Vuelvo a levantar mi voz en contra del sostenimiento por parte del Estado de la red de colegios religiosos concertados en los términos en que ahora se produce. Sabemos que con los impuestos de todos los ciudadanos se están cometiendo las mayores tropelías en algunas aulas, todo ello con la vista gorda por parte de los estamentos oficiales y los responsables de educación.
Como homosexual tengo que sufrir el acoso de decenas de colegios de muchos barrios de mi ciudad que adoctrinan a sus alumnos, sin pudor alguno, en contra de los derechos de las personas con mi orientación sexual. En clases de religión o similares contextos se explica a los adolescentes que la homosexualidad no es algo natural, que se puede curar y cosas por el estilo, lo cual me produce buenas dosis de asco e indignación. No entro a calificar lo que siento si me pongo a pensar que esa homofobia está pagada por mi bolsillo.
Esta red de enseñanza sostenida por los impuestos de todos se dedica a desprestigiar, cuando le place, las políticas de izquierdas y tiene tanto poder que puede organizarse y machacar a un gobierno que le resulte incómodo para el logro de sus propósitos.
En un colegio concertado de Logroño se ha estado mostrando un vídeo a los alumnos de secundaria en el que aparecen escenas escalofriantes de fetos destrozados al lado de la cara de Zapatero y otros dirigentes socialistas. La emisión de tales imágenes trataba de persuadir al alumnado para que se opusiese a la reforma del aborto discutida en la actualidad. Pero no sólo se trataba de orientar a los chavales hacia una posición contraria a la del Gobierno. Esta ocasión se ha ido un paso más lejos que en las anteriores. Mientras ellos sonríen (Zapatero y sus Ministros), miles de vidas serán aniquiladas o algo parecido dice el documento proyectado en clases de Ética y Educación para la Ciudadanía.
La directora del colegio se ha defendido de la lluvia de críticas por parte de padres, políticos y asociaciones laicas diciendo que en el colegio sólo "intentan vivir el evangelio" y que nunca pensó que esto fuera antigubernamental. Me recuerda mucho esta profesora a aquella otra directora de un centro concertado que no aceptaba la matriculación en sus aulas de la hija menor de una pareja de lesbianas. Comparten quizá idearios parecidos rozando siempre la ilegalidad.
No le está mal empleado al PSOE por sus permanentes bajadas de pantalón ante la jerarquía católica la campaña de desprestigio, acoso y derribo que está sufriendo en sus carnes. Muchos la llevamos padeciendo desde hace años pero especialmente desde que se aprobaran leyes que nos hicieran ciudadanos de primera y tanto molestaran a los terroristas de la fe. Aún recuerdo la Plaza de Colón llena de curas, catequistas y amiguetes del PP al llegar de mi luna de miel en Nueva York. Entonces querían sacar los ojos a un Gobierno que había dignificado a muchas personas en España perseguidas y discriminadas por su homosexualidad. Ahora, en los colegios concertados inauguran una nueva campaña que puede conducir al arrastre a ZP y los suyos con el sello de la desvergüenza de la Conferencia Episcopal. Lo mismo da un lazo blanco en una cofradía andaluza que un vídeo obsceno y desproporcionado en un colegio, todo con tal de que volvamos a vivir el evangelio.
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jueves, 26 de marzo de 2009
lunes, 27 de octubre de 2008
Terrorismo adolescente y adulto
Vengo denunciando desde hace mucho tiempo la necesidad de reconversión que tienen las instituciones educativas en nuestro país. Ahora me escandaliza y me aterra el nuevo informe del Observatorio Escolar de la Convivencia que sostiene que dos de cada tres adolescentes se niegan a compartir pupitre con un marroquí o gitano. Movimiento contra la Intolerancia ha puesto el grito en el cielo para hacerse un hueco en la agenda informativa en medio de tanto parado, cifras macroeconómicas y batacazos bursátiles.
Los colegios son nidos de discriminación, de intolerancia, de xenofobia y exclusión del diferente y eso no es nada nuevo. Los educadores sabemos perfectamente lo que se cuece a pie de aula y, por eso, porque lo sabemos intentamos guardar el tipo como podemos a la vez que levantamos la voz frente a las injusticias que vemos cometer a diario delante de nuestras narices.
