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lunes, 15 de diciembre de 2008

La avaricia rompe el saco... de los torpes

La sociedad valenciana en su conjunto está hoy de celebración. Ha caído la torpeza de nuestra clase política. Se ha derrotado la soberbia de los que, con el respaldo de los votos del pueblo en las urnas, creen poder hacer lo que les venga en gana cuando acarician el poder. Pero la mata de pelo suave y algodonada de esa criatura llamada poder, por la que pasan la mano nuestros representantes de las instituciones, se torna a veces áspera y espinosa. Entonces, la mano acostumbrada de tiempo al terciopelo sufre la tortura de las nuevas y punzantes cerdas que son la voz alzada en forma de protesta. Siempre se repite la misma historia. Es como si el poder tuviera vida propia. Es como una criatura en adopción a la que según se alimente devuelve risas o llantos, placer o dolor extremo a sus criadores.
Por fin, la Generalitat de Francisco Camps, ha reculado en su locura de impartir Educación para la Ciudadanía en inglés. Desde el comienzo de curso se han venido gestando, cada vez con más fuerza, argumentos y posiciones contrarias a estas directrices del Gobierno valenciano. Hoy la risa se le ha borrado de la boca, en asunto tan delicado como este, al PP de Camps. Con la comunidad educativa plantando cara desde el principio (en forma de Plataforma por la Enseñanza Pública) a nuestros representantes amantísimos de poder y fama les ha salido carísima la jugada. Ellos mismos han reconocido, con algunas ayudas indispensables en el camino, la imposibilidad de extender el inglés a través de esta materia por la falta de profesores especialistas y el bajo nivel de comprensión de Secundaria. Con la huelga inminente de este miércoles en el sector, los encierros en institutos y protestas multitudinarias en la calle de las pasadas semanas, el tan ninguneado pueblo que colocó en silla de piel a los que ahora dirigen el cotarro, se ha salido con la suya. En la sala de máquinas del PP valenciano se tiran de los pelos. No era posible, aunque alguien les sedujo con la idea contraria, apalear a Zapatero una vez más con el pretexto de una asignatura que defiende TODOS los modelos de familia. El pueblo no lo compró y no consintió el capricho y la excentricidad de los guionistas de "Acabar con la Moncloa Roja" parte tres. Quizá será que el pueblo tiene memoria. Puede ser que los hombres y mujeres que han unido sus voces estos meses recuerden que la primera entrega de la trilogía de la factoría pepera versó sobre terrorismo, la segunda sobre el rompimiento de España y la tercera trató del llamamiento a la rebelión en respuesta al intento de otro gobierno de educarnos en valores. ¡Lástima que este estreno nunca lo veamos en cartelera! Ahora que el título se ha desterrado y los ideólogos del guión serán castigados a las mazmorras del olvido, veremos cómo se apuntan de nuevo a culpar al Ejecutivo de la crisis económica. Porque en esto también ha hecho mucho daño Zapatero. Tanto que, con fórmulas como las que él defiende, intenta sobreponerse el mundo de los zarpazos de la avaricia descontrolada de los neocons. Ya me lo decía mi abuela dándome una de sus clases magistrales de vida: la avaricia rompe el saco. Claro que, rectificar es de sabios. Nuestros alumnos no parece que estén iluminados por el atributo de la sabiduría pero ahora parecen estar más cerca de aprender a respetar a todo el mundo por igual.
Hasta mañana Gobierno sabio a la fuerza. Hasta mañana comodona oposición valenciana. Hasta mañana J.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Caos y cosmos valenciano

El PP desatiende, desde hace no poco tiempo, algunas áreas prioritarias para el buen desarrollo de la ciudadanía en la Comunitat Valenciana. Ayer tuve que hacer un recorrido médico de antología para unas pruebas en mi hospital de referencia. Comencé mi periplo a las ocho de la mañana y llegué a la estación de destino a las dos del medio día. Toda una jornada laboral para hacerme una analítica de sangre, un electro y una consulta médica rutinaria. El estado de ánimo de los que esperábamos de pie en algún pasillo del complejo hospitalario cambiaba a medida que pasaban las horas. El semblante adormecido por el madrugón se tornó en uno disgustado en mis compañeros de viaje, algunos en ayunas durante más de tres horas.
En no pocos corrillos se podían escuchar quejas contra la gestión de la sanidad de los responsables políticos valencianos pero siempre había una contrarréplica en defensa de la alcaldesa más populista de la historia española. Yo tengo la teoría de que mientras la gente siga tan cegada dejándose embaucar por los populares con su tirón fallero y similares glorias festivas patrimonio del pueblo, la cosa no cambiará. Hace pocos días Rita Barberá se rodeó de pompa y boato como es costumbre en ella para llamar por teléfono a sus falleras del año. La alegría de las familias que confirmaron la noticia de que sus hijas serían la imagen viva de la fiesta ante el mundo, contrasta con la desesperación por la que atravesiesan los rectores de la Universidad de Valencia. Éstos dicen que la situación económica es insostenible fruto de la deuda que tiene la Generalitat con dicha institución. El rector afirma que la situación será absolutamente insoportable para las cinco universidades públicas de nuestro territorio. Todo esto lo pueden ver en la página web de la propia universiadad pero aquí les dejo un enlace más breve para que hagan picoteo.
Otra voz de alarma grita desesperadamente hoy. Nos referimos al estudio que ha realizado la firma de recursos humanos Adecco en la Comunitat. En nuestro suelo faltan mil doscientos médicos en total. De ellos se estima que aproximadamente hacen falta unos novecientos generalistas y unos trescientos especialistas. Sumen, resten y verán como las cuentas cuadran. Los médicos que buscamos todos desesperadamente sencillamente no están en España ni tampoco aquí en casa. Se fueron a lugares donde estaban mucho mejor pagados y gozaban de más prestigio y reconocimiento social. Me pregunto si tendrá algo que ver lo que les estoy contando con mi espera de ayer ante las puertas de la consulta médica.
Resumiendo: los políticos conservadores de la Comunitat Valenciana han aprendido mucho de la filosofía griega que les enseñaron sus profesores de pago en los años mozos. Tenemos mucho caos, mucho desmadre y la casa desatendida. Eso se combate con una buena dosis de cosmos: exaltación fallera, inauguración de palacios, puentes y jardines que no se pueden regar sin el agua de los manchegos. Pero mientras se perpetúe la política de inauguración de fachadas seguirá siendo un infierno ir al médico de su ambulatorio o que a su hijo le den una enseñanza de calidad en el instituto de su barrio. ¿Acaso eso le importa a alguien? ¡Que sigan sonando los pasodobles de antaño! Camps, Rita y los suyos saben que, ante el caos, ésa es la mejor medicina. Yo siempre he preferido a Bach porque concibe el mundo como un lugar armónico en el que el hombre está a salvo. Así me quito tanta caspa de encima. Lo que probablemente no sospechen los populares es que cada vez somos más los concienciados del caos y menos los que participamos de su falso cosmos.
Hasta mañana valencianos indefensos. Hasta mañana rectores en la ruina. Hasta mañana médicos emigrantes. Hasta mañana J.