumbrada a resolverlo todo a golpe de talón. No pretendo negar con esto la durísima realidad por la que atraviesan miles de familias europeas. Lo que sostengo, una vez más, es que esta crisis proviene de una carencia absoluta de norte en nuestra sociedad para encontrar la felicidad. O mejor dicho, es la consecuencia de buscar la felicidad por caminos autodestructivos. La prima hermana de la depresión es la ansiedad, también coronada reina de las bolsas de todo el mundo a estas horas. Mientras escribo esto escucho en la radio que la Bolsa española sufre la mayor pérdida de toda su historia. Los parqués se han convertido en sanatorios mentales donde reina el pánico y la desesperación. Mientras, los gobiernos de Europa, América y Asia intentan dar un mensaje de tranquilidad a sabiendas de que se les acaba el tiempo para terminar de construir el decorado del anuncio publicitario que da soporte a esta mentira. Los ciudadanos, lejos de ser tontos, buscan desesperadamente soluciones para su bolsillo (y no compran el producto que anuncian los gobiernos), recurriendo ahora a los antidepresivos cuando otrora recurríran a los bancos. El resultado salta a la vista: se extiende el pánico que empezó siendo verde y ya está tomando el color de la hemoglobina. Los psicoanalistas que yo tanto critico defienden entre sus máximas una digna de mención: cuando los miedos no nos dejan vivir hay que ir a lo profundo, a la raíz misma del miedo y no distraernos con el símbolo bajo el que aparece. La depresión es el síntoma. La crisis es el pretexto bajo el cual aparece. Así, la auténtica raíz de lo que está pasando hay que buscarla en la avaricia que alberga el corazón de algunos hombres que están celebrando su repugnante victoria. Los psicólogos llevan años yendo al fondo de la cuestión y por eso tienen tan mala fama. A ver si se animan los profesores de economía a viajar al centro de la Tierra, como Julio Verne. Entre tanto, otros nos preguntamos: ¿pagará alguien por haber liberado de su mazmorra a estos fantasmas? Cuando pase mucho, mucho tiempo les estaremos agradecidos por habernos dado un motivo para tener que hacernos más fuertes.
Hasta el lunes deprimidos del primer mundo. Hasta el lunes alegres pobres de solemnidad. Hasta el lunes calientes divanes de cuero. Hasta el lunes J.

lunes, 6 de octubre de 2008

A río revuelto... pobreza moral

¿Se han puesto a pensar en la cantidad de gente que se lucra con el "negocio" de la crisis? Este fin de semana me he dado una vuelta por las calles de algunos pueblos de Murcia y Alicante aprovechando para ver a la familia. He tenido oportunidad de pulsar la opinión de los que más padecen las injusticias de lo que está pasando: la gente común y corriente. Impera una sensación de desánimo instalada en la clase media. Ellos se saben la auténtica víctima sobre la que recae la soga de los titulares de macroeconomía. La pobre gente que ha pasado sacrificios toda una vida es la protagonista involuntaria del drama que se escribe en estos momentos. Cuanto menos son, por obligación, la cara más triste de la moneda.
Hace meses empezaron a escatimar en caprichos, luego en la cesta de la compra, dejaron el coche aparcado en la puerta, este verano no tuvieron vacaciones y ahora toca pasar todo el invierno con las chaquetas de los años pasados. Vuelve la política de austeridad y el reciclaje a nuestros hogares, no sólo a los Presupuestos Generales del Estado. Y cuando la sociedad empieza a guarecerse de la noche, los lobos salen de caza y asaltan los caminos. Huele a sangre nueva de viejas heridas y algunos se relamen pensando en el festín de vísceras que les aguarda.
Muchos jefecillos de nuestros pueblos y ciudades ya han olido a sangre y preparan su cruento menú a la carta para tiempos de necesidad: despidos masivos, moderación salarial de segundo y disminución de derechos en el puesto de trabajo de postre. Uno de estos lobos con piel de cordero es Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE y candidato al premio por el mejor eufemismo del año cuando habla del abaratamiento del despido como "flexibilidad laboral". Con este maestro, nuestros vecinos-jefes de toda la vida engordados en la década del ladrillo como las vacas con esteroides, no van a carecer de ideas para afrontar los problemas reales de gestión en sus negocios familiares en época difícil. Muchos mal autoproclamados"empresarios" de toda España han decidido pasarse al lado oscuro ahora que aprietan los números. Aún no han empezado a perder (sólo han dejado de ganar tanto) y ya proponen a sus trabajadores despidos temporales para ser readmitidos en la empresa pasados unos meses, quitar horas extra o pagarlas en negro, coger de la calle al postor que se ofrezca por menos pasta y tantos otros fraudes que se cometen con total impunidad en el escenario de este corral de tragedias. Con el "Manual para aspirantes a amasar dinero fácil " que han sacado del cajón muchos (si es que alguna vez lo metieron) se echan a perder los estómagos de la gente luchadora, noble y buena porque cuando el jefe pasa a ser amo y el obrero pasa a criado, la sociedad enferma de auténtica pobreza: pobreza moral. Está menos extendido aquel otro "Manual para personas empresarias decentes" y quienes lo aplican lo hacen desde el silencio y la discreción pero no pasa desapercibido a estómagos delicados y preocupadas cabezas que luchan desde las ocho por mantener a flote su pequeño barquito de papel. Los que tienen mucho trabajo por hacer son los sindicatos, hasta ahora medio mudos medio afónicos entre tanto aullido de lobos. Empieza a echarse en falta la voz crítica de tanto liberado (librado del paro) como abunda en nuestro suelo. Hasta mañana mayoría decente de empresarios. Hasta mañana aprovechados de la pena. Hasta mañana sacrificados obreros en busca de curro. Hasta mañana acomodados sindicalistas. Hasta mañana J.