El tristemente famoso Informe PISA no para de recordarnos que las aulas españolas no son un modelo, ni de lejos, de convivencia y tolerancia. Más bien radiografía un calamitoso entramado de situaciones en las que el profesor lucha por ganarse el respeto de sus alumnos (con eso ya se va medio curso) y por promover el respeto entre los compañeros de clase el tiempo restante. Con el poco tiempo que le queda en su jornada laboral y si sus fuerzas se lo permiten, el maestro imparte algunos contenidos que versan sobre una asignatura que fue para la que se preparó con ilusión la oposición. Como puede observarse las matemáticas, la geografía y las ciencias naturales han cedido casi la totalidad de su protagonismo a las acciones paternalistas que ahora desempeña el maestro en vez de cubrir los contenidos de su temario. Es absolutamente cierto que se debe anteponer una enseñanza humanizante a una técnica y así, con el comportamiento hostil y agresivo de muchos de nuestros alumnos en el centro escolar, raramente se llega a la meta propuesta al inicio del curso y se acumulan deficiencias que pueden precipitar al fracaso entre nuestros jóvenes. Las cifras de fracaso escolar en nuestro medio van en consonancia con el mal ambiente que se respira en las clases.
Los padres culpabilizan a los maestros de todo este escenario. Los maestros saben bien que el principal problema se resolvería si los niños viniesen de sus casas con unos valores y una mínima educación aprendida. Mientras seguimos enganchados en cruces de acusaciones infructuosos, las cifras pasan del estado grave al coma profundo a medida que pasan los años y la cosa se agudiza. Pero en este análisis mío hay un error continuamente perpetuado por muchos que conviene reparar. No es cierto que los niños o adolescentes no vengan "educados" de sus casas. Es imposible que lleguen al centro en estado de tabula rasa y el maestro se ponga a escribir sobre la pizarra vacía de sus cabezas. Lo que llega a los centros son niños que ya han oído antes despreciar a esos mismos gitanos o maricones. Nos llegan adultos en construcción que han visto ya en no pocas ocasiones discriminar, juzgar y condenar a los que no son como ellos. ¿Se imaginan de dónde han mamado esas ideas los niños que impiden el ejercicio tranquilo del docente y el desarrollo intelectual de sus compañeros? Les doy una pista, por si les sirve de ayuda. El lema de pancarta aquel del Foro de la Familia (la familia heterosexual, de derechas y ultracatólica, claro) "La familia sí que importa" guarda en su interior las claves para desfacer este entuerto. Y si logran desfacerlo se percatarán de que muchos de esos alumnos que practican el terrorismo adolescente con sus compañeros y maestros tienen padres que se preocuparon antes de llevarlos a la catequesis en la mejor parroquia del pueblo que de los contenidos de Educación para la Ciudadanía. Más bien esos mismos padres objetaron contra la asignatura movidos por algún gobierno regional aburrido que quería animar el cotarro. ¿Se imaginan lo complicadas que pueden llegar a ser las reuniones con los papás de Pepito porque no deja a sus compañeros de clase en paz y les roba el bocadillo? Y luego se quejan los del PSOE por tener que aguantar a Rajoy. A este por lo menos le han sentado bien las clases de catequesis de los domingos por la tarde en algún barrio de Pontevedra.
Hasta mañana educadores vocacionales. Hasta mañana maleducados padres con maleducados hijos. Hasta mañana educadores de catecismo y pancarta. Hasta mañana J.
Los colegios son nidos de discriminación, de intolerancia, de xenofobia y exclusión del diferente y eso no es nada nuevo. Los educadores sabemos perfectamente lo que se cuece a pie de aula y, por eso, porque lo sabemos intentamos guardar el tipo como podemos a la vez que levantamos la voz frente a las injusticias que vemos cometer a diario delante de nuestras narices.
