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miércoles, 22 de octubre de 2008

Quien ríe el último ríe mejor

Muy sucia debieran notar sus conciencias aquellos que se ríen del dolor ajeno. No es la primera vez que el Grupo Risa nos propone un tema pseudohumorístico que no nos hace ni pizca de gracia. Bajo ese nombre pretenden esconderse los obispos españoles mientras dan coces como burros salvajes a todos los que no piensan como ellos. Pero vayamos a eso de la reincidencia. El grupo con pretensiones humorísticas y caricatura del sello mediático de Polanco ya se burló en 2005 de los inmigrantes subsaharianos que intentaban atravesar las vallas que los separan de un futuro esperanzador. Trataron tan delicado tema como si de una competición de salto de altura se tratara donde los tiroteos policiales eran el "pistoletazo de salida" de la competición.
Ahora los ideólogos risueños de la COPE han dado un paso más, si cabe, en honor a su originalidad y aseguran que Garzón encontrará "viva o muerta a la madre de Marco la cual habrá sido probablemente víctima de la dictadura de Augusto Pinochet". Como pueden apreciar la cosa pinta fea. Hace tres pueblos o cuatro los obispos perdieron el control sobre sus palabras creyendo que todo vale en clave humorística. Se mofan de un juez al que llaman paranoico por su entrega a desenterrar la historia y con ella la huella de sus cadáveres. Pero la chanza suele ser de buen gusto cuando se mantienen los márgenes de respeto al caricaturizado o la contemplación suficiente ante el tema a abordar y éste no es el caso. Jugando con el dolor de miles de familias que ven en este momento la posibilidad de aplacar su desasosiego al tener noticias certeras del paradero de sus seres queridos, consiguen desencantar a muchos y que otros reafirmen sus posiciones contrarias a la Iglesia. No diremos aquí nada del papel que jugó esta institución amiga de Franco durante la dictadura. Tampoco se me pasará por la cabeza hurgar en la herida de las opiniones que mantienen los actuales líderes del PP contrarias a la retirada de símbolos franquistas de nuestros pueblos ni abundaremos en lo que irrita a muchos en la derecha española el revisionismo europeo de los cuarenta años de nuestra dictadura. No quiero mirar hacia esos lugares porque estoy seguro de que sería perjudicial para la buena convivencia en nuestro entorno social. Dejémoslo en que cuando consigo entender las declaraciones ambiguas de Fraga me invade una incomprensión profunda el alma (cuasi-alma porque soy de izquierdas) que consultaré con mi psicoanalista en la próxima visita.
Ya hemos visto en los juzgados al presentador estrella de la COPE por insultar a esos de la derecha que a él no le congratulan. Ese escarmiento no parece suficiente a sus jefes, los obispos que, conscientes de que ellos no pueden recurrir al negocio de los anuncios de las señoras que ofrecen sus servicios a cambio de dinero, intentan recurrir al ruido para aumentar las audiencias y engrosar la caja. Ruido y polémica suelen ir bastante unidas en eso de los medios de comunicación, pero conviene saber que no son lo mismo. No estaría nada mal que, mientras los ventrilocuos de alzacuellos deciden si exprimen un poco más a su títere o no, Jiménez Losantos se matriculara en los cursos de la escuela de periodismo de EL PAÍS y, de paso invitara a su amiga Espe para que le enseñen a respetar el turno de palabra en las conversaciones. Al fin y al cabo Gabilondo también empezó en la COPE.
Como ejemplo del buen humor que se gastan los de la SER valga la carcajada a tres (Izaguirre, Nierga y Narbona) al escuchar las chorradas que ha dicho Aznar esta mañana dudando sobre el cambio climático... Como ven motivos para reir y llorar no nos faltan. ¡A gusto del consumidor!
Hasta mañana escandalosos de las ondas. Hasta mañana marionetas del ruido. Hasta mañana expresidentes metidos a payasos. Hasta mañana amantes de la risoterapia. Hasta mañana J.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Un Súperjuez muy piadoso

El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato. Este mediático hombre, que ve por el cristal de unas gafas cuadradas envuelto en su pelo cano, de nuevo se coloca en el centro de la polémica de la vida pública española al mostrar claras intenciones de investigar, por la vía penal, las desapariciones y crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo. Obsérvese bien que no escribo "se ha atrevido a reabrir heridas" y sí utilizo la expresión del fabulista "ponerle el cascabel al gato".
Garzón ha sido tachado de izquierdista y oportunista en no pocas ocasiones, pero esta nueva medida deja al desnudo su vis más piadosa, más cristiana si se quere. En la emisora de los obispos no lo han entendido así, claro está. Tampoco en el PP, cuyo máximo dirigente sigue sosteniendo que la identificación de los cadáveres sólo sirve para rememorar lo ocurrido en el pasado y jugar con viejas heridas. Ya lo dice el libro de la Sabiduría cuyo objetivo no era otro que el de enseñar a gobernar a los gobernantes:
"Pero las almas de los justos están en las manos de Dios,
y nungún tormento los alcanzará.
Los insensatos piensan que están muertos,
su tránsito les parece una desgracia,
y su salida de entre nosotros, un desastre,
pero ellos están en paz".
El "Súper-Juez", como le apodaron otros, ha tenido que reposar muchos versos y prosa para entender que todos los que cayeron de uno y otro bando ya fueron machacados por la barbarie y la injusticia más extrema: la sinrazón del asesinato. Cada familia guardará un recuerdo en el dolor de su historia privada, de su duelo individual convertido en colectivo por la sanación de un país. Para superar el duelo de lo emocional es mejor, dicen los expertos, entender lo material, asir lo palpable. Con la identificación de los cuerpos se dignificará la memoria de muchos que existieron como individuos y murieron como manada. Se recorrerá finalmente un camino hacia la paz de muchas familias que a estas horas no concen el lugar exacto dónde honrar a los suyos. Y que yo sepa esto también era un precepto cristiano, o algo así.
Tener un espacio físico donde ir a llorar la pena negra con Lorca, sentir con él el autoritarismo de Bernarda una tarde de domingo depositándole unas flores como trofeo o canturrearle al oído una de sus nanas, será un deleite de los que hemos recibido su legado como oxígeno para nuestros pulmones. Que todos aquellos que lloraron las pérdidas de seres queridos o de versos eternamente incompletos descansen en paz. Que así sea. Hasta el lunes, desmemoriados de conveniencia. Hasta el lunes soñadores más cerca de vuestro sueño. Hasta mañana J.