Hace unas horas los padres de Marta del Castillo daban su primera rueda de prensa conjunta. Visiblemente estropeados por el duro mazazo que les ha dado la vida han querido decirnos tres cosas. Han dado las gracias tanto a la policía como a los ciudadanos que les apoyan. Después han pedido visitar al Presidente del Gobierno y al líder de la oposición para trasladarles su indignación y dolor. Para concluir han solicitado la celebración de un referéndum popular para la instauración de la cadena perpetua.
Así vuelve a la palestra el eterno (por incómodo) debate de la cadena perpetua aplicable a aquellos delincuentes difícilmente reinsertables.
Hemos dicho muchas veces que la sociedad europea es una sociedad aún inmadura emocionalmente y con algún rasgo que apunta al trastorno de la personalidad. De ahí que parezca que caminamos continuamente por un campo plagado de minas. En cualquier momento una noticia cala nuestros huesos hasta el tuétano y nos enfada y no sabemos cómo darle solución al conflicto planteado. Aún quedan asuntos de difícil digestión para llevarnos a la boca en esta Europa en construcción: la eutanasia o buen morir como es mi gusto llamarlo, el derecho de las mujeres a abortar en el marco de unas leyes que las protejan y no las criminalicen o la igualdad plena de derechos a las minorías sexuales, entre otros. Y como todo lo que se pospone en la vida, un mal día aquello acaba explotándonos en las manos. Es entonces cuando debemos impedir las decisiones forzadas fruto del acaloro y el rencor del momento.
Sabemos que la pena de "cadena perpetua" siempre ha sido un tema tabú en nuestro ordenamiento jurídico. Mientras en nuestro país esto es así, otros de nuestro entorno como Alemania, Gran Bretaña o Francia no tienen complejos en aplicarla y todos gozan de aceptable salud democrática. Algunos técnicos piensan que no sería constitucional el hecho de que se contemplara esta pena en nuestro suelo y otros opinan justo lo contrario. Dejando a un lado aquellas cuestiones técnicas que no nos competen a nosotros dilucidar, una cosa es bien clara: en España cualquier endurecimiento de las penas ha sido sistemáticamente rechazado por el conjunto de la sociedad por ser contrario a la reinserción, es decir, a los derechos de los delincuentes. Lo que se pretende al legislar así es dejar en un segundo plano el delito cometido y que prime la idea de reinserción del autor del mismo.
Llegados a este punto, queremos deternernos en este otro debate. La cárcel ¿cumple realmente una función de mejora del individuo delincuente?, ¿es el lugar idóneo para que aquellos que han agredido a la sociedad mejoren y se reinserten algún día con la pena purgada?
Somos muchos los que opinamos que la pena privativa de libertad debe ser comprendida como tratamiento y reeducación del sujeto que ha causado el daño. Sostenemos que el fin último de esta experiencia ha de ser la reinserción social o lo más cercano a ella. Nos basamos en nuestra escala de valores, donde primamos la seguridad del grupo (de ahí la privación de la libertad de aquel que supone un peligro) pero creemos en la capacidad sin límites para mejorar del ser humano (una condena eterna implicaría un odio eterno que como una losa se depositaría sobre las espaldas del delincuente). Conscientes de las limitaciones de todo tipo (especialmente económicas) que surgen en el sistema a la hora de aplicar convenientemente los recursos, no por ello podemos desistir en nuestro deseo de solvencia en este terreno.
No podemos defender aquí las tesis que apuntan hacia la "condena eterna". Ninguna idea de naturaleza religiosa, ético-filosófica o de cualquier otra índole, nos hace pensar que esta opción fuera a hacer pedagogía positiva contra el delito en ninguna de sus formas.
Abogamos por un sistema penitenciario digno.
No profundizaremos en el análisis del delincuente ni su perfil. Los hay, nos ha dicho la psiquiatría, puramente enfermos mentales y otros malos por naturaleza. A lo que no estamos dispuestos es al linchamiento ni a ninguna forma de agresión hacia nadie.
Creemos que la sociedad debe pasar su duelo haciendo gala de su madurez, por los cauces siempre de la legalidad vigente y con el amparo de todos los cuidadanos de bien que empatizamos con el sufrimiento. Eso nos hace estar muy cerca de los padres de Marta y sentirnos confusos y decepcionados como ellos.
Sabemos que el estigma persigue, durante toda la vida a veces, a aquellos que pisaron la cárcel. Solidarizados al extremo con el sufrimiento de estos padres rotos, intentamos que no sean más vidas las que se queden en la cuneta, perdidas de una u otra forma. Intentamos que no se escuchen las voces que reclaman la Ley del Talión en estos días. Por último conviene no olvidar en estos momentos de tensión que nuestras leyes ya garantizan una pseudo cadena perpetua para aquellos individuos que no muestran arrepentimiento por sus delitos. Y un apunte más; donde se aplica la cadena perpetua también se tiene en cuenta la capacidad de mejora del delicuente en el futuro, por lo que ocasionalmente esas condenas quedan mermadas para demostrar así que los jueces son personas y se conmueven, no Dioses insensibles que habitan un Olimpo.