El tristemente famoso Informe PISA no para de recordarnos que las aulas españolas no son un modelo, ni de lejos, de convivencia y tolerancia. Más bien radiografía un calamitoso entramado de situaciones en las que el profesor lucha por ganarse el respeto de sus alumnos (con eso ya se va medio curso) y por promover el respeto entre los compañeros de clase el tiempo restante. Con el poco tiempo que le queda en su jornada laboral y si sus fuerzas se lo permiten, el maestro imparte algunos contenidos que versan sobre una asignatura que fue para la que se preparó con ilusión la oposición. Como puede observarse las matemáticas, la geografía y las ciencias naturales han cedido casi la totalidad de su protagonismo a las acciones paternalistas que ahora desempeña el maestro en vez de cubrir los contenidos de su temario. Es absolutamente cierto que se debe anteponer una enseñanza humanizante a una técnica y así, con el comportamiento hostil y agresivo de muchos de nuestros alumnos en el centro escolar, raramente se llega a la meta propuesta al inicio del curso y se acumulan deficiencias que pueden precipitar al fracaso entre nuestros jóvenes. Las cifras de fracaso escolar en nuestro medio van en consonancia con el mal ambiente que se respira en las clases.
Los padres culpabilizan a los maestros de todo este escenario. Los maestros saben bien que el principal problema se resolvería si los niños viniesen de sus casas con unos valores y una mínima educación aprendida. Mientras seguimos enganchados en cruces de acusaciones infructuosos, las cifras pasan del estado grave al coma profundo a medida que pasan los años y la cosa se agudiza. Pero en este análisis mío hay un error continuamente perpetuado por muchos que conviene reparar. No es cierto que los niños o adolescentes no vengan "educados" de sus casas. Es imposible que lleguen al centro en estado de tabula rasa y el maestro se ponga a escribir sobre la pizarra vacía de sus cabezas. Lo que llega a los centros son niños que ya han oído antes despreciar a esos mismos gitanos o maricones. Nos llegan adultos en construcción que han visto ya en no pocas ocasiones discriminar, juzgar y condenar a los que no son como ellos. ¿Se imaginan de dónde han mamado esas ideas los niños que impiden el ejercicio tranquilo del docente y el desarrollo intelectual de sus compañeros? Les doy una pista, por si les sirve de ayuda. El lema de pancarta aquel del Foro de la Familia (la familia heterosexual, de derechas y ultracatólica, claro) "La familia sí que importa" guarda en su interior las claves para desfacer este entuerto. Y si logran desfacerlo se percatarán de que muchos de esos alumnos que practican el terrorismo adolescente con sus compañeros y maestros tienen padres que se preocuparon antes de llevarlos a la catequesis en la mejor parroquia del pueblo que de los contenidos de Educación para la Ciudadanía. Más bien esos mismos padres objetaron contra la asignatura movidos por algún gobierno regional aburrido que quería animar el cotarro. ¿Se imaginan lo complicadas que pueden llegar a ser las reuniones con los papás de Pepito porque no deja a sus compañeros de clase en paz y les roba el bocadillo? Y luego se quejan los del PSOE por tener que aguantar a Rajoy. A este por lo menos le han sentado bien las clases de catequesis de los domingos por la tarde en algún barrio de Pontevedra.
Hasta mañana educadores vocacionales. Hasta mañana maleducados padres con maleducados hijos. Hasta mañana educadores de catecismo y pancarta. Hasta mañana J.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Acción-reacción
Dentro del hondo pesar que arrastro desde hace meses cuando el gobierno de Berlusconi intentó crear un registro con las huellas dactilares de los gitanos de su país, aún queda un pequeño coto para la alegría. Me satisface ver que en condiciones extremas, la sociedad europea todavía reacciona a las agresiones de sus mandatarios. La ocurrencia de Berlusconi para "proteger a los menores" no tiene posible calificación. El Parlamento Europeo tuvo que pararle los pies este verano por el trasfondo xenófobo de estas prácticas. Un dato quizá se nos escapó enmedio de la indignación de aquellos días. Todo el Europarlamento se opuso a estas medidas y las encontró injustificadas, a exepción del grupo Popular Europeo. Éstos intentaron paralizar las votaciones pero no lo consiguieron.
Con el cuerpo aún caliente de aquel cadáver, al inicio del curso se ha sumado otro a la lista de despropósitos que regala la derecha en aquellos territorios en los que gobierna. Ahora es Aguirre la que luce su traje de "pocas luces" por el distrito de Villaverde en Madrid. La que se ha liado en el colegio San Roque ha sido monumental de las Ventas. La Consejería de Educación decidió, en mal momento, separar por un lado a gitanos e inmigrates y por el otro a los alumnos españoles. Todo ello para "intentar mejorar" la educación de los hijos de unos padres que dicen no haber sido correctamente informados de esas intenciones.