jueves, 2 de octubre de 2008

Jugando con fuego

Con este discurso incendiario podemos acabar todos abrasándonos y provocar cuantiosos daños en un sistema de por sí moribundo. La irresponsabididad de algunos miembros del PP es compartida con los comunicadores de la COPE. Su desvergüenza y osadía no conoce límites. En medio de la que está cayendo, Jiménez Losantos se permitió ayer, desde los micrófonos de los obispos, alarmar al personal al responder a la afirmación de la Asociación Española de Banca de que los ahorros de los españoles están seguros. Dijo que si el Gobierno y el PP habían coincidido en su lectura de tranquilidad debíamos sospechar algo. En la misma línea detectivesca y rompiendo la unidad de ayer se ha pronunciado el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, quien ha asegurado que: "todo es relativo".
Con voces de influencia tan perniciosas, que se manejan al capricho e intereses de sus superiores, se pueden cometer daños inimaginables dentro del delicado equilibrio que impera en el sistema financiero internacional. Esto es así porque uno de los pilares sobre los que se sustenta cualquier crisis es el psicológico. Detrás de cada acto humano se esconde la voluntad, el impulso, la apatía, la ilusión o la desgana; un sueño por conquistar o una postura acomodaticia ante las circunstancias. Consumir es un acto humano en grave peligro de extinción porque la gente tiene miedo. Conocidos los últimos datos del desempleo hace tan sólo unas horas, es como para tenerlo. Las dudas se ciernen sobre nuestros bolsillos, que a su vez están regidos (en el mejor de los casos) por nuestras cabezas. Al miedo natural, a la respuesta adaptativa que pasa por ser prudente o desconfiado por lo que estamos viendo, la COPE y el PP quieren sumar el miedo patológico, el irracional. Intentan sacar partido a los números rojos (los números de las grandes economías nunca fueron muy rojos) habándonos de cocos que nadie ha visto, lo cual es caer en una gravísima irresponsabilidad. Bastantes problemas soporta a estas horas una sociedad de clases medias venidas a menos como para pensar en posibles catástrofes futuras. Que se hundan algunas cajas o bancos de nuestro país es posible a medio plazo, pero poco probable que caiga todo la red interbancaria. Sabemos que uno de los enemigos a la vuelta de la esquina es la morosidad que se oculta como un cáncer a punto de dar la cara. Sin duda esta invitada a la fiesta hará acto de presencia en el peor de los momentos y con vestido de gala para recordarnos que aquí también tenemos nuestras subprime made in spain.
Hasta que eso suceda lo ético y lo inteligente es dar ánimos al personal porque nadie conoce los números exactos del capital arriesgado por la banca española ni se ha impreso hasta la fecha el manual perfecto para atajar los problemas. La crisis está más que instalda en nuestras casas pero no nos hacemos a la idea de lo que la podemos agravar si dejamos de comprar teles, periódicos, colchas para la cama, cafeteras eléctricas, cremas de manos, plantas de interior, barras de pan, libros de bolsillo, lavavajillas, fundas para los sofás... Ni que decir tiene que la metástasis sería morrocotuda si los españoles fuésemos en estampida a nuestros bancos para sacar de allí nuestros ahorros. Si esos son los ánimos que se lanzan desde algunos micrófonos autorizados, que nos pille confesados. Peor que lo malo que esté por venir, es lo horrible que proyectan nuestras cabezas. Mejor que no nos den ideas. Hasta mañana ideólogos del caos. Hasta mañana conspiranoicos varios. Hasta mañana agradecidos lectores de siempre. Hasta mañana J.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Mentir mientras amanece