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miércoles, 18 de febrero de 2009
La Ley del Talión
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miércoles, 24 de septiembre de 2008
Nada es lo que parece
De nuevo los togados son noticia y no precisamente sin carga de polémica. Lo que está pasando entre bambalinas no tiene desperdicio. Tocaba la renovación del CGPJ y la mayoría conservadora, antes de recoger sus bártulos, se encargó de dar un portazo para desairar al Gobierno. Me estoy refiriendo a la retirada de la sanción a la jueza de Dènia de trescientos cinco euros por negarse a casar a homosexuales extranjeros. Lo de la jueza más que tener algo de enjundia pertenece al mundo de la estética y la cosmética (pero jode) que tanto gusta a algunos jueces del glamour nacional. La tristemente célebre Laura Alabau no ha debido escuchar las recientes declaraciones de la jefa del gobierno madrileño que ha dicho que: "lo más importante es que los jueces tienen que aplicar la ley. No tienen que hacer el derecho a su medida". Esto lo ha dicho Esperanza Aguirre preguntada sobre la propuesta de Zapatero para próximo presidente del citado órgano. Sólo una reflexión y zanjo el tema de la jueza. Me gustaría poder comparar la persecución que dice haber sufrido ella por parte del aparato propagandístico del Gobierno con la de miles de homosexuales en España y fuera de ella. Me gustaría, ya lo creo que sí, pero no puedo. Las unidades comparadas plantean enormes diferencias entre ellas. (Espacio destinado a la reflexión personal del lector).
Lo de enjundia de verdad viene ahora. A cara descubierta y sin maquillajes, el Presidente del Gobierno ha propuesto un candidato de misa diaria para presidir el CGPJ. Algunas asociaciones de jueces de carácter progresista, los medios afines y no pocos ciudadanos nos hemos quedado petrificados al conocer la noticia. Si las cuentas me cuadran, y todo apunta a que me van a cuadrar, Carlos Dívar será el próximo que ocupe la silla de la presidencia de este órgano. El PP está de fiesta con barra libre incluída y cotillón. La Conferencia Episcopal debe estar frotándose las manos a estas horas (es la forma que tienen ellos de celebrar las cosas sin la barra libre y el cotillón). Todos contentos y algunos estupefactos.
No debemos pasar por alto que ha sido el mismísimo Zapatero quien ha propuesto al candidato, para algunos saltándose así hasta la Constitución. Tanto interés en que sea elegido este hombre dialogante y trabajador infatigable pero de ideología contraria a las izquierdas, levanta muchas sospechas. Por ser más ilustrativos añadiremos que al CGPJ le corresponde hacer informes preceptivos sobre leyes que aún están siendo debatidas en el seno de nuestra sociedad. Me refiero a la Ley de plazos del aborto o la Eutanasia. Yo estoy en esto con el Maestro, con Manolo Saco. La respuesta a toda esta extraña jugada es bien sencilla. Desde el PSOE dudan de que España y los españolitos quieran ser tan progresistas, tan de izquierdas. Entonces, acomodan los votos a su conveniencia (en contra de sus ideales) y así obtienen la justificación para suspender la función. Se acaban quitando de encima dos problemas si llegan a convertirse en tales pero, ¿qué pasará si al Gobierno le sale mal la jugada y España quiere ser más roja aún?. Después de todo ya pasó por el rosa y no le fue tan mal.
Hasta mañana crédulos de las primeras apariencias. Hasta mañana PSOE del tanteo. Hasta mañana cabizbajos rojos y gozosos azules. Hasta mañana ciudadanos a examen de colores. Hasta mañana J.
Lo de enjundia de verdad viene ahora. A cara descubierta y sin maquillajes, el Presidente del Gobierno ha propuesto un candidato de misa diaria para presidir el CGPJ. Algunas asociaciones de jueces de carácter progresista, los medios afines y no pocos ciudadanos nos hemos quedado petrificados al conocer la noticia. Si las cuentas me cuadran, y todo apunta a que me van a cuadrar, Carlos Dívar será el próximo que ocupe la silla de la presidencia de este órgano. El PP está de fiesta con barra libre incluída y cotillón. La Conferencia Episcopal debe estar frotándose las manos a estas horas (es la forma que tienen ellos de celebrar las cosas sin la barra libre y el cotillón). Todos contentos y algunos estupefactos.
No debemos pasar por alto que ha sido el mismísimo Zapatero quien ha propuesto al candidato, para algunos saltándose así hasta la Constitución. Tanto interés en que sea elegido este hombre dialogante y trabajador infatigable pero de ideología contraria a las izquierdas, levanta muchas sospechas. Por ser más ilustrativos añadiremos que al CGPJ le corresponde hacer informes preceptivos sobre leyes que aún están siendo debatidas en el seno de nuestra sociedad. Me refiero a la Ley de plazos del aborto o la Eutanasia. Yo estoy en esto con el Maestro, con Manolo Saco. La respuesta a toda esta extraña jugada es bien sencilla. Desde el PSOE dudan de que España y los españolitos quieran ser tan progresistas, tan de izquierdas. Entonces, acomodan los votos a su conveniencia (en contra de sus ideales) y así obtienen la justificación para suspender la función. Se acaban quitando de encima dos problemas si llegan a convertirse en tales pero, ¿qué pasará si al Gobierno le sale mal la jugada y España quiere ser más roja aún?. Después de todo ya pasó por el rosa y no le fue tan mal.
Hasta mañana crédulos de las primeras apariencias. Hasta mañana PSOE del tanteo. Hasta mañana cabizbajos rojos y gozosos azules. Hasta mañana ciudadanos a examen de colores. Hasta mañana J.
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