Las manifestaciones de la comunidad gitana no se han hecho esperar. Y es que esto huele mal, muy mal. Lo que se quisiera hacer en un centro privado nunca sería lo conveniente para uno público. Lo que ocurre en los centros concertados es un expediente X que ya resolverá Iker Jiménez en su Milenio3, aunque todos acumulamos pistas por lo que vemos y oímos a diario. En medio de esta batalla campal con la cantinela de fondo de Educación para la Ciudadanía impartida en inglés por héroes de cómic en la Comunidad Valenciana, todavía me queda un poco de resuello cuando pienso en la inauguración ayer de la I Cumbre de la UE sobre los gitanos y en las voces levantadas de unos padres indignados a las puertas del colegio de sus hijos. Parece que estos no se van a callar como lo hizo para su vergüenza la comunidad homosexual cuando los obispos salieron con el catecismo y el PP a la Plaza de Colón. Hasta mañana aprendices de asertividad. Hasta mañana minorías hastiadas. Hasta mañana J.
Con el cuerpo aún caliente de aquel cadáver, al inicio del curso se ha sumado otro a la lista de despropósitos que regala la derecha en aquellos territorios en los que gobierna. Ahora es Aguirre la que luce su traje de "pocas luces" por el distrito de Villaverde en Madrid. La que se ha liado en el colegio San Roque ha sido monumental de las Ventas. La Consejería de Educación decidió, en mal momento, separar por un lado a gitanos e inmigrates y por el otro a los alumnos españoles. Todo ello para "intentar mejorar" la educación de los hijos de unos padres que dicen no haber sido correctamente informados de esas intenciones.
Las manifestaciones de la comunidad gitana no se han hecho esperar. Y es que esto huele mal, muy mal. Lo que se quisiera hacer en un centro privado nunca sería lo conveniente para uno público. Lo que ocurre en los centros concertados es un expediente X que ya resolverá Iker Jiménez en su Milenio3, aunque todos acumulamos pistas por lo que vemos y oímos a diario. En medio de esta batalla campal con la cantinela de fondo de Educación para la Ciudadanía impartida en inglés por héroes de cómic en la Comunidad Valenciana, todavía me queda un poco de resuello cuando pienso en la inauguración ayer de la I Cumbre de la UE sobre los gitanos y en las voces levantadas de unos padres indignados a las puertas del colegio de sus hijos. Parece que estos no se van a callar como lo hizo para su vergüenza la comunidad homosexual cuando los obispos salieron con el catecismo y el PP a la Plaza de Colón. Hasta mañana aprendices de asertividad. Hasta mañana minorías hastiadas. Hasta mañana J.
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jueves, 11 de septiembre de 2008
Una familia como otra cualquiera
La noticia saltó a la palestra gracias a un medio progresista de gran repercusión en nuestro país. Me refiero a la discriminación sufrida por una familia integrada por dos mamás y sus dos hijas cuando intentaban formalizar la matrícula de las pequeñas. Después de varias entrevistas con una de las madres y asegurarles el colegio la disponibilidad de plazas, las madres y sus pequeñas fueron despedidas con viento fresco del cole al percatarse los docentes y la dirección del tipo de familia que se trataba. Sin dar ninguna explicación, la encargada de enseñarles las instalaciones a las madres se refugió en un cambio drástico al comunicarles que en ese momento, sintiéndolo mucho, no había ni una sóla plaza en el colegio. La perplejidad de las madres fue morrocotuda. Con el alma encogida y sospechando lo peor, salen del colegio aguantando las lágrimas y deciden llamar a un amigo íntimo. Le piden el favor de que llame al colegio para preguntar si hay plazas libres y ya sabéis la respuesta. Había plazas libres para este señor desconocido para el colegio pero no para las lesbianas que empezaban su peregrinación por el sufrimiento que causa el rechazo social hacia un hijo.
Ayer leí esta misma noticia en el periódico al medio día, pero donde se le dio vida y voz a la noticia fue en el programa "La ventana" de Gemma Nierga. Puedo decir que ayer lloré la noticia al escuchar la voz de las dos madres desesperadas defendiéndose de la hipocresía de una directora que se ocultó tras protocolos y datos para mentir de la manera más bárbara.
