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lunes, 23 de febrero de 2009

Alarmad bien

"En paro". Así rezaba ayer la portada del suplemento dominical de El País.
La prensa escrita y la audiovisual no paran de lanzarnos el mismo mensaje: España está sumida en una de las peores crisis de las últimas décadas. El mensaje no es nada nuevo y algunos hacen su agosto particular a costa de retratar la pobreza en nuestro medio. Los viernes tenemos ración de desastres familiares en la ruina en Cuatro. Desconozco si aún emiten aquel programa penoso en el que un economista (guapito de cara) se paseaba por el salón de los González para llamarles manirrotos, inducirles a vender uno de los dos coches y a dejar de fumar... en fin.
Parece que ahora la economía interese a todos. Es como si la incultura matemática y financiera que arrastramos desde hace varias décadas la quisiéramos solucionar a golpe de programitas que no acaban siendo ni chicha ni limoná. No critico la existencia de espacios como Economía a fondo en CNN+ u otros que ayudan a entender mejor lo que está pasando y lo que nos viene. Lo que me saca de quicio es el contenido basura de espacios que dan miedo más que otra cosa. No estamos para miedos, estamos para buscar soluciones y aportar ideas para salir del barranco. Sólo aprendiendo de nuestros errores pasados podremos superar estas fortísimas turbulencias para volver a navegar seguros.
Podríamos seguir analizando contenidos televisivos de fácil consumo y peor digestión pero no es mi propósito. Tampoco los programas "formales" que sientan a su mesa a catedráticos de economía son prácticos o ilustrativos en muchos casos. En ocasiones porque los asistentes dicen hasta donde saben, en otras porque mienten hasta donde pueden.
Me quiero detener en la importancia de la prensa escrita. La de toda la vida. La de negro sobre blanco. Aquí el tono debe ser otro. La buena elección de las fuentes y la sobriedad en el tratamiento de la información deben ser la razón de existir de cualquier periódico. Pero no hablamos de cualquier periódico en esta ocasión.
En la fotografía que sirve de soporte al dominical de El País de este domingo, aparecen cuatro hombres de mediana edad en primer plano. Al fondo unas grúas paradas y obras aburridas en el limbo. Bajo la escena reza el título "parados".
¿Y las paradas? ¿Desconoce este medio que prácticamente la mitad de los parados son mujeres?
¿Por qué no salen en la foto?
Para el observador medio, la foto ofrece un claro mensaje: el problema del paro en España afecta a los hombres y al sector de la construcción. Pero esto no es así.
El drama que viven los jóvenes de veinte a treinta años es como para incluirlos en la foto. La ausencia de la mujer en la portada del dominical de un medio tan influyente es, a mi juicio, imperdonable.
Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa hablan solos: 1,519 millones de mujeres están desempleadas, con una tasa de paro del 15,14 %.
Las mujeres han sido siempre imprescindibles para construir el país que todos deseamos. Ni qué decir tiene que seguirán siéndolo en todos los desafíos que tiene por delante nuestra sociedad. Ellas han tenido menos oportunidades cuando los tiempos eran favorables y, ahora que son muy difíciles, es fundamental que se siga hablando de ellas, de las injusticias que se cometen contra ellas y las desigualdades sexistas en el terreno laboral.
Apuntad, amigos del alarmismo. Si alarmáis, alarmad bien. No dejemos a tanta gente que llora hacerlo sola.
Mucho debe saber sobre lo dicho aquí Penélope Cruz. Al menos ella ha sabido burlar al machismo y ha logrado salir en la foto. Aunque claro está, todas no son Pe.
Hasta mañana luchadoras incansalbes por la igualdad real. Hasta mañana imperdonables olvidos de hombres con poder. Hasta mañana poderes que hacen autocrítica. Hasta mañana J.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Se rifan tetas y se regalan santas