Anoche me acosté muy tarde escuchando una entrevista en la radio que me habían enviado (RAC a la carta, descargar el archivo de las 17 h del 30-09-2008, aprox. a partir del minuto 18). El invitado al programa era el Catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llul, Santiago Niño Becerra. El tono jocoso del programa se daba de leches con el ánimo sereno y cavilante del Profesor. Es la segunda ocasión que puedo escuchar una entrevista radiofónica a este hombre, considerado por muchos como una lumbrera dentro del campo de la economía. No desconozco la visión nefasta que de él tienen otros tantos duchos en la materia pero el personaje despierta mi más absoluta fascinación. Dos cosas le hacen atractivo ante mis ojos: sus previsiones de la crisis contrarias a las más populares y su enorme atrevimiento, rozando la temeridad. En cuanto a lo primero os quiero remitir a La Carta de la Bolsa. Ahí es donde publica con perioricidad sus análisis este estudioso. También podéis encontrarlos en el foro de la burbuja inmobiliaria con el que tenéis enlace a través de este blog. Para hablar de lo segundo, de su valentía, es necesario escuchar o leer al personaje antes. Apocalíptico casi siempre pero acertado en sus previsiones por encima de la media, Niño Becerra se dirige a sus lectores como si fuesen gente común y corriente. Su tono es tan sencillo que cualquiera sin grandes nociones de economía puede adentrarse en los secretos de los macro números. No voy a ofrecer datos concretos en este artículo por impertinentes y antiestéticos pero sí quiero definir, a grandes rasgos, el panorama venidero según el Profesor.
En el momento actual nos encontramos en la pre-crisis. Para nada hemos tocado fondo, ni mucho menos. Nos esperan meses de mucho paro, relentización del consumo y de casi todas las actividades. La crisis auténtica comenzaría aproximadamente en un par de años. Entonces se desplomaría la economía mundial y el sistema capitalista basado en el hiperconsumo y el hipercrédito estaría ya herido de muerte. Poco a poco se avanzaría en unos cuatro años hacia un nuevo modelo económico basado ahora en la eficiencia. Todo lo que esté de más sería anulado del sistema. Lo que sobre caerá por su propio peso y muchos quedarán por los suelos heridos mientras se reestablece el equilibrio. Fin de la crisis aproximado para dos mil quince. Ya nada volvería a ser como fue hasta ahora.
Con el dibujo en blanco y negro de este panorama podemos hacernos la idea de que si lo que sostienen estas tesis es cierto, la clase política y sus voceros estarían muy despistados en el momento actual. Un arriesgado Gabilondo, desde la tribuna de Noticias Cuatro, habla en tono comprometido, pero son casos puntuales los que se atreven a contar lo que estaría por venir. Los titulares ahora son más light. En unas semanas tenemos elecciones en EEUU y no toca alarmar más de la cuenta a los ciudadanos. Bastante les sube la tensión cada vez que han de hacer frente a sus recibos y redescubren a Bush con un nuevo mensaje matinal. En casa, el gobierno socialista tampoco jugó limpio. Negó la crisis hasta que le fue posible y las encuentas ahora se lo están cobrando. Rajoy saca pecho antes de que se lo partan. Santiago Niño Becerra puede ser uno de esos catastrofistas que alardean de sus conocimientos mientras se llenan los bolsillos de populariadad, puede ser. No lo creo. El tiempo nos dirá si el sistema morirá en nuestras manos porque en nuestros corazones ya no le queda aliento. Dentro de unas horas saldrá adelante el Plan de Rescate Segunda Parte para poner parches a la rueda de la bici. Pero no hablábamos de ruedas de bicicletas... ¿o sí? En bicicletas por el campo cantábamos de jóvenes aquella cancioncilla que ahora se me viene a la cabeza: "ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará". Hasta mañana temerosos defensores de vuestras ideas. Hasta mañana talentos al acecho de nuevos indicios. Hasta mañana lectores de nuevos códigos. Hasta mañana profesores de otras cátedras. Hasta mañana J.