Boris Izaguirre y Gemma Nierga, siguiendo una política de empresa muy loable, socorrieron a dos madres hundidas. Siempre recordaré, si algún día el tema de la homosexualidad en España se normaliza cien por cien, la labor de este grupo de medios de comunicación. Con una bondad digna de una madre que entiende el dolor de otra, la directora del programa les preguntó ante todo el país: "¿cuánto os ha costado y cuánto habéis meditado crear esta familia? Y ahora no vais a consentir esto, claro. Os prometemos echaros una mano cada vez que podamos. Haremos siempre lo que esté en nuestra mano para denunciar la homofobia encubierta de tanta gente. Ánimo y adelante, contáis con nosotros." Es ahí donde yo, pobre radioescucha (como decía una antigua amiga venezolana directora de un programa de radio) me derrumbo y me alegro a la vez de haberles dicho tantas veces a los comunicadores de este grupo que son como de nuestra familia. Y es que, a veces, cuando tu familia es rechazada fuera, por la hipocresía y la maldad o embrutecimiento de la sociedad, da igual que sea un programa de radio o de televisión el que escuche y respete. Ahí es donde vemos a los nuestros, a nuestros auténticos padres, hermanos o tíos que muchas veces no estuvieron donde les correspondía.
Hasta mañana medios de comunicación bien formados e informados. Hasta mañana Gemma, madre-hermana putativa. Hasta mañana estómagos resentidos del colectivo homosexual. Hasta mañana familias como cualquieras otras. Hasta mañana J.
Ayer leí esta misma noticia en el periódico al medio día, pero donde se le dio vida y voz a la noticia fue en el programa "La ventana" de Gemma Nierga. Puedo decir que ayer lloré la noticia al escuchar la voz de las dos madres desesperadas defendiéndose de la hipocresía de una directora que se ocultó tras protocolos y datos para mentir de la manera más bárbara.
Boris Izaguirre y Gemma Nierga, siguiendo una política de empresa muy loable, socorrieron a dos madres hundidas. Siempre recordaré, si algún día el tema de la homosexualidad en España se normaliza cien por cien, la labor de este grupo de medios de comunicación. Con una bondad digna de una madre que entiende el dolor de otra, la directora del programa les preguntó ante todo el país: "¿cuánto os ha costado y cuánto habéis meditado crear esta familia? Y ahora no vais a consentir esto, claro. Os prometemos echaros una mano cada vez que podamos. Haremos siempre lo que esté en nuestra mano para denunciar la homofobia encubierta de tanta gente. Ánimo y adelante, contáis con nosotros." Es ahí donde yo, pobre radioescucha (como decía una antigua amiga venezolana directora de un programa de radio) me derrumbo y me alegro a la vez de haberles dicho tantas veces a los comunicadores de este grupo que son como de nuestra familia. Y es que, a veces, cuando tu familia es rechazada fuera, por la hipocresía y la maldad o embrutecimiento de la sociedad, da igual que sea un programa de radio o de televisión el que escuche y respete. Ahí es donde vemos a los nuestros, a nuestros auténticos padres, hermanos o tíos que muchas veces no estuvieron donde les correspondía.
Hasta mañana medios de comunicación bien formados e informados. Hasta mañana Gemma, madre-hermana putativa. Hasta mañana estómagos resentidos del colectivo homosexual. Hasta mañana familias como cualquieras otras. Hasta mañana J.
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lunes, 8 de septiembre de 2008
Vuelta al cole
Hoy comienzan las clases los niños de Educación Infantil y Primaria en nuestro país. A las novedades propias de un principio de curso se une, esta temporada, un elemento más para la discordia: Educación para la Ciudadanía.
Los alumnos de Secundaria pronto llegarán a ocupar sus puestos en las aulas y se encontrarán, una vez más, con un país dividido en un tema tan crucial como es la educación de sus adolescentes. El Gobierno socialista se ilusionó y nos ilusionó a muchos proponiendo una nueva materia obligatoria donde se trataran temas tan importantes como la educación en valores, el respeto a todos por igual y la libertad y el uso de la misma en el individuo. Hasta ahí todo correcto. El problema empieza a cobrar fuerza cuando se elaboran los manuales o textos para cubrir estos contenidos. Entonces hay que concretar necesariamente las ideas difusas y plantearlas en los supuestos reales, a saber: inmigración, nuevos modelos de familias, machismo y tantos otros talones de Aquiles de nuestra sociedad moderna.