Una famosa discoteca de Valencia ha tenido la ocurrencia de organizar un concurso en el que el premio sea un cheque de cuatro mil euros para canjear por una operación de estética a elegir. A estas horas decenas de colectivos se han posicionado en contra del concurso e incluso la Conselleria de Sanitat ha tomado cartas en el asunto.
El gerente de la discoteca se defendía ayer en una entrevista con consistentes argumentos y atropelladas maneras. Cuántos padres (se preguntaba el susodicho) regalan a sus hijas unos pechos nuevos o la rinoplastia después de aprobar el instituto. Cuántos novios sacrificando horarios en sus trabajos ahorran para costear a su pareja una reducción de caderas o la depilación definitiva. Pero claro, como ellos son sus novios o sus padres pasan por héroes mientras la dirección de la discoteca está siendo criminalizada...
Hagamos un poco de memoria. Las mismas emisoras y televisiones que sostuvieron la bazofia de programa aquel de Cambio Radical son las que ahora se llevan las manos a la cabeza criticando el concurso con recompensa de dudoso gusto. Los mismos cirujanos (u otros pero del mismo oficio) que apoyaron y legitimaron hasta la saciedad los argumentos a favor del programita sensacionalista, clasista y machista ahora se oponen a la jugada del empresario valenciano del mundo de la noche. ¡Y viva la hipocresía!
Los ciudadanos españoles tenemos buenos ejemplos (como siempre digo) de hipócritas profesionales pagados por el pueblo. Nuestra clase política o la Conferencia Episcopal son los más claros ejemplos que ilustran mi linea de pensamiento. Bono (se me viene ahora a la cabeza) se pasó de nuevo de la raya. Quería volver a subir a los altares a Sor Maravillas a pesar de que su iglesia ya le rindiera el mayor tributo posible. Pero Bono, incorformista donde los haya, quiere hacer santo a aquel que ya lo es en el sitio donde no toca. Donde quiere la placa el Presidente del Congreso hace falta menos noñería y más laicidad. Menos juramento de cargo frente a crucifijo y más gestos en favor de un estado aconfesional. Funerales de Estado encargados a la fábrica de las mentiras, misas que abren años judiciales, placas a santas de dudoso currículum... todo resultado de la educación de los colegios de pago a los que también fueron nuestros socialistas y que tanto les han perjudicado las ideas.
Las santas, esto al Presidente monjil, ya tienen su lugar en la historia, no se preocupe de ellas. Deténgase en el dolor de quienes buscan desesperadamente los cuerpos de los que cayeron a manos de un régimen amigo de una iglesia que daba hostias como panes. Ahora han quedado huérfanos de súper juez mediático. Entre ellos hay también mucha santidad y paciencia, pero son anónimas.
Dos tetas siempre han tirado más que dos carretas, mueven el mundo y las discotecas. Un poco frívola sí es la idea del concurso pero parece que a todos esos que ahora replican les ha subido la fiebre (del sábado noche) de repente y se han puesto a delirar, a despotricar contra el mundo. Vale, me gusta la idea de defender a la mujer pero me gusta tanto que me decanto por hacerlo siempre y en todo momento; es nuestro deber y salvación darle gracias por siempre. ¡No sólo cuando salimos guapos en la foto! ¿Acaso somos ajenos al continuo ir y venir de adolescentes que pisan las consultas de estética por la tarde para asesorarse sobre unos retoquitos acá o allá? Habrá que ver cuál es la conducta en privado de muchos de los que bociferan en público en estas horas de tentación. La doble moral me consume, consume mi paciencia y mi comprensión. Cuando detrás de la foto se esconde la doble moral hay que huir lo más lejos posible de ese cadáver porque el olor a putrefacción se nota sólo al principio, después estás comiendo mierda y no te enteras.
Hasta mañana luchadores sin galones. Hasta mañana oportunistas de punta en blanco para la foto. Hasta mañana héroes anónimos que pagáis el circo. Hasta mañana J.