jueves, 25 de septiembre de 2008

El Apocalipsis según George W. Bush

El veinte de marzo de dos mil tres comenzaba a escribirse una de las páginas más tristes de nuestra reciente historia: la invasión de la coalición a Iraq sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y con la violación del Derecho Internacional. Por aquel entonces Bush, Blair y Aznar libraron una dura batalla política y mediática para convencernos a todos de que Iraq tenía armas de destrucción masiva. Este peligroso trío se paseó por el mundo advirtiéndonos de que el ENEMIGO estaba suelto y había que plantarle cara. Pero, a pesar de buscar las armas hasta debajo de la cama de los inocentes (a bombazo limpio), éstas nunca aparecieron. Hace unas horas el Presidente de los Estados Unidos ha hablado en un mensaje televisado a la nación (a todas las naciones) para volver a repetir aquello de que el ENEMIGO anda suelto. Ha dicho que tiene un plan para rescatar a su país del caos económico, para absolver los pecados a todos los avariciosos de la Tierra. Ha alertado también de lo que podría ocurrir si no se toman en cuenta y se aplican sus medidas: "puede haber una ola de pánico que provoque la quiebra de más bancos, hunda la bolsa, haciendo desaparecer los ahorros de millones de norteamericanos (...) destruyéndose millones de empleos". Con la enumeración anterior lo que ha hecho Bush es mandar al paro al evangelista medio hombre, medio pájaro. Además dudo mucho de las lecciones magistrales de los visionarios, más aún cuando fueron sus doctrinas las que nos llevaron al borde del abismo.
Todo lo que está pasando me produce mucho miedo, pero miedo bien entendido. Cada vez que un gurú de la humanidad dice que estamos en peligro, se forran más sus amigos y los amigos de sus amigos. Cuanto más terror se nos inyecta por la vena gorda, más crecen los culos en algunos despachos en los que no se atrevería a pisar ni la Milá. Cada vez que se desata la furia de un nuevo ENEMIGO y resuenan las trompetas del Apocalipsis, los pobres se mueren antes de hambre y sida. Sabíamos todos que el ENEMIGO andaba suelto. Lo que desconocíamos es que ahora coleara con recetas socialistas bajo el brazo para sacarnos de la crisis. Hasta mañana versos perdidos de un dios pagano. Hasta mañana fieles escépticos. Hasta mañana nuevos evangelizadores. Hasta mañana J.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El reality se llama: "Pobres de solemnidad"

Empiezan a llegar los datos de la catástrofe. Hoy hemos conocido la escalofriante cifra de manos de la ONU que asegura que, en el mundo hay novecientos veintitrés millones de personas pasando hambre.
La crisis, como cualquier crisis, viene a cumplir su función demoledora de antiguos esquemas y modelos corrompidos pero también tiene un precio altísimo que todos tendremos que pagar. Los que más pagan las consecuencias siempre son los pobres de la tierra. Un día, cuando salgamos de este túnel en el que aún no nos hemos introducido, nos encontraremos con la evidencia de que los ricos serán menos pero más ricos y de que los pobres serán más y más pobres.
Parece una gran contradicción que en la década en que más se han explotado los recursos del planeta, más se han vaciado los estómagos de los desheredados. De nuevo la firma de la codicia descontrolada está detrás de los números que nos sonrojan. Por tener más y a más velocidad se forzaron los engranajes de un mecanismo ya de por sí oxidado.
Mientras tanto la obesidad amenaza a nuestros pequeños malcriados: unos hartos de bizcochos y los famélicos niños de los telediarios con las pistolas que les compran los gobiernos de sus paises para ir tirando, como diría el ingenioso Gila.
Ojalá la crisis se meta tanto en nuestros pensamientos cotidianos que consiga cambiarnos también por dentro, como la famosa marca de yogures. Estoy seguro de que antes o después se apagarán las luces de esta fiesta melodramática en la que ellos mueren y nosotros seguimos viéndolos por nuestras televisiones de plasma como si de un reality se tratara. ¿Y si todos estamos dentro del mismo reality y ahora al guionista se le antoja invertir el guión? Hasta mañana ratones y gatos en medio de una trampa. Hasta mañana luchadores por un mundo mejor. Hasta mañana J.