Por un lado tenemos a la Iglesia, desprestigiada ya hasta el hartazgo, arremetiendo de nuevo contra las libertades individuales. Los catequistas de toda España se reunen en asamblea y deciden volver a cargar sus municiones contra las minorías, en este caso la sexual y alguna más. Se olvidan, poniendo en sus labios la "palabra de Dios" de que la vida de los rechazados en la tierra se hace insufrible, infernal. Intentan devolver a las mazmorras a todos aquellos que apenas comienzan a respirar ahora. Eso sí, ellos tienen toda la razón del caso porque les asiste la inspiración divina... ¿Dios no dijo aquello de amar al prójimo sin reparar en quién se mete con él a la cama? Si no lo dijo, debió olvidársele en el Sermón de la Montaña.
Por otro lado tenemos al PP. Sabemos muchas cosas de este partido fundado por Fraga y el padre de Gallardón, lo que no sabemos es qué piensan los representantes del PP sobre temas como la eutanasia pasiva, el aborto y su ley de plazos o el matrimonio homosexual. Digo, plenamente consciente, que no lo sabemos porque cada vez que desde este partido se hace una declaración contra las propuestas del Gobierno es para esto para lo que se hace, para ir contra el Gobierno. ¿Y qué piensa el señor o la señora que acapara el primer plano en el arranque de las noticias de las nueve? ¿Por qué no se pronuncia sobre su propia propuesta para rectificar la que el Gobierno quiere implantar? ¿A quién temen los altos cargos del PP para no dejar traslucir ni un poquito siquiera de sus propias ideas? Para muestra un botón. En el Congreso que celebró con pompa y boato este partido en Valencia a inicios de verano se intentó fijar una posición clara y de conjunto sobre el tema de los matrimonios homosexuales. Nunca se consiguió ni siquiera debatir tal cuestión. Aquí tenemos posiciones tan encontradas como las que defienden Esperanza Aguirre (a favor por modernez) o Mariano Rajoy (a favor o en contra dependiendo del foro al que le hable). A favor:programa "Tengo una pregunta para Usted" de TVE. En contra en cualquiera de sus manifestaciones en la cadena de los obispos por las mañanas o en Antena 3 cuando le rota.
Vistas así las cosas los alumnos de nuestro país, pobrecitos ellos que tienen que luchar contra sus propios impulsos hormonales para controlar sus cambios de humor repentinos y sus ataques de ira entre otros, también lo van a tener complicado cuando inicien el nuevo curso. Unos les dirán cosas por un lado y otros por el otro. A unos les parecerán disparates lo que se pretende inculcar desde un Gobierno progresista y a otros les parecerán manás como caídos del cielo los nuevos manuales que formen a nuestros hijos. Incluso este debate es sano porque en la práctica requerirá grandes dosis de paciencia, empatía y comprensión entre todos. Lo que nunca nos dijeron los libros de texto y en esto sí que cometieron un gravísimo error es que pasada la adolescencia muchos adultos se siguen comportando por el resto de sus vidas como niños, de manera inmadura e irresponsable. Porque ser irresponsable es decir esto y lo contrario dependiendo de dónde se juegue el partido o decirle a un padre en un programa que su hijo se podría casar sin problema con otro hombre porque su partido no haría nada para impedirlo cuando la misma persona llevaba un recurso al TC contra sus propias palabras. Lo menos que se le debe pedir a un hombre adulto que se precie a gobernar un país es madurez. Voy a ver si la madurez y la coherencia aparecen en los manuales de esta asignatura tan desgraciada desde la cuna. Quizá algunos deban cursar la asignatura para enterarse de que los derechos de los que son diferentes a ellos no deben pisotearse. Hasta mañana educados ciudadanos de derechas y de izquierdas. Hasta mañana J.
Los alumnos de Secundaria pronto llegarán a ocupar sus puestos en las aulas y se encontrarán, una vez más, con un país dividido en un tema tan crucial como es la educación de sus adolescentes. El Gobierno socialista se ilusionó y nos ilusionó a muchos proponiendo una nueva materia obligatoria donde se trataran temas tan importantes como la educación en valores, el respeto a todos por igual y la libertad y el uso de la misma en el individuo. Hasta ahí todo correcto. El problema empieza a cobrar fuerza cuando se elaboran los manuales o textos para cubrir estos contenidos. Entonces hay que concretar necesariamente las ideas difusas y plantearlas en los supuestos reales, a saber: inmigración, nuevos modelos de familias, machismo y tantos otros talones de Aquiles de nuestra sociedad moderna.
Por un lado tenemos a la Iglesia, desprestigiada ya hasta el hartazgo, arremetiendo de nuevo contra las libertades individuales. Los catequistas de toda España se reunen en asamblea y deciden volver a cargar sus municiones contra las minorías, en este caso la sexual y alguna más. Se olvidan, poniendo en sus labios la "palabra de Dios" de que la vida de los rechazados en la tierra se hace insufrible, infernal. Intentan devolver a las mazmorras a todos aquellos que apenas comienzan a respirar ahora. Eso sí, ellos tienen toda la razón del caso porque les asiste la inspiración divina... ¿Dios no dijo aquello de amar al prójimo sin reparar en quién se mete con él a la cama? Si no lo dijo, debió olvidársele en el Sermón de la Montaña.
Por otro lado tenemos al PP. Sabemos muchas cosas de este partido fundado por Fraga y el padre de Gallardón, lo que no sabemos es qué piensan los representantes del PP sobre temas como la eutanasia pasiva, el aborto y su ley de plazos o el matrimonio homosexual. Digo, plenamente consciente, que no lo sabemos porque cada vez que desde este partido se hace una declaración contra las propuestas del Gobierno es para esto para lo que se hace, para ir contra el Gobierno. ¿Y qué piensa el señor o la señora que acapara el primer plano en el arranque de las noticias de las nueve? ¿Por qué no se pronuncia sobre su propia propuesta para rectificar la que el Gobierno quiere implantar? ¿A quién temen los altos cargos del PP para no dejar traslucir ni un poquito siquiera de sus propias ideas? Para muestra un botón. En el Congreso que celebró con pompa y boato este partido en Valencia a inicios de verano se intentó fijar una posición clara y de conjunto sobre el tema de los matrimonios homosexuales. Nunca se consiguió ni siquiera debatir tal cuestión. Aquí tenemos posiciones tan encontradas como las que defienden Esperanza Aguirre (a favor por modernez) o Mariano Rajoy (a favor o en contra dependiendo del foro al que le hable). A favor:programa "Tengo una pregunta para Usted" de TVE. En contra en cualquiera de sus manifestaciones en la cadena de los obispos por las mañanas o en Antena 3 cuando le rota.
Vistas así las cosas los alumnos de nuestro país, pobrecitos ellos que tienen que luchar contra sus propios impulsos hormonales para controlar sus cambios de humor repentinos y sus ataques de ira entre otros, también lo van a tener complicado cuando inicien el nuevo curso. Unos les dirán cosas por un lado y otros por el otro. A unos les parecerán disparates lo que se pretende inculcar desde un Gobierno progresista y a otros les parecerán manás como caídos del cielo los nuevos manuales que formen a nuestros hijos. Incluso este debate es sano porque en la práctica requerirá grandes dosis de paciencia, empatía y comprensión entre todos. Lo que nunca nos dijeron los libros de texto y en esto sí que cometieron un gravísimo error es que pasada la adolescencia muchos adultos se siguen comportando por el resto de sus vidas como niños, de manera inmadura e irresponsable. Porque ser irresponsable es decir esto y lo contrario dependiendo de dónde se juegue el partido o decirle a un padre en un programa que su hijo se podría casar sin problema con otro hombre porque su partido no haría nada para impedirlo cuando la misma persona llevaba un recurso al TC contra sus propias palabras. Lo menos que se le debe pedir a un hombre adulto que se precie a gobernar un país es madurez. Voy a ver si la madurez y la coherencia aparecen en los manuales de esta asignatura tan desgraciada desde la cuna. Quizá algunos deban cursar la asignatura para enterarse de que los derechos de los que son diferentes a ellos no deben pisotearse. Hasta mañana educados ciudadanos de derechas y de izquierdas. Hasta mañana J.
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